Cultura

Jerez como “un personaje más” en una película que gira en torno a “una gran historia de amor”

El equipo de 'El verano que vivimos', que termina su rodaje esta semana en la ciudad, atiende a los medios de comunicación para contar más detalles de un filme que se estrenará en 2020

“Olvídate de lo que pensabas que sabías de vino”, le dice Hernán (Pablo Molinero) a su amigo de juventud Gonzalo (Javier Rey), mientras ambos caminan por una viña jerezana. “Éste es el oro que sostiene a todo Jerez, la albariza”, añade. En un breve visionado, ofrecido a periodistas en las Bodegas González Byass, se pueden observar distintos paisajes de Jerez y sus alrededores, donde se sitúa la historia de El verano que vivimos, que dirige Carlos Sedes (director de series como Fariña o Velvet), que se narra en dos tiempos, entre los años 1958 y 1998.

Gonzalo es arquitecto y llega hasta Jerez para ayudar a su amigo Hernán Ibáñez, que pertenece a una importante familia bodeguera de la zona, donde proyectará una portentosa edificación de una bodega. Lucía (Blanca Suárez) es la prometida de Hernán, también procedente de familia dedicada al sector vitivinícola, aunque no pasa desapercibida para Gonzalo. Es una “gran historia de amor”, como la define el director de la película, que bebe de otras como Los puentes de Madison, Tomates verdes fritos o Memorias de África.

Isabel (Guiomar Puerta), una joven periodista en prácticas en un diario gallego, recibió el encargo de redactar las esquelas del periódico, y se dio cuenta de que cada 15 de septiembre, desde el verano de 1958, se repetía una de ellas. Su olfato periodístico la llevó a seguir la pista de esta historia. Carlos (interpretado por el actor Carlos Cuevas) es el hijo de Gonzalo, y ambos empiezan a investigar para descubrir qué se esconde detrás de estas misteriosas esquelas, que esconden un pasado en el que la pasión, los engaños y los celos son protagonistas. Y más o menos hasta ahí se puede leer.

El equipo de la película El verano que vivimos termina su rodaje esta semana en Jerez, antes de viajar hasta Galicia, donde estará hasta finales de septiembre. Luego habrá que proceder al montaje antes de su estreno, que se prevé que sea a lo largo de 2020, aunque todavía es pronto para saber más detalles. “Hemos descubierto mucho la zona”, dice el director del filme, Carlos Sedes, quien cuenta que la historia se narra a través de un arquitecto (Gonzalo), y que esperaban encontrar líneas rectas, “pero nos dimos cuenta de que Jerez era más redonda de lo que creíamos”. Así, asegura Sedes, “empezamos a diferenciar las dos historias, la del 98 en línea recta y la del 58 con curvas”.

De izquierda a derecha, Olmo Figueredo (La Claqueta), Gema R. Neira (guionista), Carlos Sedes (director), Blanca Suárez, Javier Rey y Pablo Molinero. FOTO: MANU GARCÍA

Un “pequeño descubrimiento”, en palabras del director de la película, que ha hecho que El verano que vivimos “haya crecido mucho” durante el rodaje en Jerez, ya que “ha ganado en capas”, explica. Sedes quiere que se “vea reflejada” la ciudad en su película, para lo que ha contado con la ayuda de la actriz María Espejo, “que nos ha ayudado con los acentos”, o del cantaor Jesús Méndez, que los ha asesorado a la hora de elegir fragmentos musicales para el filme —la música corre a cargo de Federico Jusid—, que recrea eventos como la Feria del Caballo.

Pero el vino es uno de los grandes protagonistas, por eso se han “empapado” del proceso de elaboración de los jereces. “Había rodado en La Rioja y no tiene nada que ver con esto, cómo se trabaja la solera, aquí las bodegas no están soterradas para que el aire enfríe las botas…”, describe Sedes. El actor Pablo Molinero, que encarna a un jerezano de familia bodeguera, reconoce que le parece “fascinante que todos estos vinos vengan de la misma uva”, ya que eso “le da un carácter humano a este vino”. Para él ha sido “un reto” encarnar a un jerezano, “pero de retos vive el hombre”, añade, ya que su personaje “encarna cualidades de la tierra, ya que es alegre, apasionado, amigo de sus amigos, ama esta tierra, a su familia y al vino”.

Javier Rey no había estado antes en Jerez, “pero es un sitio maravilloso que hemos conocido con gente de aquí, que son los mejores embajadores que tiene esta tierra”. Su personaje, Gonzalo, llega a la zona para ayudar a su amigo Hernán y “empieza a comprender la cultura local y a aprender cómo se vive aquí”. Él, que “venía de personajes oscuros” —como Sito Miñanco en la serie Fariña que también dirige Carlos Sedes—, agradece un papel como éste, “ya que me han venido a rescatar”, dice entre risas. Rey cree que, en El verano que vivimos, “Jerez es un personaje más, igual de importante que el que podemos interpretar nosotros”.

El actor Javier Rey, en un momento del rodaje en González Byass. FOTO: MANU GARCÍA

Lucía, encarnada por Blanca Suárez en la película, “es una adelantada a su tiempo”, cuenta la propia actriz, que describe a su personaje como “una mujer apasionada con lo que hace”, que “se remanga la camisa para colaborar en el negocio familiar”. El filme, para Suárez, “juega con sentimientos pequeños”, pero cree que es “muy épico”. La actriz asegura que se lleva un recuerdo “increíble” de Jerez. “Hemos hecho una gran familia y eso ocurre, pero pocas veces de esta manera tan especial”. Para todo el equipo, asegura, “ha sido el verano que vivimos”.

La película recoge “rinconcitos especiales” de Jerez, en palabras de Jacobo Martínez, director de fotografía, quien lleva visitando la ciudad desde el año pasado para buscar localizaciones, sobre todo de “bastantes atardeceres”, que son “espectaculares”. “Nos vamos con la sensación de haber conocido bastante bien la ciudad”, sostiene, algo que espera que “se refleja en la película”. Cada día, dice, ha tenido que superar un “reto” distinto, ya que el filme tiene “incendios, carreras de caballos, peleas, Feria…”, para una historia que se narra en dos tiempos.

Precisamente eso es lo que más le ha gustado a Helena Sanchís, directora de vestuario —que también ha trabajado en Velvet—, quien asegura que es “un regalo” que esté ambientada en dos épocas distintas. “El vestuario tiene que acompañar silenciosamente, no tiene que subrayar nada, debe pasar un poco desapercibido”, explica Sanchís, para la que ha sido “divertido” trabajar con Blanca Suárez y “vestirla de época”. “Llevamos tiempo trabajando juntas y hemos cambiado de código radicalmente”, señala.

El verano que vivimos, producida por Bambú Producciones, Atresmedia y Warner Bros Entertainment España, junto a Mr. Fields and Friends, La Claqueta y 4 Cats, terminará su rodaje en Jerez esta semana, después de recorrer distintas localizaciones del municipio gracias al asesoramiento de la Jerez Film Office. La distribución en España correrá a cago de Warner Bros, pero para poder verla habrá que esperar hasta 2020.

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