...Y al vino, vinoVidaGastrovoz

Firmado: El vino de Jerez

En catavino frio y esbelto, en vasito bebido informalmente, en jarra combinado como “rebujito”, ¡da igual! Estoy presente. 

¡Por fin estamos en feria! ¡En nuestra Feria del Caballo! Estoy emocionado y expectante, porque aunque “él” le dé el nombre me deja amablemente compartir protagonismo. Estoy feliz de participar en horas de diversión, espectáculo de luces, casetas, sol, paseo de caballos, colorido de lunares, flores y farolillos. Sin querer ser arrogante, feliz porque soy el centro de atención de cuantos se aproximan y todos me disfrutan y  comparten.

En catavino frio y esbelto, en vasito bebido informalmente, en jarra combinado como “rebujito”, ¡da igual! Estoy presente. Fino, oloroso, amontillado y dulce, estoy preparado para todos los gustos y disfruto compartiendo con todos lo que la feria nos da.

Me ilusiona pensar en aquellos que entran a mediodía por el Real y como cada año por “tradición” me piden fresquito para hacer el primer brindis: “¡Media de fino por favor y cuatro copitas!”… “¡y pónganos una tortillita y unos pimientitos fritos!” Jamón, queso, gambas y tortillita de camarones maridan conmigo a la perfección.

Primer día de feria y día del alumbrado. Cientos de personas pasean impacientes a la espera de los fuegos artificiales y el encendido de luces. Otros muchos me saborean contentos de empezar otro año más. Oloroso piden y ración de chacina; los más amantes de la cocina lo maridan con atún encebollado, ¡da igual! yo siempre me ajusto. Todo fluye en un ambiente expectante y a la vez con cierta tranquilidad que me gusta compartir.

Es el día de “la comida de la caseta”. Todos se apresuran con los últimos preparativos. Me siento honrado cuando el primer pensamiento se centra en mí, hacia mi cuidado… “¿Habéis puesto el vino a enfriar?” “¿Tenemos vino dulce para los postres?” “¿Te acordaste del amontillado que le gusta a Juan?”. Me siento importante, querido, necesario, especial. Me siento vivo.

El miércoles es un día especial, es “el día de la mujeres”. Explosión de belleza y color como las más bellas pinturas en movimiento. Mantoncillos, abanicos, peinetas y pendientes al son de un vendaval de volantes. Derroche de arte. Sevillanas en corro y palmas a compás. Tambor y caña, comida y vino en un ambiente espectacular. Y como broche de oro surtido de pastelitos acompañados con pedro ximénez. ¡No hay más que hablar!

Cada día, tenemos la suerte de disfrutar del paseo de caballos y carruajes. Preciosos ejemplares perfectamente engalanados que con sus elegantes jinetes invaden las principales y concurridas calles del real. “¡Antonio! ¿una copita?” Le grita un amigo desde la puerta de la caseta a uno de los caballistas. Rompe el paseo y se detiene. ¿Cómo negarse a semejante ofrecimiento? Copita de fino fresquito que sacia discretamente su sed. “¿Unos choquitos?” ¡Cómo no!

Un quejío se escucha desde un rincón. Toque de guitarra y cante por bulerías, ¡casi na! Y ahí estoy yo, no puedo faltar. Maridaje perfecto y con un mismo compás.

Me gusta ser serio, sobrio, equilibrado, untuoso, sedoso, pero a veces prefiero tener un poco  de “chispa”. Me encanta llegar a todos, también a aquellos que me disfrutan combinado en “rebujito”: fino, hielo y bebida gaseosa en refrescante y alegre combinación. ¿Por qué no?

La feria es un paréntesis en nuestras vidas. Olvidamos problemas, crisis y penas. Consigo hacer feliz a todo el que me conoce y me comparte, ¿qué más puedo pedir?… Bueno sí, pido mesura y moderación pues es como mejor me vais a disfrutar.

A veces me pregunto si me conocéis de verdad. Sé que muchos sí pero otros quizás ni siquiera hayan reparado en mí. Estáis en la mejor ciudad y en manos de los mejores profesionales. Espero no compartir con vosotros sólo momentos de feria sino también pequeños y grandes momentos de vuestro día a día como aquellos de charla pausada con amigos en un bar o en vuestra casa, los de confidencias en una terraza con un compañero de trabajo o los de reuniones familiares en alguna celebración.

“Un vaso de vino en el momento oportuno vale más que todas las riquezas de la tierra”

Gustav Mahler

Bebe la vida, vive el vino

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