Encuentran vacía en Cádiz la sepultura de un bebé dado por muerto al nacer

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Encuentran vacía en Cádiz la sepultura de un bebé dado por muerto al nacer

SOS Bebés Robados denuncia que en el antiguo cementerio de San José "no coincide el número de enterramientos anotados en el libro de registros con lo que se haya dentro de las sepulturas".

14-02-2018 / 18:06 h.
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La sepultura de un bebé dado por muerto al nacer, en el cementerio gaditano de San José, ha aparecido vacía, lo que demostraría que ese niño fue robado a su madre biológica, denuncia la asociación SOS Bebés Robados Cádiz. En un comunicado, este colectivo ha señalado que está siendo "muy duro para esa madre legítima el aceptar que su hijo no estaba enterrado tal como le indicaron y constaba en los registros". Desde la asociación han recordado que esta madre ya denunció que le habían robado a su bebé hace unos años pero la causa se archivó por falta de pruebas.

Ahora, este caso se encuentra recurrido en el Juzgado número 4 de Cádiz, donde esperan "que la respuesta de la justicia sea querer investigar el caso y no volvérselo a archivar" ante el hecho de que "en el antiguo cementerio gaditano no coincide el número de enterramientos anotados en el libro con lo que se haya dentro de las sepulturas, ya que tras el recuento de los bebés anotados, los técnicos en la excavación se han dado cuenta de que falta un niño". "La realidad es que, para la mayoría de las víctimas por el robo de bebés, lo mejor que nos podía ocurrir es que los niños aparecieran enterrados, pues es la forma más fácil de cerrar el duelo por la desaparición de los niños", han concluido.

Como se recordará, el pasado otoño comenzó en San José la mayor exhumación apoyada por una administración pública para buscar los restos de 46 bebés en 44 féretros. Esta intervención, que se prolongará hasta el próximo mes de octubre, cuenta con una subvención de 50.000 euros del Ayuntamiento de Cádiz. La intervención es complicada porque los restos que se buscan ni están en nichos ni en fosas comunes sino en sepulturas de 60 centímetros de ancho y tres o cuatro metros de profundidad. En esas arquetas iban inhumando los cadáveres unos encima de otros: catorce en el caso de los adultos o hasta treinta o cuarenta para los bebés, tal como explica el arqueólogo municipal José María Gener. El libro de enterramientos del Cementerio tiene registradas estas inhumaciones pero, además de excavar, el equipo técnico tiene que localizar a una persona entre los restos óseos de casi cuarenta. Por eso, aplican un estudio probabilístico para reducir el registro a cinco o tres restos sobre los que practicar las pruebas de ADN.

 
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