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El Puente se cubrió en Jerez con “70 barrenderos al día en tres turnos”, según el comité de Urbaser

Vecinos del centro histórico denuncian de nuevo la acumulación de basura y el mal olor de algunas calles convertidas en urinarios públicos tras las Zambombas.

Vecinos del centro histórico denuncian de nuevo la acumulación de basura y el mal olor de algunas calles convertidas en urinarios públicos tras las Zambombas.

“Todos los años lo mismo. La calle llena de basura y pis por todas partes. ¿Es que tanto le cuesta al Ayuntamiento colocar váteres portátiles en el centro?”. El enfado del italiano Enrico Baratozzi, propietario de la pizzería que lleva su nombre en la calle Francos, es mayúsculo. El pasado sábado afirma que se le cayó una reserva de 12 comensales por el “tremendo olor” a orina en la calle Gibraleón, donde el hostelero tiene permiso para montar su terraza. Enrico lamenta que esta estrecha calle se convierta en Semana Santa y Navidad en el baño de unos cuantos incívicos. “Uno no sabe qué hacer. Entre eso y que Urbanismo me ha quitado los toldos verticales para cumplir con la licencia nueva, no se sienta nadie en mi terraza”.

De unos años a esta parte, Jerez vive las dos caras de las Zambombas. Desde el punto de vista turístico, la ciudad no para de crecer en cuanto a visitantes. El último fin de semana del pasado puente festivo los hoteles jerezanos casi colgaron el cartel de completo, con una ocupación que rozó el 97 y el 96 por ciento el viernes 8 y el sábado 9 de diciembre, respectivamente —23 y cinco puntos más con respecto a las mismas fechas del año pasado—. Pero desde el punto de vista de la limpieza y la seguridad de la fiesta, vecinos y comerciantes aseguran a lavozdelsur.es que se siguen cometiendo los mismos errores del pasado.

Ya en diciembre de 2016 la alcaldesa, Mamen Sánchez, reconocía ante la prensa que la ciudad se había visto “desbordada” debido a la gran afluencia de público que acudió al centro para vivir in situ las Zambombas. A su objetivo por “mejorar” la limpieza del centro en la Navidad de 2017, Sánchez añadió el interés por “proteger” esta fiesta, reconocida como Bien de Interés Cultural. Un año después, vecinos del centro histórico señalan que “ni vemos mayor presencia policial ni mejores servicios de limpieza”. A esto hay que añadir la cada vez mayor pérdida de los valores tradicionales de la fiesta. Estos pasados días se han visto a porteros controlando los accesos a Zambombas celebradas en locales cerrados; barras de bar y cocinas improvisadas con planchas y microondas en edificios de primer orden como la parroquia de La Asunción o estampas más propias de un botellón. “La Zambomba ha pasado de ser una reunión de amigos y vecinos a convertirse en un negocio para los bares”, reconoce un hostelero a lavozdelsur.es.“Se está favoreciendo un elemento multitudinario sin medios. La Policía no está, porque es que no hay, y además se está permitiendo todo”, señala Alejandro González, de la Asociación de Vecinos del Centro Histórico y presidente de la Federación de Asociaciones del Centros Históricos de Andalucía, que por otra parte aclara que “los vecinos del centro no estamos en contra de las Zambombas ni de la Navidad ni de lo que supone para la ciudad. Lo que reclamamos es simplemente una previsión y un control acorde con la dimensión que se le pretende dar al evento, porque eso es lo que no se está haciendo”. Así, los vecinos no entienden cómo, al igual que pasa en Feria, no hay un dispositivo especial que refuerce los ámbitos policiales, sanitarios y de limpieza.

Al respecto de esto último, muchas son las fotografías que se están viendo en redes sociales en las que se muestra el estado de muchas calles del centro, llenas de basura tras noches de Zambombas. Si bien desde el gobierno municipal se defiende que los días 3, 6, 8 y 10 de diciembre ha habido un refuerzo de ocho empleados más a los habituales recursos ordinarios de Urbaser, Juan Carlos Conesa, presidente del comité de la empresa concesionaria del servicio de limpieza, niega esto y señala que durante los días festivos del pasado puente “el personal que trabajó es el que cubre habitualmente un fin de semana corriente, esto es, entre 50 y 70 trabajadores divididos en turnos de mañana, tarde y noche”.Conesa recuerda que “hace dos meses nos reunimos con gobierno y oposición, se les comentó el desmantelamiento del servicio y se advirtió que con lo que había no se cubriría en condiciones la limpieza. Todos nos dieron las gracias por la información, pero a día de hoy los resultados están ahí, que la limpieza no se puede realizar en condiciones. Se refuerza en unos sitios y se quitan de otros, pero inclusive con la retirada de operarios de otras zonas no se puede realizar una limpieza acorde a una ciudad como Jerez y con la afluencia de personas que llegan. Además, no solo en el centro se hacen Zambombas, también en barriadas que no se pueden cubrir”.

De cara al año que viene, el presidente del comité de Urbaser recuerda que “entre jubilaciones y prejubilaciones, entre 2018 y 2019 habrá unas 60 personas menos. Esto es algo que ya se lo hemos advertido al gobierno y a la oposición, porque el personal es totalmente insuficiente y Jerez no se puede barrer con 70 u 80 operarios. Y ahí ya depende del Ayuntamiento el abrir el pliego de condiciones, que termina en 2019, para que se incorpore nuevo personal”. 

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