Cultura

Flamenco nuevo para cantes viejos: “No queremos inventar nada”

David Lagos estrena en la Bienal 'Hodierno', un singular proyecto en el que prosigue en su búsqueda de la raíz bajo un nuevo soporte musical contemporáneo que flirtea con la electrónica de Artomático, alias de Daniel Muñoz

Hodierno proviene del latín hodiernus y en sus dos primeras acepciones viene a significar perteneciente o relativo al día de hoy, al tiempo actual, pero también moderno, actualHodierno también da título al triple salto mortal que emprende el cantaor y compositor jerezano David Lagos (1973) después de dos discos en el mercado, El espejo en que me miro Mi retoque al cante jerezano, tras haber participado en multitud de recitales y espectáculos de danza flamenca —no en vano, es uno de los habituales en los elencos de Israel Galván—, y después de haber logrado hace cuatro años la ansiada Lámpara Minera. Hodierno representa quizás un punto de inflexión en su carrera, una bisagra que conecta ese David Lagos arqueólogo de lo jondo, un artista de corte clásico y preocupado por la raíz y el conocimiento, con ese otro David Lagos inquieto, innovador, rupturista, felizmente insatisfecho (musicalmente hablando), y que tiene claro, como ya nos decía hace unos años en una entrevista en este medio, que “cuando estás seguro de lo que haces asumes que no le vas a gustar a todos”.

Es 24 de septiembre, festivo en su ciudad natal, y a mediodía hace un fuerte calor en el estudio que el artista tiene habilitado en su casa de la calle de la Merced, en pleno barrio jerezano de Santiago. Un enorme cuadro con Louis Armstrong sentando con su trompeta al piano preside la escena. En los mandos de una especie de nave espacial montada sobre madera y caballetes se encuentra Daniel Muñoz, alias Artomático, productor y encargado de la vertiente electrónica del nuevo trabajo del cantaor. ¿Electrónica? Nuevo flamenco para cantes viejos.

Frente a Muñoz, Alfredo Lagos, guitarrista ilimitado, otra vez cómplice de su hermano David en esta nueva aventura intermusical. Más próximo al cantaor, Juan Jiménez, saxo contemporáneo acostumbrado a viajes sonoros alucinados propios, Proyecto Lorca, y extraños. “Esto es para que nos metan presos a la mitad y a la otra mitad nos lleven de urgencias”, bromea David Lagos mientras calienta la garganta. “El objetivo era hundir su carrera…”, replica Muñoz entre risas. Se huele el buen rollo. Se conocen, se identifican. Muñoz ya le produjo el primer trabajo discográfico y ahora tocaba mostrar ese Lagos que se oculta en la trastienda, el más creativo. Suena el romance de la monja y los ecos de Chacón por malagueñas. La sangre no llega al río. Se mastica la materia prima y rápidamente se comprueba que es de la misma primerísima calidad a la que nos acostumbra. Con riesgo sí, con sustancia, también: flamenco hodierno, re(e)volucionado, de hoy.

“Hay mucho flamenco en desuso, lo hay. Mi línea de trabajo siempre ha sido encontrar, y no lo he hecho nunca premeditadamente, en un baúl donde tenemos auténticas joyas”

“Es un concepto distinto —explica David Lagos—; yo no dejo de cantar a mi forma, aunque en esta ocasión hemos cambiado el soporte sonoro sobre el que cantar, que me lleva a una interpretación distinta. En este caso, Daniel Muñoz, que es el que se ha encargado del sonido, ha buscado una sonoridad distinta, no solo en mí sino en el flamenco en general, y luego está la aportación del saxo de Juan o la guitarra de Alfredo, que no es el acompañamiento clásico. Al fin y al cabo, lo importante era encajar todas las piezas en un engranaje y encontrar un sonido concreto en una forma casi de grupo, no de un solista con un guitarrista”. ¿Un salto al vacío? Puede. “Es arriesgado porque el trabajo está vivo y estamos aún en fase de creación. He intentado no limitarme, por ejemplo, a una cantidad de compases concretos, sino que voy tirándome, tenemos unas pautas, y a partir de aquí doblo el ritmo o lo quito, pero sigo cantando con la misma libertad como si estuviera en un directo. Estamos haciéndolo todo con honestidad y con convencimiento de lo que estamos haciendo, y es un trabajo que a nosotros nos satisface”.

Hodierno es el nombre de su nuevo proyecto y alude a una palabra en desuso que significa “actual, moderno, de hoy”. Y Lagos sabe que, en el flamenco de hoy, también hay mucho flamenco en desuso y muchos tesoros sepultados por el paso y el peso de las modas. “Hay mucho flamenco en desuso, lo hay. Mi línea de trabajo siempre ha sido encontrar, y no lo he hecho nunca premeditadamente, en un baúl donde tenemos auténticas joyas y donde te das cuenta que nadie le mete mano a cantes preciosos que están en desuso y que no se hacen. No es una misión ni una pretensión, pero sí que es mi forma, buscar en el fondo de ese baúl y tratar de traer cosas a la superficie y quitar ese polvo que a veces acumulan las joyas antiguas para que puedan volver a relucir, para llegar a un nuevo público y que suene actual también”.

Por eso en este nuevo trabajo, abunda, no hay contradicción posible. Rescatar para avanzar. Reactualizar y refrescar para no olvidar la tradición y de dónde nace el misterio del cante. “Nos hemos ido siguiendo musicalmente y siempre había ese comentario de tenemos que buscar en nuestros mundos, en profundidad, tanto con el cante como el sonido de la electrónica. Ambos miramos todas las músicas buscando bastante la esencialidad, y la forma de llegar a una comunión, y esto ha salido no tanto por el conocimiento de las músicas como de las personas. Ha sido un proyecto nuevo para los dos del que no sabíamos qué resultado estético final iba a tener”, resume Muñoz. Y el resultado llegará antes a los escenarios que a las plataformas digitales y los soportes discográficos.

Lagos junto a Jiménez y su hermano Alfredo. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

El estreno se produce en la recta final de la Bienal de Sevilla y, a partir de ahí, ya verán en qué acaba esto. El disco está “al 85%, llevamos un año trabajando”, cuenta el productor, pero…, interrumpe Lagos, “habíamos decidido que luego cuando lo hiciéramos en directo seguro que surgirían ideas que nos queríamos quedarnos con las ganas de grabar. En directo las cosas crecen o no funcionan, así que nos hemos dejado ese margen y por eso no hemos lanzado el disco antes”. Y remacha Muñoz: “Es verdad que cuando hemos pasado de estudio, estudio a ensayos con músicos en tiempo real, con gente participativa y generosa en todos los sentidos, se ha formado como el grupo Hodierno, y eso también lo queremos llevar al disco, esa nueva vida que han adquirido todas las piezas”.

Como desgrana, “se ha trabajado con músicos que tienen unos universos o forma de pensar creativas, más que por los instrumentos que tocan: hay más guitarra porque Alfredo ofrece muchas caras de la guitarra, desde la flamenca hasta la ccontemporánea y experimental, y con el saxo, igual, tienen unos vocabularios musicales muy amplios que se utilizan para el buen fin de la obra que estamos haciendo”. Uno de los objetivos, con todo, era amplificar el universo creativo de David Lagos. Lo relata Muñoz: “Él ha trabajado mucho más componiendo y ofreciendo ideas, y eso queríamos que fuera más tangible con otros elementos en su propio repertorio. Muchas de las cosas que me fascinan del flamenco, tiras de la cuerda y son de David Lagos, así que queríamos que eso aflorara y lo liderara como parte de su proyecto”.

Aun así, prudente, el cantaor zanja: “No queremos inventar nada”. “El flamenco es verdad que toda la vida ha estado compuesto básicamente por un cantaor y un guitarrista, no lo veo como una falta, y cuando el primero termina de cantar se rompe en veinte pedazos porque está solo ahí. Sin embargo, tampoco creo que eso esté reñido con un acompañamiento distinto, siempre y cuando lo agrande, no lo achique. Por otro lado, el hecho de que los artistas se reúnan y se junten viene de muy antiguo, en los cafés cantantes todos tenían su pequeña orquestina, probaban, interactuaban y trabajaban juntos. Si estoy todo el día escuchando un saxo se me mete en el oído, y al del saxo se le mete la seguiriya, empiezan a trabajar juntos y sacan cosas porque están hartos de currar juntos. No se trata de buscar ideas revolucionarias sino de buscar en nuestra forma personal cómo llevarlas al día de hoy”. Frente al individualismo, colectivo. “Es verdad que en el flamenco cada uno intenta hacer la guerra por su cuenta, y es verdad que falta un poquito de unión, pero está todo igual, todos los sectores, porque al fin y al cabo el arte no es más que un reflejo de lo que hay en la vida y en la sociedad”.

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