Cultura

En vacaciones: Salvar al Planeta

En pleno debate sobre la obligatoriedad o no de asistir a clases y seminarios, para los estudiantes universitarios, que ha levantado una interesante polémica, se abría la discusión sobre si los más jóvenes, todavía escolares, podían faltar a clase para salvar al Planeta o en realidad hacían novillos para meterse donde nadie les había llamado. ¿Se trataba, para estos conservadores del orden, de que los escolares no pensaran por sí mismos? Mucho más que por filantropía, las escuelas fueron el lugar donde educar en los valores establecidos y ofrecer un oficio para la industria creciente que necesitaba todos los brazos. Primeramente los de los varones; mucho más tarde los de las mujeres también.

La institución educativa ha vivido, siempre, en la tensión de la libertad de pensamiento y el pensamiento conservado en conserva; el avance hacia la novedad desde la curiosidad y el rechazo de toda novedad que ponga en peligro las verdades establecidas y a las clases sociales establecidas. La curiosidad mató al gato, reza una frase de mucho arraigo en España. El pensamiento conservador mira con enorme recelo cualquier huelga estudiantil; mucho más si la huelga es de la enseñanza media, donde se debería ir formando ya, en realidad, la madurez hacia el pensamiento y la reflexión, y que luego en la vida y en la Universidad tanta falta va a hacer.

Responsabilidad

La ausencia de responsabilidad en las escuelas fue la primera diatriba contra esta huelga de escolares. Los escolares se lo tomarían como un día libre; “¡en viernes, claro!”. Resulta que durante las cortas vacaciones pasadas los escolares que no fueron “raptados” por sus padres para algún viaje siguieron asistiendo a las manifestaciones del Fridays for Future. Ahora que en Baja Sajonia acaban de empezar las largas vacaciones de seis semanas de verano, ayer mismo salieron más de tres mil escolares en manifestación en Hannover.

¿Quiénes criticaron las huelgas de los viernes y se opusieron a los escolares por su inasistencia a clase? Los conservadores de la CDU y los Liberales del FDP.

La institución educativa, en cualquiera de sus niveles, debería proteger esa tensión en la que vive y garantizar la tendencia al librepensamiento, un bien que deriva en libertad y democracia. Desde la escuela es imprescindible permitir a los seres humanos que experimenten, curiosos, sobre el mundo que los rodea y les permita desarrollar una responsabilidad propia sobre su actitud hacia el mundo y las personas de este mundo.

La educación, en cualquier ámbito, debería ser siempre la metáfora de la entrega de unas alas. Si entregamos alas es para que vayan volando poco a poco y para que un día vuelen por sí mismos. Para que sigan cerca de sus familias por su propio deseo y no porque les falten informaciones o seguridades que les hagan depender de nosotros.

A muchos adultos no les gusta verse sorprendidos por sus propios hijos en falta o tener que recibir una lección de los más jóvenes. Persiste el concepto del patriarca alrededor del cual hay que tomar asiento y escuchar en silencio. Un patriarca que deja sentir la sensación de libertad, aquel libre albedrío… que no es tal y desde el que siempre se consideran inferiores a todos los demás: los buenos resultados se deben a la educación que ellos han proporcionado; los malos resultados al uso de la libertad. En los totalitarismos, enfermos mentales o criminales; en las sociedades más democráticas, desviados sociales, antisistema o caóticos melenudos con el sarampión de la revuelta o la revolución.

Pero, vosotros adultos también podéis hacer cosas para salvar el Planeta y la curiosidad hacia la libertad. Para salvar el Planeta hay que utilizar menos el coche y reivindicar todos los Madrid Central del mundo. Si se va en bicicleta, el movimiento activa el cerebro y mantiene al ser humano más cercanamente integrado en el paisaje que le rodea: en su medio ambiente. Si se atiende a los más 27 mil científicos que piden que se actúe contra la muerte del Planeta se atiende a la libertad que ha dotado a la Ciencia de responsabilidad.

Descubrid que se puede tomar un refresco sin pajita, o que las pajitas pueden ser de cristal o de metal. Que no hay ningún motivo para seguir usando bolsas de plástico a troche y moche. Que el transporte público contamina infinitamente menos y permite conocer gente. Que el sol y el viento producen mejor energía y una conciencia algo más limpia.

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