El primer problema serio de Susana Díaz con Pedro Sánchez

Susana Díaz y Pedro Sánchez en una campaña electoral pasada. FOTO: JUAN CARLOS TORO.
Susana Díaz y Pedro Sánchez en una campaña electoral pasada. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

El recién estrenado presidente Pedro Sánchez acaba de lanzar, queriendo o sin querer, calculado o no, acordado con la ministra Montero o no, un misil político contra la estrategia de la presidenta andaluza Susana Díaz. Una estrategia que Díaz había diseñado en Andalucía pensando en el Gobierno de Mariano Rajoy para llegar a las elecciones autonómicas enarbolando su habitual ‘Andalucía soy yo’.

Para ello su exconsejera de Hacienda y ahora ministra, María Jesús Montero, le había servido en bandeja de plata un logro de primer nivel, un acuerdo con PP, Podemos e IU de una propuesta de reforma de financiación autonómica, muy trabajada por la economista Carmen Lizárraga, parlamentaria de Podemos Andalucía, y con la idea de presentarlo ante el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) del que sólo se había desmarcado el españolismo anti-autonómico de Ciudadanos. Este órgano fue creado por ley en 1980 para la negociación multilateral en materia financiera y fiscal de todas las autonomías con el Gobierno central. Su último acuerdo caducó en 2014 y el gobierno del PP se resistía a convocarlo, con el ministro Montoro al frente. Esta negativa permitía a Díaz y su consejera Montero enarbolar la bandera de la defensa de Andalucía contra la derecha representada por el Partido Popular.

El acuerdo andaluz exigía la convocatoria urgente del CPFF para llevar una propuesta votada a favor por 101 de los 109 parlamentarios y parlamentarias andaluces. La propuesta propone, entre otras cosas, aumentar la financiación en 16.000 millones de euros de los cuales 4.000 serían para Andalucía.

Las declaraciones de Sánchez, anunciando que la reforma de la financiación autonómica no se abordará en estos dos años de legislatura, que pretende culminar, disparan las alarmas en San Telmo. La bandera de Andalucía, a la que se había agarrado Díaz tras su derrota frente a Sánchez, ha sufrido el primer girón. La oposición que había firmado el acuerdo no ha tardado es levantar públicamente la contradicción y exigir a Díaz que exija a Sánchez lo que antes exigía a Rajoy. El cambio de Montoro por Montero no puede quedar en un cambio de letra para Andalucía.

Díaz está obligada a reclamar a Sánchez la convocatoria del CPFF para abordar la reforma de la financiación autonómica. El nuevo consejero de Hacienda, Ramírez de Arellano, ya ha hecho declaraciones en este sentido. Susana Díaz tiene el primer problema gordo con Sánchez, Andalucía también.

Es posible que el presidente del Gobierno rectifique o intente compensar en algún sentido. Urge, porque el movimiento que ha hecho en el terreno de juego político, posiblemente para intentar desplazar el balón de Cataluña desde la reclamación de votar hasta la mejora en su financiación en una negociación bilateral, puede afectarle a él electoralmente. Ha abierto un espacio de juego a la oposición andaluza que pactó la propuesta con el PSOE de Andalucía por un lado, y a Ciudadanos por otro, pues andará vigilante con los guiños que Sánchez pueda hacer al Gobierno catalán para acusarlo de trato desigual. Si Sánchez olvida Andalucía Andalucía puede olvidar al PSOE. Sí Andalucía olvida al PSOE, Sánchez puede olvidarse de ganar las elecciones de 2020. Defender una España federal es defender la multilateralidad.

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