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El “juego diario” del oficio de librero

Cruzamos las puertas de la librería con más personalidad y prestigio de Jerez, La Luna Nueva, para conocer los entresijos del establecimiento en sus más de 25 años de historia.

Cruzamos las puertas de la librería con más personalidad y prestigio de Jerez, La Luna Nueva, para conocer los entresijos del establecimiento en sus más de 25 años de historia. Con motivo del Día del Libro, Cristóbal Serna y Natividad Montaño, fundadores de esta casa de la cultura, han preparado unas recomendaciones muy especiales para todos los públicos.

El tintineo que emite la campana al entrar es una señal para sumergirse en otro lugar. Por cada uno de los rincones del local se respiran diferentes historias. En cada mueble habita la vida de cientos de personajes, las ilusiones de miles de autores o el alma de los lectores pasea incluso por las noches, después de que sus dedos hayan palpado los lomos de cada libro. La Luna Nueva es ese lugar de Jerez donde la magia de la literatura cobra vida en cada uno de los rincones de este establecimiento a través de los libros. Un espacio para recrearse, donde perderse en millones de vidas o en algunos de los lugares más ilusionantes hasta perder hasta la noción del tiempo.

Hace más de 25 años que este negocio abrió sus puertas al público. Fue un lunes de agosto, donde el calor tomaba el protagonismo en las calles de Jerez. Un local de apenas 24 metros, en la planta baja de una casa situada en la céntrica calle Caballeros, comenzaba a respirar llenando de magia y literatura la vida de los jerezanos. Cristóbal Serna y Natividad Montaño, son los fundadores de esta librería que no deja de escribir páginas de ilusión y esfuerzo diariamente.

Aprovechando la festividad del Día del Libro, lavozdelsur.es se introduce en el maravilloso mundo de la literatura para recorrer los entresijos de esta librería emblemática de Jerez, además de conocer las novedades literarias que sus fundadores recomiendan a los lectores más voraces.

Previamente a conocer las recomendaciones, Cristóbal Serna, con nostalgia y alegría en su rostro, recuerda aquellos inicios en plena calle Caballeros, un lugar en el que comenzó a gestarse el nombre de La Luna Nueva. “Me acuerdo perfectamente de aquella noche en la que escogimos el nombre. Estábamos todos los miembros de la casa reunidos. Cada uno puso una palabra en un papel y apareció el nombre de luna. Como una sola palabra nos parecía sosa, pensamos en un adjetivo. Teníamos un armario antiguo, con un espejo y esa noche se reflejaba una luna nueva preciosa que había en el cielo. A raíz de aquello surgió el nombre. Dicen que la luna nueva es aquella que está pero no se ve. Es algo que siempre tenemos presente, estamos siempre visibles aunque no se nos vea”.

Aquel primer establecimiento siempre perdurará en el recuerdo de sus dos fundadores. Desde la reforma que realizaron para convertir su local en una librería con tres niveles, hasta aquellas primeras presentaciones que se realizaban en el patio interior de la casa. Un hogar en el que ante todo aprendieron el duro oficio del librero sin perder la sonrisa y la pasión por los libros.

A pesar del tiempo que ha transcurrido y los millones de libros que se han vendido en esta librería, para Cristóbal aún hay un lugar especial en su mente donde habitan algunos de los libros más complicados que han llegado a ofrecer al público. “Hubo una vez un libro que encontramos de Caballero Bonald. Lo tengo guardado porque fue el primer poemario del autor jerezano. Lo encontramos en Buenos Aires, antes de la época de Internet. Este libro posee un gran valor emocional por el esfuerzo que llevó conseguirlo. Otra obra a la que le tengo mucho cariño es una de Paco Bejarano. Esa la tengo guardada en casa. Son situaciones especiales que se dan en el tiempo y que en muchas de las presentaciones a las que vamos de la Fundación Caballero Bonald, los propios autores se llevan sus propios libros porque les cuesta encontrar un ejemplar”.

La literatura es algo que ha avanzado en el tiempo. Cada vez existen más géneros y autores que tratan de conquistar al público. Para Cristóbal, cada cierto tiempo los libros van variando y tienen que saber jugar con sus ejemplares para tratar de conquistar al público. “Una librería debe de estar hecha de su público. Cada rincón de La Luna Nueva es un homenaje a los lectores. Hay que tratar de pensar en los gustos de cada persona. Cuando suena el timbre de esa puerta, nosotros tratamos de conquistar. Hay que saber colocar el libro que buscan en un lugar en concreto. El lector es lo suficientemente inteligente para saber en qué parte están esos ejemplares además de dejarse llevar a nuevos rincones. Eso es parte del juego diario en este oficio, tratamos de darle placer al lector para que encuentre lo que busca”.

Con motivo de la festividad del Día del Libro, la librería se ha preparado a la perfección para ofrecer una gama de productos dedicada a todos los lectores. Las recomendaciones pasan por géneros de todos los tipos. Novela, ensayo, novela gráfica…diferentes temas que terminen agradando al lector. “Somos conscientes de que el tipo de público ha cambiado. Los lectores se dejan influencia por los medios de comunicación porque recomiendan géneros o autores pero también se guían por aquellos autores que siempre han leído. Nosotros en la Luna Nueva intentamos mostrar todas las novedades pero también recuperamos los libros que se han publicado a lo largo de los últimos años. Hay que recomendar en función del tipo de público. Nos ponemos al día del material que hay, leemos lo máximo posible y de esta manera seducimos al público para que ellos se dejen seducir por el trabajo del autor”. En este mismo sentido, algunas de las recomendaciones de la Luna Nueva pasan por Letras Entornadas de Fernando Aramburu, Del color de la leche, perteneciente al británico Nell Leyshon donde a través de un contenido duro refleja el papel de la mujer pobre en el siglo XX o también libros más específicos como novelas gráficas e ilustrativas.

El género es otro de los aspectos que ha aumentado notablemente a lo largo del tiempo. Las personas pueden tener autores de cabecera o simplemente devorar cualquier libro que calme su hambre literaria. “Los lectores están evolucionando a gran velocidad al igual que los géneros. Antes cuando un autor sacaba un libro siempre había tiempo para reposar la literatura y estar a la espera del próximo libro. Ahora hay géneros de todo tipo y nos encontramos clientes que aunque esperen a su autor de toda la vida necesitan saciar la lectura con géneros parecidos a los que suelen leer. Hay que tener en cuenta que el reposo del libro siempre va a suponer calidad literaria”, señala Cristóbal.

A lo largo de toda la librería, el lector puede encontrar un lugar para todo tipo de literatura. Desde la novela al ensayo, de la novela gráfica a la literatura infantil sin dejar de lado los libros especializados en otras materias. Una librería como comenta Cristóbal  “ha de tener un espacio adecuado para que el lector pueda encontrarse bien y tener la oportunidad de pararse con atención en el libro que escoge. Nuestra zona infantil y juvenil, la hemos situado en el local de al lado porque es un espacio grande en el que los niños pueden disfrutar de la lectura”. Este espacio, es usado por la librería para actividades culturales como presentaciones de libros o cuentacuentos, para que los más pequeños puedan disfrutar de la literatura.

El éxito de la Luna Nueva no posee ningún secreto en particular. La atención con el cliente, y la profesionalidad de sus fundadores la convierten en un lugar de referencia para cualquier lector. “Aquí tenemos un oficio el cual llevamos realizando desde hace muchos años. A veces te equivocas pero otras no. Cada día dedicamos el cariño y respeto tanto al libro y su autor como el cliente. Es la base principal del aprendizaje, tomar conciencia de los errores para no volver a cometerlos”, finaliza Cristóbal Serna.

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