Editorial

El PP de Jerez, solo y a la deriva

EDITORIAL.

EDITORIAL. Los verdaderos motivos de esta maniobra política hay que hallarlos en que tanto la propia Pelayo como Saldaña debían ausentarse de esta sesión porque les coincidía con los plenos en el Congreso y en el Parlamento, respectivamente.

En algún momento del pleno extraordinario forzoso de este pasado jueves en el Ayuntamiento de Jerez, el Partido Popular, que cuenta con once concejales en la Corporación municipal, solo ocupó cuatro asientos de su bancada como principal grupo de la oposición. La foto es desoladora para un partido que aspira a volver a tomar las riendas de la ciudad tras las elecciones municipales de 2019. Antes de llegar a esta situación, los populares forzaron, momentos antes, la suspensión de la sesión ordinaria del pleno del mes de noviembre, que debía celebrarse como sucede cada último jueves de mes desde que arrancó el mandato. Las razones que justifican dicha exigencia de cancelación, según el partido que dirige la exalcaldesa Maria José García-Pelayo, obedecen a que no llegó bien la convocatoria oficial a los correos electrónicos particulares de cuatro concejales (entre ellos, dos ediles del PP), algo que igualmente sucedió a otras fuerzas políticas que integran el arco político jerezano y que, instantes después, no tuvieron inconveniente en montar un pleno extraordinario para abordar asuntos importantes para el municipio, tal y como estaba previsto. 

Con los infinitos canales de comunicación que existen hoy en día, parece de chiste que ocurra algo así, pero, ya saben, en Jerez parece que de un tiempo a esta parte cualquier cosa es posible; y casi siempre negativa. Sin embargo, los verdaderos motivos de esta maniobra política hay que hallarlos en que, fundamentalmente, tanto la propia Pelayo como Antonio Saldaña debían ausentarse obligatoriamente de esta sesión porque les coincidía con los plenos en el Congreso de los Diputados y en el Parlamento andaluz, respectivamente. A estas bajas obligadas se sumaban las de otros dos ediles populares, lo que descabezaba a la formación ante la opinión pública. Es lamentable que por esta coincidencia que no ocurriría si cada político ocupase un cargo, el PP haya vuelto a recurrir a la estrategia del circo y a propagar un esperpento que deteriora aún más la imagen del Ayuntamiento de la quinta ciudad de Andalucía. Los representantes de Ganemos, IU y Cs asumieron el error y, por responsabilidad, ocuparon sus asientos en el pleno para abordar los asuntos que había que atender. El PP optó, una vez más, por la pataleta, la excusa barata y por quedarse solo. Algo que no es nuevo, pues ya ocurrió por ejemplo este mismo año cuando fue el único grupo que votó en contra de los Presupuestos municipales de 2017, con los que Jerez ha vuelto a ver inversiones públicas en sus calles.

Los verdaderos motivos de esta maniobra política hay que hallarlos en que tanto la propia Pelayo como Saldaña debían ausentarse de esta sesión porque les coincidía con los plenos en el Congreso y en el Parlamento, respectivamente

“Los acuerdos aprobados en el pleno extraordinario que se han inventado PSOE, Ciudadanos, Ganemos e IU podrían declararse nulos por haber evitado una convocatoria correcta mediante la trampa de la urgencia, cuando esta, según nuestro criterio, no estaba justificada”, argumentó el PP en una nota de prensa remitida en la tarde del jueves a los medios, lo que prueba que los populares jerezanos han iniciado una guerra partidista por su cuenta en la que lo que menos importa, visto lo visto, es Jerez. Pelayo, que por cierto no ha registrado ni una iniciativa en su condición de diputada por la provincia en lo que va de legislatura, repite así su vieja táctica del cuanto peor, mejor, pensando que podrá asegurarse de este modo su última salida política a partir de las municipales de 2019, cuando repita por quinta vez consecutiva como candidata popular a las municipales.

Acostumbrada a controlar absolutamente todas las costuras del partido en la ciudad, cabe suponer que este nuevo subterfugio para armar bronca y ruido parte de su cabeza, y no de la del eterno aspirante Antonio Saldaña. Sería lamentable que el PP apostara exclusivamente por la estrategia de terminar de rematar Jerez antes de 2019 pensando que así obtendrá réditos electorales. Destruir antes que construir, armar el pollo donde puede, simplemente, haber ocurrido un error, es no estar a la altura de lo que la ciudad necesita. Con un pie en el Congreso, tratando de exhibir su presencia en la ciudad mediante fotos, y sin proponer nada, parece difícil el objetivo de llegar a buen puerto electoral dentro de apenas año y medio. Eso es estar en una deriva política que no beneficia al propio PP y, por supuesto, a una ciudad que merece otra actitud del principal partido de la oposición.

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