Sociedad

El triatleta andaluz que sueña con ser paralímpico: “No cambiaría mi vida por la de nadie”

El deportista chiclanero José Manuel Quintero, que se quedó en silla de ruedas tras sufrir una negligencia médica en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz, entrena a diario para clasificarse para Tokio 2020

“Tú no puedes hacer Educación Física. Tú lo que vas a hacer es copiar el cuaderno”, fueron las palabras que un profesor de Educación Física le dijo a José Manuel Quintero (Chiclana, 1998), al verle sobre una silla de ruedas. “Yo no me siento un discapacitado, siento que me están provocando una discapacidad porque me están tratando de manera diferente y me está poniendo límites a lo que yo pueda hacer”, expresa hoy quien, a sus 19 años de edad, es el actual campeón de España de Triatlón, miembro de la selección española de paratriatlón, subcampeón del Mundo de Duatlón en 2016, cuatro veces campeón de España de Natación y que acaba de revalidar su título de campeón de Europa de Duatlón y el de campeón de España de Atletismo, ambos por segundo año consecutivo. 

“En todos los años que llevo aquí, jamás he visto a una persona que se maneje como tú te manejas en el agua”, le dijo en Toledo el encargado de la piscina donde Quintero estuvo rehabilitándose tras sufrir una negligencia médica con tan solo 13 años de edad. “Lo mío lo descubrieron por casualidad. Me hice daño en el coxis al hacer abdominales sin esterilla y me mandaron una resonancia. Vieron por casualidad que tenía algún tipo de mancha y pensaron que podía ser un tumor benigno. Me dijeron que iba a ser una operación súper sencilla, que lo peor que me podía pasar es que me quedara 15 días en el Hospital”, relata el atleta. “Pero pasó algo en quirófano y me provocaron una lesión medular que me afectó a la movilidad de las piernas. Desde entonces, dependo de una silla de ruedas”.

José Manuel Quintero compitiendo en un triatlón. FOTO: LVDS.

El médico, tras la operación, le dijo —tajante– que si en 72 horas no movía las piernas, se quedaría en silla de ruedas para siempre. “En ese momento… A un niño que quería ser militar y waterpolista, y que ya sabe que no va a poder hacerlo, imagínate…”, incide Quintero. La familia denunció al Hospital Puerta del Mar (Cádiz) por negligencia y a día de hoy todavía está en trámite. “Yo decía que ya no quería estudiar porque no podía dedicarme a lo que me gustaba. Que no quería practicar deporte, porque ya no podía. Cuando vuelves a nadar ves cómo tus piernas no responden y se hunden. Eso me traumatizó. Y no quería volver al agua. Un niño que no quería hacer nada… Lo pasé muy mal”, confiesa. No obstante, dice que si no hubiera sido por el apoyo y el tesón de sus padres, no sabe qué hubiera sido de él. “Ellos insistieron en que tenía que ser el niño de antes, que no podían dejar que me hundiera”.

En tan solo cuatro años compitiendo en el deporte de alto rendimiento, el joven atleta gaditano acumula más de 15 títulos en su currículum deportivo. Y es que desde que Quintero participó en el primero campeonato de Natación de Andalucía y consiguió la mínima para el nacional absoluto, el chiclanero no ha parado. “Una buena actitud es la clave del éxito”, es el mantra que cada día se repite frente al espejo. “Donde una persona puede ver un problema, una dificultad, una barrera, yo veo un reto, una superación personal. Es actitud… Es como tú quieras ver las cosas. Tú puedes ver una silla de ruedas como un problema y como pienses así te vas a hundir —y no solo a ti, sino a todos los que están a tu alrededor—; o puedes ver una silla de ruedas como una característica más de ti, como una forma diferente de hacer las cosas, que no es ni mejor ni peor”, explica.

El triatleta chiclanero José Manuel Quintero, en una imagen de archivo. FOTO: LVDS.

“Cuando una persona me mira y me dice: Ay, pobrecito. Yo me río, porque no cambiaría mi vida por la de nadie. Yo hago más cosas que cualquier niño de mi edad. He ido a un montón de partes del mundo. Y no conozco a muchos que hayan competido en campeonatos internacionales, que hayan formado parte de una selección española… No me cambio por nadie”, insiste. “Yo tengo una vida completa. No me siento pobrecito, yo soy una persona diferente, pero es que todos somos diferentes. No hay dos personas iguales. En la diferencia y en la diversidad está lo bonito”, añade.

Actualmente el deporte es su vida. Y, con la ayuda de su familia —”una familia humilde”— ha podido ir creciendo en el triatlón desde que lo conoció en 2015. “Todo lo que tenga la palabra ‘adaptado’, se multiplica el precio muchísimo. Entonces, tardé mucho en conseguir el equipo necesario, y tuve mi primera competición individual de triatlón en mayo de 2016”, relata. Desde entonces, su sueño es ser paralímpico en triatlón. “Es el hito más grande que puede tener un deportista y estoy luchando por clasificarme para Tokio 2020”. Pero hasta entonces, se está preparando para la temporada 2019, donde la primera parada será Australia, en el próximo mes de marzo, para disputar la copa del mundo de triatlón. “La discapacidad la producen la falta de accesibilidad, falta de empatía por parte de profesionales ya sean de institutos, administraciones públicas, empresas… Porque yo, con mi silla de rueda, no tengo ningún limite, puedo hacer cualquier cosa”, apostilla.

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