Feminismo

“El sindicato OTRAS pretendía legalizar a los proxenetas, a los chulos de toda la vida”

Charo Luque, portavoz de la Plataforma 8 de Marzo, habla sobre el abolicionismo, el mito de la libre elección y celebra que la Audiencia Nacional haya anulado los estatutos de la organización de Barcelona

La Audiencia Nacional ha anulado los estatutos del sindicato de prostitutas OTRAS este pasado miércoles 21 de noviembre, después de que en el mes de agosto Concepción Pascual, directora general del Trabajo, diese su visto bueno y constituyera oficialmente al sindicato de Barcelona. Un hecho que le costó el puesto. “Me han colado un gol por la escuadra”, estimó la actual ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio.

Según los últimos datos, España es el país que más dinero gasta en prostitución de toda la zona euro. Uno de cada cinco hombres afirma haber pagado por servicios sexuales profesionales. Y según informes del Parlamento Europeo, entre el 70% y el 90% de mujeres son forzadas a una situación de prostitución por grupos criminales. La justicia ha considerado que es inadmisible que la prostitución sea objeto de un contrato de trabajo válido, que la creación de este sindicato no era la defensa de los derechos de las mujeres, sino la defensa de los proxenetas, y que maquillaba la explotación sexual.

En este sentido, la sentencia ha sido celebrada por los dos denunciantes: la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres y la Plataforma 8 de Marzo de Sevilla. La portavoz de esta última, Charo Luque (Sevilla, 1967) habla con lavozdelsur.es un día después del fallo de la Audiencia Nacional, sobre todos los asuntos que rodean la prostitución: el abolicionismo, el mito de la libre elección, la desigualdad de género; si es un trabajo digno o no…

La Sala de lo Social de la Audiencia Nacional fijó ayer que es ilegal un contrato cuyo objeto sea la prostitución por cuenta ajena. Aquí lo importante es esto último, “por cuenta ajena”. Dígame, ¿por qué denunció la Plataforma 8 de Marzo de Sevilla a la Organización de Trabajadores Sexuales OTRAS? 

La Plataforma 8 de Marzo, con la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres, denunciamos al sindicato OTRAS, primero porque entendemos lo que ha entendido la Audiencia Nacional, que era un fraude de ley. Nosotras hemos mantenido desde el principio que lo que se pretendía era legalizar o legitimar ese sindicato no era un derecho de las mujeres en situación de prostitución, sino lo que quería legitimarse era el empresariado, es decir, al proxenetismo, a los chulos de toda la vida, para entendernos. Para nosotras eso era fundamental, hubiera sido un referente gravísimo en este país si le hubiese dado el sello de garantía a un sindicato, que realmente no es un sindicato.

Cuando se habla de prostitución hablamos de pobreza, exclusión, inmigración y violencia patriarcal

Cuando tú estás legalizando un sindicato, lo que estás legitimando no solo son los representantes de los trabajadores, también estás legitimando a la patronal. Y en este caso se ha querido concretar, de forma muy expresa, que se refería a un sindicato que se dedicaba al ámbito funcional del trabajo sexual. Están diciendo que es un sindicato de prostitución, y un sindicato de —como ellas denominan— trabajadoras sexuales, y lo que se está fundando es un sindicato de explotación sexual por cuenta ajena. Y eso, evidentemente, desde las organizaciones feministas, creo que no lo podíamos consentir.

¿Cuál es la finalidad del abolicionismo? ¿En qué se diferencia del prohibicionismo? ¿Existen otros modelos, hay alguna alternativa mejor que el abolicionismo?

Nosotras entendemos que no hay otra alternativa mejor al abolicionismo. Y hay una diferencia fundamental entre el abolicionismo y el prohibicionismo. El prohibicionismo lo que pretende es prohibir la prostitución, entendiendo que es responsabilidad también, de las mujeres en situación de prostitución. El abolicionismo es todo lo contrario, lo que entendemos desde el abolicionismo, es la defensa de los derechos de las mujeres, de todas las mujeres, y también, especialmente, de las mujeres que están en situación de prostitución. Por eso entendemos que las mujeres en situación de prostitución jamás —y así lo hemos denunciado allí donde se haya planteado— jamás deben tener ningún tipo de sanción ni administrativa ni, por supuesto, penal. Entendemos que las mujeres en situación de prostitución son víctimas de violencia de género, y por lo tanto, entendemos que el objetivo del abolicionismo es acabar con esa forma extrema de violencia sobre las mujeres, que es la explotación sexual.

¿Tiene contacto la Plataforma 8 de Marzo con las trabajadoras sexuales? ¿Cuáles son las reivindicaciones de este colectivo, qué demandan?

Primero, nosotras no las denominamos trabajadoras sexuales, sino mujeres en situación de prostitución. No entendemos que la prostitución sea un trabajo, entonces no podemos utilizar esa determinación. Muchas de las organizaciones que forman parte de la plataforma, no solo a nivel individual de las mujeres que lo componen, muchas de ellas no solo llevan décadas de trabajo en la prostitución, sino que a día de hoy muchas de ellas siguen trabajando con mujeres en situación de prostitución. Nosotras lo ponemos en cuestión, de lo que ha salido en los medios, es que son asociaciones como Aprosex, u otras, que son las que lideran el sindicato OTRAS, dicen que trabajan en nombre de las trabajadoras sexuales. Y creo que aquí nadie en principio puede hablar en nombre de las trabajadoras sexuales. Vamos, nadie a nivel absoluto, nadie ninguna asociación.

Pero desde luego, las mujeres con las que hemos trabajado, con las que hemos tenido contacto, y con las que seguimos teniendo contacto en situación de prostitución —o que afortunadamente han podido salir de esa forma de explotación sexual—, ellas no reivindican estar reguladas en el sentido de que se les ponga el sello de que su contrato laboral es de prostitución. Eso no pasa en España ni en ningún sitio. La reivindicación de la mujer que está en situación de prostitución no es que quiere que figure en su currículum vitae que ella es mujer en situación de prostitución. La mayoría de las mujeres que están en esta situación son mujeres inmigrantes. Unas están en una situación administrativa más o menos regulares. En principio lo que cualquier mujer en situación de mayor vulnerabilidad, lo que quieren es tener una situación regular, en la que puedan sobrevivir de otra manera.

Charo Luque posando, tras la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: R.S.

Yo los falsos discursos de yo soy trabajadora sexual porque quiero, porque me gusta… Con ese discurso no está representando a las mujeres en situación de prostitución de este país y de ningún sitio. Cuando se habla de prostitución hablamos de pobreza, de exclusión, de inmigración y de violencia patriarcal. No se está hablando del derecho a decidir…

¿Qué diferencia hay entre la mujer prostituida y la prostitución? 

Nosotras la llamamos mujer prostituida porque entendemos que el sistema prostitucional, que es un sistema arraigado y uno de los elementos fundamentales del patriarcado, es el sistema lo que pone a las mujeres están en situación de prostitución, es decir, como objeto, y lo trasladan hacia las mismas mujeres y hacia el conjunto de la sociedad. Nosotras en el tema de la prostitución lo que nos preocupa muchísimo un tema, que es el mensaje que se le da a la sociedad y a las nuevas generaciones. Porque, ¿de qué estamos hablando? De que los niños y las niñas que crecen hoy crecen sabiendo que ellas pueden ser objeto de comercio y ellos crecen sabiendo que ellos pueden comprarlas. Por eso hablamos de mujeres prostituidas o en situación de prostitución. Porque entendemos que lo que nos pone ahí, en esa situación de violencia, es la sociedad. No es un concepto de elección.

La prostitución es pobreza, es patriarcado, capitalismo, desigualdad social… ¿Qué más engloba?

La prostitución es evidentemente desigualdad. Igual que cuando nos hablan de la violencia, ¿qué es la violencia? La violencia es desigualdad. Por eso, en este marco que estamos, días antes del 25 de noviembre, cuando los medios de comunicación quieren centrar su discurso —y muchísimas instituciones— en el tema de mujeres asesinadas; el asesinato de mujeres en la consecuencia más extrema y más cruel de la violencia. Pero la violencia son muchas cosas: brecha salarial, la feminización de la pobreza, la explotación sexual, vientres de alquiler, la prostitución. Por eso, cuando nosotros decimos, ¿qué es la prostitución? Es desigualdad, igual que la violencia de género es desigualdad. Las mujeres estamos en una situación totalmente desigual en esta sociedad. Y para mantener el actual sistema capitalista patriarcal, necesita que las mujeres sigamos ahí. Y para ello, se arbitran una serie de medidas, entre ellas, la violencia contra las mujeres. ¿Qué hay que hacer para erradicar la violencia contra las mujeres? Ir contra los pilares de la desigualdad. Por eso, la prostitución es contrario de igualdad.

Por ello, ¿la prostitución es incompatible en una sociedad que busca la igualdad de género?

Evidentemente. Bajo ningún concepto. Un sistema democrático no puede permitirse el lujo de decir que va a regularizar una situación en la que se entienda que la explotación sexual de las mujeres es trabajo asalariado, un trabajo que pueda negociarse.

La prostitución, en ningún caso, es una elección libre

Rosa Cobo dice que “no hay consentimiento en la relación que se establece entre una mujer prostituida y un cliente”, que “en la prostitución las mujeres no ponen en funcionamiento los deseos ni ponen en funcionamiento ni esperan la obtención de ningún tipo de placer”. Y que por ende, la libertad sexual es un mito. Ana de Miguel con su teoría del mito de la libre elección, coincide con ella. ¿Son libres las mujeres prostituidas?

Nosotras planteamos que la prostitución, en ningún caso, es una elección libre. Ahí está también el debate de los vientres de alquiler, del altruismo de las mujeres. Es bastante acientífico plantear que el tema de la prostitución o el de los vientres de alquiler, es una cuestión de libre elección de las mujeres. Que casualmente son las pobres, las que no tienen recursos, las mujeres que provienen del tercer mundo. Son las mujeres que están en una situación vulnerable las que eligen estar en situación de prostitución. Eso es falso, es mentira. No hay elección. Porque entonces, todas las mujeres que están en otra situación lo elegirían en igual porcentaje. El tema de la elección es absolutamente falso. Ya no solo por el tema de la trata. Sino aquellas otras que supuestamente tampoco están o no están en una situación de trata, evidentemente tampoco tienen esa capacidad de elegir. Una mujer no se puede plantear que el tema de la prostitución es una elección. No. No es cierto.

Según Virginie Despentes —autora de ‘Teoría King Kong’, la sociedad transmite esta idea: ninguna mujer debe sacar beneficios de sus servicios sexuales fuera del matrimonio (…) Prefiere forzosamente tener un trabajo honesto. Honesto según las sentencias morales. Porque el sexo, para las mujeres, sin amor, es siempre degradante”. Según saco en conclusión de lo que me ha dicho antes, ser prostituta no puede considerarse un trabajo, entonces, aún menos un trabajo digno, algo que reivindican desde el sindicato de trabajadoras sexuales de Argentina ‘Ammar’.

No voy a entrar en concepto de dignidad o indignidad. Primero, cuando se dice que un trabajo no es digno, esa indignidad nunca recae en la persona trabajadora. La indignidad de un trabajo siempre reside en quien impone ese trabajo. Creo que son muchos los sindicatos que están reclamando en las campañas, también los partidos políticos, “un trabajo digno”. Primero, jamás esa indignidad recae en la persona trabajadora. Segundo, Ammar no es un sindicato, y además es una organización, que entre otras cosas está, mediante sus dirigentes, incursas en causas penales por trata. Con lo cual, cualquier referencia a Ammar, para nosotras, deja bastante que desear por lo que significa, por lo que conlleva.

Nosotras no queremos que el Estado se lucre con impuestos por prostitución, porque eso significa que se está lucrando con la explotación y con la violencia contra las mujeres

Si una mujer, supongamos, decide que quiere trabajar teniendo relaciones sexuales remuneradas, que alguien, un 0,000001%, decidiera que es eso lo que quieren hacer para sobrevivir. Evidentemente estaríamos hablando de una opción personal en la que, cada cual puede tener su opinión, y que, además, no conllevaría nada más. Pero lo que se quiere hacer no es eso. Lo que se quiere, es decir que esto es un trabajo, que requiere de un empresario. O bien de forma autónoma —que al ser inmigrantes y estar en una situación irregular, no acuden a esta vía, es una falacia— o es por cuenta ajena, donde tenemos el proxenetismo, que puede ser un empresario o el Estado. Nosotras no queremos que el Estado se lucre con impuestos por prostitución, porque eso significa que se está lucrando con la explotación y con la violencia contra las mujeres.

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