Opinión

Epic Kids, abyecto adoctrinamiento neoliberal

Imagino la primera clase: «Bien, chicos (siempre en masculino, por supuesto), ¿qué ideas tenéis para un negocio?, ¡que levante la mano quien quiera hacerse rico!». Y acto seguido a esa profesora mirando el aula satisfecha, sonriendo con agrado mientras enseña a los niños de siete y ocho añitos la palabra «emprendimiento».

Por supuesto que no se trata de una educadora ni una pedagoga, sino de una empresaria del ámbito de los recursos humanos, como debe ser en este mundo especializado. Imagino después a esos padres orgullosos, ingenuos, esperanzados de ver crecer al nuevo Mark Zuckerberg de la bahía, viendo como sus hijos se sumergen en el capitalismo más precoz, en el mundo de la competición y en la supervivencia del más fuerte.

“Los niños tienen ‘hobbies’ y no saben que se pueden convertir en negocio”, ha declarado a la prensa la responsable de Epic Kids. Tiene razón, ¿por qué dejarlo como una simple afición cuando puede sonar la caja registradora?, ¿para qué perder el tiempo con aficiones por el placer de aprenderlas?

La película de terror neoliberal prosigue con la siguiente frase: «Ellos van a tomar las decisiones, pero el trabajo duro va a ser para los padres y para nosotros; estaremos todos en el proyecto». Que no falte un marcaje paternal férreo a los chicos y las chicas, no vayan a echar a volar su imaginación. La ponente sigue mostrando su lucidez: «Estoy muy sorprendida de cómo ha ido todo; hemos infravalorado a los niños: yo pensaba que iban a hacer cosas para vender pulseras, chocolates, tartas, etc. Pero todos los proyectos son tecnológicos». Otro clásico del emprendimiento cool: lo artesanal con connotaciones peyorativas, la sobrevaloración de lo tecnológico, porque claro, lo artesanal nunca puede ser rentable.

Bajo la estricta vigilancia de los padres y la supervisión activa de una empresaria (o mentora, como se hace llamar en su web), el laboratorio emprendedor cuenta con la colaboración de firmas como Tiger (una empresa a la que se le conocen casos de explotación laboral) o Huawei, y lo que es mejor, la participación de la Universidad de Cádiz. Un poco del dinero de todos (otro clásico neoliberal, la financiación pública).

Si una idea triunfa, explican los promotores, los padres poseerán el 75% del capital y la escuela el 25%, y acto seguido y sin sonrojarse dicen: «El dinero no es relevante para ellos sino el crecimiento personal». Un doble tirabuzón mortal difícil de entender. ¿Si no es importante el dinero por qué firman un contrato previo de comisiones?

La farsa de las startups y del emprendimiento vacuo no va a parar; es una rueda demasiado grande que comenzó a girar hace mucho tiempo en nuestro país. El capitalismo salvaje es capaz de pervertir hasta lo más inocente de nuestra sociedad: la infancia. Profesoras sin remordimientos que ni siquiera se plantean si hacen algo mal, al revés, pasean su orgullo por los medios de comunicación. Un show perverso. Una rueda capaz de engendrar monstruos hipercompetitivos y egoístas de siete añitos bajo un barniz impostado de aprendizaje colaborativo y responsable. La manzana prohibida de Blancanieves.

La pesadilla más aterradora de Paulo Freire.

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Comentarios

  1. ¡Jajaja! El autor, en su antediluviano mundo onírico marxista, ha sufrido un ataque de erisipela al saber de la existencia de esa educación en emprendimiento para niños; él preferiría que se les adoctrinara en comunismo chavista.
    Efectivamente, espero que en una actividad de formación se utilice el género masculino (niños) para referirse a un grupo de niños y niñas, como en todas las lenguas románicas, y no esa catetada analfabeta del cansino lenguaje “inclusivo” repetidamente proscrito por la RAE, pues eso no es un mitin de Podemos.
    Partiendo de la base de que el actual sistema capitalista es el que más avances tecnológicos, sociales y políticos ha proporcionado y que por eso es el que ha triunfado sobre el fascismo primero y sobre el comunismo después, introducir la formación empresarial gradualmente en los niños (como ya se viene haciendo desde hace décadas en otros países) es una excelente noticia. España necesita muchos y buenos empresarios y cuantos más niños tengan vocación y talento para ello mucho mejor. Ojalá esos cursos sean la semilla para que en Andalucía, en Cádiz, surga una generación de excelentes empresarios que proporcionen productos y servicios demandados, que generen trabajo y que ganen dinero. Es una de las mejores cosas que nos podrían pasar.

  2. Quiero intentar entender los nebulosos argumentos del articulista, pero no lo consigo. Quizás sea mejor aferrarse a esas políticas que durante 40 años han fabricado funcionarios en serie en Andalucía (un cuerpo donde hay grandes profesionales pero también enormes masas improductivas). Quizás sea mejor que los chavales (no voy a añadir chavalas: tal y como César subraya el castellano no funciona así a pesar de la invasión progre de la gramática) se eternicen en un trabajo mal pagado para después verse un día en la calle sin herramientas de ningún tipo para salir adelante. Quizás la vocación ecologista y social de la escuela (o academia o laboratorio) tenga mucho que ver con el adoctrinamiento neoliberal aunque desde fuera esa conexión resulte inexplicable. Quizás, y sólo quizás, este tipo de textos sean los que han contribuido a desprestigiar inmensamente el oficio del periodismo.

  3. Bueno, cuando un periodista comienza un articulo con un, quiere decir mucho del tiempo que ha dedicado a informarse del sistema de trabajo con el que funciona la empresa a la que critica, por otro lado, veo que hace mucho hincapié en que la persona que se dedican a formar a los peques es emprendedora…claro…el gran problema de este país que una persona que es emprendedora te enseñe a emprender…¿que será lo siguiente? ¿Qué un cocinero te enseñe a cocinar? mucho mejor que el ministro de educación no tenga educación, el de exteriores que no salga de su país o el de interiores que se lo pase fuera, quien sabe a lo mejor el de sanidad si que sabe poner una tirita…en fin, si quiere hablar de adoctrinamiento que piense en el sistema educativo que llevamos, donde obligamos a los peces a volar y a las aves a bucear, donde tu hijo es un crack en matemáticas y un negado en letras la mejor opción que te ofrece su profesor son clases extra escolares en su peor materia en vez de potenciar los niveles de lo que mejor se le da y disfruta, todo sumado en un ámbito de estudio marcado por una fuerte disciplina de sumisión, donde todos los niños como si de una jerarquía se tratase, tienen que mirar al profesor donde los mas aplicados se sientan en las primeras filas y lo menos interesados en las del final a la espera de una campana muy parecida a la de una fabrica fruto de una causalidad. Por cierto, me encanta la imagen que han puesto donde se ves claramente un sistema de educación de iguales, todos en una mesa redonda donde nadie es mas que nadie y el que enseña a la altura de sus alumnos.

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