Feminismo

Esto también es violencia de género: “Mis hijos no soportan que yo sea feliz”

Las mujeres toman las calles, con motivo del 25N, para recordar a las compañeras asesinadas por hombres y decir alto y claro a la sociedad (patriarcal y capitalista) que "vivas nos queremos"

“Me caso para salir de casa y… en seis años tuve cinco hijos”, cuenta Carmen, que a sus 70 años de edad dice que todavía no ha podido pensar en sí misma. “Ahora ando cuidando de mis nietos. Tengo que ayudar a mi hija, para que ella pueda ir a trabajar”. “¡Disfruta al máximo todo lo que puedas, niña!”, jalea su amiga María, de 71 años. Ambas, originarias de El Torno (Jerez), marchan cogidas del brazo, junto a un gran grupo de mujeres de la asociación Las Lavanderas de El Pocillo, por la calle Porvenir de Jerez, camino de ese Minotauro vestido de morado.

“Hemos acarreao muchas cosas, limpiando el suelo de rodilla, con un estropajo y el agua helá. La hembra se cargaba toda la casa encima, siempre”, expresa María. “Y sin cobrar nada. No ha sido reconocido lo que nosotras hemos hecho, ni es reconocido ahora”, dice otra de las amigas de El Pocillo, un grupo de 60 mujeres que cada vez que se reunen, charlan hasta las tantas, se apoyan, se dan ánimos y muchos mimos. “Estos son los ratitos que tenemos para nosotras nada más”, incide Carmen, al tiempo en que alza la mirada para ver a más de un centenar de manifestantes marchando contra la violencia de género.

Batucada contra la violencia de género. FOTO: MANU GARCÍA.

Un año más, con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género (25 de noviembre), las mujeres toman las calles para recordar a las compañeras, hermanas asesinadas por hombres y decir alto y claro a la sociedad (patriarcal y capitalista) que “vivas nos queremos”. En lo que va de año, 44 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas o exparejas. Además, también destacar que en este 2018, hasta la fecha, se han registrado 98 feminicidios (niños, jóvenes, mujeres en situación de prostitución y familiares asesinados). En total 972 mujeres asesinadas desde 2003, año en que empezaron a contabilizarse los asesinatos por violencia machista.

No obstante, no hay que olvidar que la ley entiende por violencia de género, “toda conducta que atenta contra la dignidad e integridad física y moral de las mujeres por el hecho de serlo, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres”. En este sentido, hay muchas formas de violencia, y el crimen machista es lo último, el fin de una serie de violencias previas que no suelen ser denunciadas y que pasan desapercibidas.

Cartel de “Nos están matando”, durante la marcha feminista en Jerez. FOTO: MANU GARCÍA.

Es violencia que María y Carmen no hayan podido vivir en libertad, que a los 8 años tuvieran que dejar de ir a la escuela para cuidar de sus hermanos, trabajar en el campo, o hacer la comida mientras sus madres se ganaban la vida como podían. Del mismo modo en que es violencia cuando no se escucha la palabra de una mujer ni se la tiene en cuenta, solo por el hecho de ser mujer. “Cada vez que daba mi opinión, me tomaban por loca”, comparte Antonia, de 60 años de edad y que con 55 denunció el maltrato psicológico y físico que sufría por parte de su marido.

“Nosotros pasamos de la pareja ideal, a la denuncia. Yo todo lo sufría en casa”, cuenta Antonia, que vivió un infierno durante 30 años. “Él me destrozó la vida, y también mis tres hijos, que repetían sus mismas palabras”, denuncia. Asquerosa, vieja, basura, no vales para nada, qué asco de mujer…, eran las palabras que día tras día martilleaban su cabeza y la iban anulando como persona. “Las personas que estamos metidas en ese mundo, no somos ni personas”, asegura la jerezana. A dia de hoy Antonia dice que se ríe del mundo, que está como una reina. “En mi casa estoy sola, pero en la calle siempre estoy muy bian acompañada”, sonríe, mientras mira de reojo a sus amigas de la asociación de mujeres Manos abiertas hacia el futuro.

Manifestantes frente al Minotauro, vestido de morado. FOTO: MANU GARCÍA.

“Ahora canto, bailo, toco las castañuelas… Yo ahora pienso en mí. Y siento que mis hijos no soportan que yo sea feliz”, apostilla. Antonia, como muchas otras mujeres, prefiere que la tilden de luchadora, antes que de víctima o superviviente de violencia de género. En la marcha jerezana, con batucada incluida, se respira sororidad, unión entre mujeres y algunos hombres que caminan como aliados del feminismo. “Ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ves, abajo el patriarcado que se va a caer, se va a caer, arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer”, cantan las manifestantes pasando por la plaza de las Angustias.

Paola y Paola son dos jóvenes amigas de 18 años, que, además de compartir nombre, se manifiestan juntas contra la violencia de género. “Vivimos la violencia en el instituto, viendo cómo algunas compañeras insultan a otras, cuando hablo y no me escuchan, o de fiesta, cuando los hombres se ponen celosos y empiezan a pegarse”, expresa una de ellas, quien destaca que en su instituto, el IES Seritium, se lleva a cabo mucha pedagogía feminista. Un gran número de mujeres presentes en la marcha portan pancartas de “Nos están matando”, haciéndole un guiño a todos aquellos que afirman que el movimiento feminista no es necesario, que el machismo está ya superado. A todos aquellos, “Disculpe las molestias, nos están matando”.

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