Opinión

En el 40 aniversario de la Constitución: reformarla para defenderla

La Constitución del 78 además de ser producto de un determinado momento histórico y de una correlación de fuerzas realmente existente, fue en su momento una de las más avanzadas. Lo que caracteriza a la Constitución es haber conseguido poner las bases de un Estado democrático social y de derecho y el Estado de las Autonomías. Otra cosa es cómo los sucesivos gobiernos la han aplicado, sin cumplir las normas que permitían una mejor planificación pública de la economía, sin desarrollar una dinámica federal o sin implementar sus principios como los referidos a garantizar derecho básicos del trabajo o la vivienda, entre otros, para convertirlos en derechos subjetivos

Hoy asistimos a una crisis territorial sin precedente y a un deterioro de derechos básicos como el derecho a un trabajo estable, a la vivienda, a un medio ambiente sostenible y saludable. Por eso decimos que hay que reformar la Constitución para defenderla como una conquista y como barrera para frenar sus políticas xenòfoba y cualquier intento de retroceso democrático, poniendo en valor la lucha y la movilización popular que luchó y trajo lo democracia.

Desde Iniciativa del Pueblo Andaluz somos conscientes de que hay que acumular fuerzas y conseguir alianzas progresistas para primero defender la Constitución y su cumplimento y plantear las reformas necesarias para conseguir un Estado de bienestar fuerte, estable y garantizado, junto al resto de políticas sociales y económicas y territoriales que permitan una identificación plena de la ciudadanía con la Constitución.

Muchos han sido los cambios sociales, económicos y tecnológicos que se han producido durante esos 40 años la Constitución española que permiten que podamos revisarla, incorporando las asignaturas que quedaron pendientes y qué otras han ido surgiendo en estas cuatro décadas. La ciudadanía tiene derecho a elegir si quiere o no un Estado federal, la república, la constitucionalización de derechos recogidos actualmente sólo como principios inspiradores, la plena igualdad de género o un Estado verdaderamente laico.

Hay reformas que consideramos imprescindibles:

  • Reformar el título VIII para que el Estado de las Autonomías se transforme en un Estado federal, estableciendo, además de las Autonomías territoriales, los cauces de participación de las Comunidades Autónomas en las decisiones legislativas y planificadoras del Estado central que afecten al conjunto de los territorios, en especial mediante la transformación del Senado en una auténtica cámara legislativa territorial.
  • Una relectura, con participación de mujeres, que elimine todas las instituciones patriarcales de la Carta Magna y alumbre un pacto constitucional con perspectiva de género de forma transversal.
  • El artículo 45 de la Constitución se limita a reconocer “el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona”, algo que resulta hoy insuficiente para los retos que el planeta tiene planteados. De ahí que sea necesario recoger como un derecho fundamental el derecho a un medio ambiente sano y equilibrado de tal forma que el título sobre derechos y deberes constitucionales aúne el progreso social, el económico y el ambiental, asumiendo así el principio de sostenibilidad, y reconociendo la necesidad de una transición ecológica justa que no deje a nadie atrás.
  • La constitucionalización como derechos fundamentales el derecho a la vivienda y al trabajo que sólo figuran como principios inspiradores.
  • Nuestra pertenencia a la Unión Europea.
  • La opción de la ciudadanía para elegir la forma de la jefatura del Estado entre Monarquía o República.
  • La eliminación de la vía del artículo 168 para la reforma de la Constitución, la llamada vía del procedimiento agravado que hace inviable en la práctica la reforma de una parte sustantiva de la Constitución como el Título II dedicado a la Corona

Renovar la Constitución es renovar el pacto social y de convivencia que se vio cuestionado por la crisis económica, agravado por la gestión política que de ella se hizo, fuertemente distorsionado por la revolución tecnológica y por la crisis territorial y ambiental que vivimos.

Renovar la Constitución es permitir que las energías sociales de los movimientos sociales como feministas, ecologistas, por el derecho a la vivienda, etc. reverdezcan el texto sobre el que se sustenta el consenso social que permite la convivencia en la pluralidad, en donde la sociedad encuentre un reflejo nítido de lo mejor de ella.

José Antonio Jiménez y Encarna Páez son portavoces de Iniciativa del Pueblo Andaluz

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