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“Era muy pesado con ella, la llamaba una vez tras otra”

Yolanda Núñez y Pilar Mendoza siguen en la UCI y desgraciadamente se teme un fatal desenlace por la extrema gravedad de las heridas de bala que sufrieron a manos de la expareja de la primera.

Yolanda Núñez y Pilar Mendoza siguen en la UCI y desgraciadamente se teme un fatal desenlace por la extrema gravedad de las heridas de bala que sufrieron a manos de la expareja de la primera.

24 horas después de ingresar de urgencias en el hospital por sus heridas de bala, la vida de Yolanda Núñez, de 33 años y su madre Pilar Mendoza de 65, sigue corriendo grave peligro. Ambas fueron intervenidas quirúrgicamente en la tarde del viernes para posteriormente ingresar en la UCI del hospital de Jerez, la primera, y del Puerta del Mar, de Cádiz, la segunda, tras ser trasladada en ambulancia a eso de las 19 horas del viernes. El pronóstico de ambas es muy grave y lamentablemente se teme un fatal desenlace en las próximas horas debido a la extrema gravedad de sus heridas.

En cuanto a cómo se desarrollaron los hechos, todavía hay muchas dudas. Fuentes con las que ha contactado lavozdelsur.es afirman que les resulta “muy extraño” que Yolanda quedara previamente con su expareja, Alejo B., de 41 años, por lo que la hipótesis de que éste hubiera ido a buscarlas y a esperarlas de manera sorpresiva cobraría más fuerza. Al parecer la joven no quería hablar del tema y pretendía olvidar la relación, pero recibía muchas llamadas suyas. “Era muy pesado con ella, de llamarla una vez tras otra y ella le decía por favor que no la llamara más. Se ve que quería que ella fuera para él”.

La relación entre Yolanda y Alejo duró años y llegaron a convivir juntos. La ruptura, según estas fuentes, “no acabó muy mal”, pero era una relación que “no cuajaba” y que no tenía futuro. Según confirmó el viernes la delegada de Acción Social e Igualdad, Carmen Collado, Yolanda no llegó nunca a interponer denuncias por malos tratos contra Alejo, que por otra parte era muy querido en la familia de Yolanda. “Cuando lo dejaron ella no le quería decir nada a la familia sobre la ruptura porque sabía que sería un palo”.

Las fuentes consultadas también desconocen si el traslado a Jerez de Yolanda se debió sólo a motivos laborales -trabajaba en una gasolinera de la avenida Adolfo Suárez- o si también había servido para alejarse aún más de su expareja. 

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