La Rotonda

Ezpeleta, Jerez no puede darte más

El anuncio del patrón del MotoGP de que los circuitos nacionales rotarán a partir de 2022, un año antes de las elecciones municipales, pone a la prueba jerezana una vez más en el aire. Es el momento de no ceder tras décadas asumiendo el Ayuntamiento —los jerezanos— el alto coste del evento en solitario

Jerez ha celebrado 33 pruebas del Gran Premio de Motociclismo de España en su Circuito. En muchas ocasiones, por unas razones (dinero) y por otras (inseguridad en accesos y en la motorada), su continuidad ha estado en el aire. Por contrato, el Circuito de Jerez-Ángel Nieto tiene asegurada la disputa de dos campeonatos más. A partir de 2022, en año de elecciones autonómicas y a un año de las municipales, el patrón de MotoGP, Carmelo Ezpeleta, ha dejado claro que las cuatro pruebas que se celebran en territorio nacional (Jerez, Barcelona, Aragón y Valencia) rotarán con Portugal, que cerraría el calendario en la Península.

Sé que Jerez dirá lo que sea, pero el formato actual se mantiene en 2020 y 2021, con 20 carreras, y 22 a partir de 2022. No puede ser Jerez una fija, aunque aún no sé lo que pasará. No me parece justo, además”, ha añadido el CEO de Dorna, la empresa que organiza y explota los derechos del circo de las dos ruedas. Las reacciones ante el polémico anuncio no se han hecho esperar e incluso, por encima de los representantes institucionales, el campeón Marc Márquez no se ha cortado al replicar: “A Jerez se tiene que ir”. De alguna manera es como si el presidente de LaLiga dice que en el Camp Nou no se jugarán todos los partidos en casa del Barça y Messi le responde que no cuente con él.

Ezpeleta, al que el PP en tiempos de María José García-Pelayo hasta le dedicó una estrella en el malogrado Paseo de la Fama del Motor de la Avenida Álvaro Domecq, no sorprende con este tipo de anuncios, globos sonda o amenazas. El dueño del espectáculo sabe de sobra que Jerez es la Catedral del Motociclismo a nivel mundial, como así reconocen año tras año participantes y aficionados que esperan con impaciencia el fin de semana de mayo de cada año para seguir el Gran Premio con más público de todo el Mundial (más de 150.000 espectadores en los tres días de pruebas).

¿Tiene sentido entonces que ante esta abrumadora respuesta de pilotos y aficionados —los grandes protagonistas, en definitiva— Ezpeleta haya lanzado esta hipótesis? Tiene sentido si se conoce mínimamente la historia de Ezpeleta en el negocio, al que llegó en el año 91, cuando el trazado jerezano se explotaba en manos privadas. Una empresa, Gestión Circuito de Jerez SL, en la que, casualmente, Ezpeleta figuraba como apoderado. Llegó a ser incluso consejero de Cirjesa, la entonces empresa municipal que desde 2008 comparte el accionariado en un 30% con la Junta de Andalucía.

En el caso de Jerez, hay incluso una petición de firmas en Change.org para retirarle la mencionada estrella del Paseo al patrón del MotoGP.  “Está destruyendo el motociclismo; él, a través de Dorna Sports, lo único que está haciendo es monetizar este deporte, promoviendo enfrentamientos entre los moteros y acabando con la unidad y los valores de la comunidad motera”, reza la demanda en el portal de internet. Es obvio que el motociclismo es un negocio como otro cualquiera, y por tanto es legítimo que el dueño del juego ponga sus reglas y, como todo hace indicar, busque más dinero en cada prueba. No parece, en cambio, tan razonable que administraciones públicas como el Ayuntamiento de Jerez se tengan que dejar chantajear o vayan a pagar lo que se pida en cada renegociación del contrato.

Un Consistorio entrampado hasta límites insoportables por, entre otras cosas, asumir un 70% del Circuito durante unos veinte de sus más de treinta años de historia. Un coste que ha incluido el alto canon a pagar a Dorna por celebrar el Gran Premio, millones de euros soportados en solitario por los jerezanos durante esas dos décadas. Sin ir más lejos, y más allá del canon, entre 2018 y este mismo año, el Ayuntamiento tenía que asumir unos 900.000 euros para reasfaltar el trazado y cumplir con las exigencias de las pruebas deportivas que alberga. El canon, que nunca se hace público, puede rondar los 5 millones de euros, de los que la Junta de Andalucía aportaría algo más de la mitad.

En Cataluña, en Montmeló, es la Generalitat la que soporta desde siempre los altos costes y los rescates millonarios de unas infraestructuras que se rentabilizan con espectáculos deportivos del nivel internacional y el impacto en forma de retorno económico como el Gran Premio. ¿Qué debe hacer Jerez a partir de 2022? Probablemente, lo que debió hacer hace muchos años: no ceder ante Ezpeleta y que sean administraciones como la Junta o Diputación de Cádiz las que redoblen el esfuerzo de dinero público, llegado el caso, para un evento de primera magnitud donde todos los políticos quieren echarse fotos y ser agasajados en las mezzaninas, muchas localidades vecinas comen de él, pero es Jerez la que lleva demasiado tiempo defendiendo la fiesta.

En 2014, en una entrevista con el periodista Pepe Contreras en la publicación Empresas, el propio Carmelo Ezpeleta admitía: “Se ha hecho un clásico. Cada año ha ido a mejor, hubo años en los que la organización era complicada… pero el Gran Premio de Jerez siempre ha sido muy masivo, es uno de los mejores organizados. Desde el punto de vista de los equipos, pese a que hay mucha gente en el paddock, los pilotos son muy demandados por los aficionados, pero es un gran evento”. Ahora, cinco años después de aquellas declaraciones, es lícito que el dueño del juego quiera abrir mercado porque es bueno para su negocio y la competición, pero otra cosa es Jerez. Y Jerez, en el motociclismo, no tiene nada que ver con ningún otro circuito del mundo. Hay que venir, como dice Márquez. Y eso lo sabe Ezpeleta. El pulso está echado.

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