Andalucía

“Espero que cuando sea viejo no me señalen y me digan que yo soy el de ‘ancabuela'”

Charlie Geer, profesor de inglés y autodenominado "friki de los idiomas" se ha hecho popular tras hacerse viral un vídeo dirigido a sus alumnos, pero reconoce que no busca hacerse popular gracias a Youtube

Se considera un “friki” de los idiomas, lleva casi once años en España y tres en Jerez como profesor de inglés y nunca se imaginó que la publicación de un vídeo dirigido a sus alumnos pudiera convertirse en viral. Si es usted usuario asiduo de Facebook y de WhatsApp, seguramente no hará falta explicarle que el vídeo del que hablamos es el de la muy andaluza expresión ancabuela —en casa de mi abuela”—. “No entiendo lo del vídeo, cuando tengo otros más simpáticos”, señala Charlie Geer, americano de Charleston (Carolina del Sur), desde 2007 en España tras abandonar Estados Unidos en busca de trabajo. Paradójicamente lo encontró en Andalucía, primero en Puente Genil (Córdoba), luego en Los Palacios (Sevilla) y desde hace tres años en Jerez, donde ejerce como profesor en la academia Ten Idiomas.

Charlie es lo que aquí llamaríamos un cachondo mental. Sin embargo, tras esas llamativas gafas y el sombrero cordobés que luce en sus vídeos se esconde un tipo sensato, amante de la escritura, con una novela y un libro de relatos cortos publicados, preocupado por la situación política en su país y un enamorado de la cultura andaluza. Lo de los vídeos es algo anecdótico. Explica que empezó grabándolos en inglés, como “terapia tras la victoria de Trump”. Inventó un personaje, Henry, “buena gente, pero muy manipulado”, el prototipo del votante tipo del presidente norteamericano. “Su familia, preocupada por él, decide mandarlo a Andalucía para que tenga una reforma cultural. Henry pensaba que lo mandaban a Andalusia, un pueblo de Alabama, pero acaba viéndose aquí”, señala, incidiendo en que se lo tomó como “terapia para reírme del fenómeno Trump, en lugar de llorar”. Esos vídeos los compatibilizó con la escritura de un libro de anécdotas sobre sus experiencias en España, y poco a poco fue añadiendo más a su canal de Youtube, en el que se hace llamar amerizano.

Charlie, durante la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

Tras estos vídeos, pensó en grabar otros en español para contar sus anécdotas como profesor de inglés o esos errores comunes que tenemos a la hora de expresarnos en el idioma de Shakespeare. Como por ejemplo, la manía que tenemos de comernos las ‘s’, algo que puede provocar conversaciones surrealistas si usamos palabras como horse (caballo), que si se pronuncia sin destacar la ‘s’ viene a pronunciarse como whore (prostituta). “Imagina si alguien me dice I like to ride a whore” —me gusta montar a una prostituta—, señala Charlie con sentido del humor, pero no sin razón, por lo embarazoso que puede ser. Para el norteamericano, este vídeo —que no tiene desperdicio— es “más simpático que el de ancabuela”, por lo que no entiende el éxito de éste. “Espero que cuando sea viejo no me señalen y me digan que yo soy el de ancabuela”, bromea.

Lo que tiene claro es que el inesperado éxito de su vídeo no va a cambiar su forma de ver las cosas. “Llevo 25 años trabajando, escribiendo, y por tener un trabajo fijo tengo la libertad de no depender de estar a diario con Youtube. No gano ni un duro con esto, y menos mal, porque no quiero imaginarme esa presión de esos youtubers que necesitan millones de visitas para ganarse la vida. Ese no es mi estilo”. Eso sí, eso no significa que no vaya a grabar más, ni que descuide su edición. “Yo los hago con un guión. El de ancabuela es un relato de diez páginas, pero para el clip de vídeo tuve que reducirlo a una”.

Geer, que se inició en el español en el instituto y en la universidad, y posteriormente en Argentina y México, afirma que el subjuntivo “todavía me mata”, y que cuando come con su familia política —de Jerez— tiene problemas para seguir todas las conversaciones. En ese sentido, afirma que su inglés sureño podría compararse al andaluz, aunque afirma que en Carolina del Sur ya se están incluso perdiendo expresiones y la manera tradicional de hablar por otra más generalista. “Allí muchos hablan como en las películas, o como las Kardashian. Es una pena”.

Charlie, gesticulando durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA.

Más allá del humor y de la ironía que emplea en sus vídeos, reconoce que al llegar a España sintió realmente eso que llaman choque cultural, dadas las grandes diferencias que hay entre Estados Unidos y Andalucía. “Lo del bidé y cómo funciona me descolocó. Yo no sabía que eso era para el culo, o que había que llenarlo. Fue un desastre anatómico”, afirma entre risas. Otra cosa que le llamó poderosamente la atención fue la Semana Santa. La descubrió en Puente Genil, al poco de su llegada, y aunque ya sabía que los nazarenos no tenían nada que ver con los miembros del Ku Klux Klan, aún recuerda lo mal que lo pasó. “Era medianoche, una procesión silenciosa… Estaba aterrorizado, era imposible quitarme esa imagen. Ahora me he acostumbrado”. Pero lo que más le ha gustado ha sido el brasero, “el opio andaluz”, como lo define. “Eso de llegar a casa en invierno y meter las piernas en la mesa camilla… Me encanta”.

Pero Charlie también ve paralelismos entre Estados Unidos y España, sobre todo en lo relativo a la clase política. “Veo las mismas cosas allí que aquí. Veo mucha frustración, mucho populismo, gente buscando otros modelos. Pero es muy difícil cambiar, porque tenemos a los de siempre. Lo que pasa es que últimamente no estoy tan pendiente. Las noticias que me llegaban de mi país eran tan deprimentes que necesitaba un descanso. Quiero estar informado, pero levantarme todas las mañanas y leer el Whasington Post no es bueno para mi salud, porque ¿qué puedo hacer? Solo enojarme”.

Por cierto, Charlie, gran aficionado al fútbol desde su infancia debido a la influencia británica en Charleston, reconoce que desde que está en España se ha hecho colchonero. “Una de las cosas que siempre digo es que la ilusión es casi mejor que el triunfo, por eso se me he hecho aficionado del Atlético de Madrid” —aunque reconoce que gran culpa la tiene también su suegro—. “Cuando llegué aquí no sabía lo que era la Liga, la Champions, nada. Pero era 2008, España ganó la Eurocopa y luego llegó el Mundial y la otra Eurocopa. Me vi en el país que lo ganaba todo. ¡Qué locura!”.

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