Sociedad

El reto que se complica cada año: 1.000 kilómetros en patinete y monociclo por los niños con cáncer

Alberto Castrelo y Javier del Río protagonizan la tercera edición del Reto Kira, que recauda fondos para la asociación Pablo Ugarte

“1.000 kilómetros, un patinete, un monociclo, dos zumbaos del coco y una causa que merece la pena”. Así resumen Alberto Castrelo y Javier del Río lo que será la tercera edición del Reto Kira, que nació en 2016 y que tiene continuidad por una causa solidaria: conseguir financiación para investigar el cáncer infantil. “Lo pasamos muy bien, aunque hay momentos duros, pero los protagonistas no somos nosotros, sino la asociación Pablo Ugarte, que lucha contra el cáncer infantil”, explica Castrelo a lavozdelsur.es.

El primer año, Alberto recorrió 2.200 kilómetros en bicicleta, “sin tener ni idea”, y en la segunda edición del reto fueron 900 los kilómetros que completó a beneficio de la asociación. Pero este año quiso complicar aún más el desafío. “Mi compañero Javier me dijo que quería venir conmigo, pero en monociclo, por lo que tenía que buscarme algo más complicado que la bicicleta”, cuenta Castrelo. Y se le ocurrió hacerlo en patinete.

“Nuevo itinerario, nuevo acompañante y nuevos medios de transporte”, apunta la descripción del Reto Kira en migranodearena.org, una plataforma a través de la que pretenden recaudar unos 3.000 euros, donde da detalles sobre el itinerario previsto entre El Puerto y Santiago de Compostela. “El objetivo será completar la ruta dando difusión a la importancia de la investigación de los diferentes tipos de cáncer, la responsabilidad y lo esencial de donar médula y, por supuesto, recaudar fondos para la asociación Pablo Ugarte”, señalan.

Alberto Castrelo lleva tres veranos dedicando sus vacaciones a recorrer el país en bicicleta por esta noble causa. “El primer año fueron íntegras”, cuenta, “aunque es difícil compaginar esto con la vida personal y el trabajo y demás”, hasta el punto de que llegó de completar el reto un jueves y comenzó a trabajar un sábado. “Fue destructivo”, confiesa. Pero ya no se imagina haciendo otra cosa en verano.

Itinerario del Reto Kira de 2018.

“Me atraen más este tipo de vacaciones que estar una semana tirado en una hamaca bebiendo mojitos”, dice, por la “experiencia vital” que supone un reto de estas características. “Es duro, pero desconectas de todo lo cotidiano y vuelves cambiado”, señala. Lo que más le gusta, insiste, es que “los niños ven en ti un ejemplo”. “Siempre digo que si todos los kilómetros que recorremos sirven para uno solo de esos niños tome el relevo el día de mañana y se implique por los demás, a mí ya me vale”.

La salida de Alberto y Javier está prevista para el próximo 18 de agosto desde El Puerto, aunque antes, el día 15, celebrarán un montadito solidario en el Gastropadel La Cañada de la localidad portuense —calle Generalife, 9—, donde presentarán el reto y comenzarán la recaudación de fondos. “Estoy nervioso porque tengo ganas ya de empezar, por la adrenalina del viaje que nos espera”, dice Castrelo. Su compañero, Javier, cuenta que está “agobiado” por la falta de entrenamiento, aunque Alberto lo tranquiliza: “Teniendo la cabeza fría, si el corazón está con la caus, el cuerpo te sigue”.

La tercera edición de este desafío tiene lugar después de presentar el libro Reto Kira: 2.200 kilómetros de alegría y solidaridad, con lo que pretendía dar “carpetazo” a la historia, dice Alberto, aunque añade: “Estando en Vitoria me preguntaron si era el cierre y no fui capaz de decirles que no”. Por lo pronto, seguirá hasta que le acompañen las fuerzas.

Para colaborar con el Reto Kira se pueden hacer donaciones pinchando en este enlace.

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