Editorial

Ganemos debería ser cambiemos

EDITORIAL.

EDITORIAL. Expectante el PP por ver el desarrollo de la trama, la película previa al 13J en Jerez ha arrancado con el esperable desencuentro entre los dos principales protagonistas.

Después de un par de semanas de tanteo y reservas, este lunes puede decirse que han comenzado oficialmente las negociaciones entre los posibles nuevos inquilinos del próximo gobierno municipal. Una simbólica grabadora aparecía este lunes por la tarde en el centro de la mesa de reuniones del grupo municipal socialista; quizás como símbolo estético de un nuevo tiempo de luz y taquígrafos, testigo impertinente pero necesario del encuentro entre PSOE y Ganemos Jerez. Son éstas las dos principales fuerzas políticas, a las que habría que sumar a IU como aliado útil, que han de entenderse para que María José García-Pelayo no vuelva a empuñar el bastón de mando el próximo sábado 13 de junio.

Expectante el PP por ver el desarrollo de la trama –ora con la depre, ora optimista-, la película ha arrancado con el esperable desencuentro entre los dos principales protagonistas. Como todas las negociaciones, cada parte ha estirado sus intenciones hasta las máximas consecuencias a la espera (o no) de que haya un proceso mutuo de concesiones en busca de lo que une antes de lo que separa. Eso debería ser lo lógico si se atiende a la voluntad de una mayoría social que ha apostado nítidamente en las pasadas elecciones municipales por un volantazo en las políticas que se han venido practicando en el Ayuntamiento en los últimos cuatro años. La propia encuesta de Metroscopia que publicaba este domingo pasado El País revelaba que una mayoría de españoles ya no teme a coaliciones y alianzas poselectorales que garanticen la gobernabilidad de las administraciones públicas, desterrando de esa manera los rodillos de las mayorías absolutas que acaban siendo absolutistas.

La realidad es bien distinta y la lucidez social, como reflejaba este diario en su Editorial de ese mismo día, parece estar por delante del proceso de maduración de las fuerzas políticas en esta fase de refundación del sistema de partidos, aunque estos puedan ser instrumentales como es el caso de la agrupación de electores jerezana. El tacticismo y las estrategias internas han presidido un primer encuentro en el que los candidatos del PSOE y Ganemos, Mamen Sánchez y Santiago Sánchez, respectivamente, han defendido sin concesiones sus posturas: la primera no es que no quiera abiertamente gobernar en minoría, es que de entrada no tiene permiso de la cúpula andaluza del partido para regir la ciudad con un débil –y en su mayoría inexperto- plantel de 7 concejales. El segundo no parece tener demasiado interés en forzar la posibilidad de poner en marcha el plan de gobierno que presentó en las pasadas municipales ateniéndose a que no ha sido la fuerza más votada. ¿Es insalvable esta distancia? No debería serlo si unos y otros quieren realmente un verdadero cambio en la ciudad y pasar página de todo lo malo de especialmente la última década larga de megalomanías, despilfarro, oscurantismo y arbitrariedad.

La distancia no debe ser insalvable si unos y otros quieren realmente un verdadero cambio en Jerez y pasar página de todo lo malo de especialmente la última década larga de megalomanías, despilfarro, oscurantismo y arbitrariedad.

Ganemos, agrupación de electores nutrida y aupada principalmente por el círculo de Podemos en Jerez -donde hay división entre quienes de ninguna manera ven un pacto y los que sí estarían dispuestos-, tiene ante sí una inmejorable oportunidad para asumir responsabilidades de gobierno y poner en marcha toda la batería de buenos y grandes propósitos de un programa de gobierno –por cierto, muy mal comunicado en la campaña; sin que la culpa sea como siempre de los mensajeros- con medidas valientes y, en muchos casos, innovadoras. El peso que sus cinco ediles tendría en un hipotético gobierno compartido con PSOE e IU puede hacer pensar que cerrarse en banda ante esta alianza tiene más que ver con la comodidad que ofrece trabajar desde la oposición –que se desgasten otros- antes que arremangarse para buscar soluciones al tremendo desaguisado de un Ayuntamiento que el PP no solo no ha sabido enderezar sino que casi lo acaba cerrando por derribo.

No entrar a formar parte del próximo gobierno, aunque respetable, sería difícil de entender y justificar ante esa referida mayoría social, más aun cuando directamente, por omisión, se estaría entregando el poder municipal al Partido Popular jerezano -sobre el que, eso sí, siempre planeará la sombra de la moción de censura-. Es lícito que la formación que lidera Santiago Sánchez –con su Monedero de cabecera, si permiten el símil, en la figura de José Mejías, también presente en la reunión- exija un compromiso de viraje a la izquierda e imponga cuestiones que considera claves para que se produzca el cambio. Y es sano que su activismo y la ola de cambio sustancial en la que está subido se preserve por el bien de esa otra política que la ciudadanía claramente demanda. No debe interpretar este contexto Ganemos como una sobrecarga de responsabilidad ni un poner injustamente todos los focos del 13J sobre sus cabezas. Al contrario, debería servirles para ganar confianza y autoconvencerse de que tienen mucho que decir a la hora de aplicar otra política en Jerez, pero desde donde hay que hacerlo: en el gobierno. Lo que sería una sonora decepción es que al final traicionara su propia esencia y pudiendo quedar de bueno en el guión de esta película apareciera como un decepcionante actor secundario.

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