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“Falta voluntad política para mejorar la vida de los celíacos”

Antonio Jesús García y su pareja, Esperanza, regentan 'Todo Sin', un comercio especializado en productos sin alérgeneos y sin gluten después de que a la segunda le diagnosticaran la enfermedad celíaca. 

Antonio Jesús García y su pareja, Esperanza, regentan ‘Todo Sin’, un comercio especializado en productos sin alérgeneos y sin gluten después de que a la segunda le diagnosticaran la enfermedad celíaca. 

La vida de Esperanza dio un giro de 180 grados a los 40, cuando le diagnosticaron celiaquía. La intolerancia al gluten, una proteína que está presente en la cebada, el trigo, la avena y el centeno afecta en España a casi 500.000 personas. Se estima que uno de cada cien recién nacidos la desarrollará a lo largo de su vida, si bien cada vez más se diagnostica en adultos, sobre todo mayores de 40 años, como Esperanza. “Te cambia la vida, pero conforme vas conociendo la enfermedad celíaca te das cuenta que no es tan grave”, señala Antonio Jesús García, su marido y propietario de Todo Sin, un comercio ubicado en la calle San Francisco de Paula y que vende todo tipo de productos sin alérgenos.

La tienda abrió sus puertas el pasado febrero. La pareja llevaba tiempo barruntando la idea de montar un negocio. En principio pensaron en algo relacionado con el turismo, pero el diagnóstico de la enfermedad de Esperanza les hizo cambiar la idea hasta embarcarse en su actual aventura. Aquí no sólo ofertan productos sin gluten, también sin leche, frutos secos o huevos, que a la postre son los principales alimentos, junto al marisco y la fruta, que con frecuencia producen alergias. Su idea de negocio, además, no es solo vender. Conocer de primera mano este mundo les hace ponerse en el lugar de sus clientes, a los que les dan la oportunidad de que sean ellos mismos los que digan qué productos quieren que traigan, además de ofrecerles un trato más personal. De hecho, entre semana suelen hacer degustaciones de panes y cerveza en lo que vienen a llamar clubes. “Ahora incluso queremos organizar pequeños conciertos”.

Explica Antonio Jesús que, en ocasiones, también han hecho funciones de psicólogos ante la llegada de algún cliente desmoralizado nada más diagnosticársele celiaquía o cualquier otra alergia alimentaria. “Imagina que de hoy a mañana ya no pudieras comer jamón. ¿Cómo te sentirías? Muchas veces llegan preguntando qué pueden o no comer y cuando les decimos lo que tenemos o lo que les podemos ofrecer ya se animan”. En este sentido, señala que es la falta de información uno de los principales problemas que se les presentan a los nuevos alérgicos. “A niveles de sanidad te dicen que eres celiaco, pero nadie te informa de qué productos puedes o no encontrar en las tiendas”.Todo Sin ofrece cantidad de productos sin gluten como caramelos, gominolas, pasteles, pan, picos, churros, galletas, salsas, cereales y hasta cervezas. Los alérgicos al trigo pueden encontrar pan rallado o harina de arroz y de garbanzo, ésta última muy usada antiguamente para freír pescado. Los alérgicos a la leche encuentran aquí sustitutivos hechos con espelta, avena de calcio o arroz. También hay jereces, que ya de por sí no contienen ningún tipo de producto alérgico y llama la atención encontrar morcones, chorizos y quesos payoyos traídos directamente de la Sierra de Cádiz. “Son productos totalmente naturales y que no tienen ningún tipo de potenciador de sabor como la leche”, explica Antonio Jesús, que afirma que a la hora de localizar estos productos no siempre internet es el mejor aliado. “Aquí también hay mucho trabajo de campo, de preguntar y desplazarte donde sea buscando lo mejor”. Sus principales suministradores son obradores y fábricas de las provincias de Cádiz, Sevilla y Huelva, aunque también trae muchos productos de Cataluña donde, apunta, se está trabajando muy bien la alimentación sin alérgenos.

El precio es otro de los aspectos que intentan cuidar en Todo Sin, teniendo en cuenta de que estos productos son más caros que los que se vendrían a denominar ‘normales’. De hecho, a los celíacos en España llenar el carro de la compra les cuesta de media 100 euros más al mes que al resto de los consumidores. Desgraciadamente, recuerda Antonio Jesús, España no concede ninguna subvención a estas personas a diferencia de otros países europeos como Francia, Dinamarca, Suiza, Inglaterra, Holanda, Italia, Finlandia o Malta. “Falta voluntad política para mejorar la vida de los celíacos. Aquí de lo poquito que se ha hecho es la legislación de la información alérgena y poco más. Y de información, también muy poca. Hoy en día los celíacos tienen un apoyo en redes sociales que no encuentran en la administración”. 

Y aunque podría parecer que va en contra de su propio negocio, Antonio Jesús considera que “tiendas como esta deberían tener fecha de caducidad. Esto se tendría que normalizar para que cualquier alérgico o celíaco pudiera encontrar todo tipo de productos en las grandes superficies, no el sota, caballo y rey de ahora, y además al mismo precio que el resto de alimentos”.

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