El vendimiador de palabras

El flamenco, hablando en plástico

Hubo un tiempo en que se hablaba en plata, es decir, en que se hablaba con ánimo de decir algo, directamente y sin rodeos. Ese tiempo duró poco y tal vez nadie lo conoció realmente. Después, se empezó a hablar con “lengua de madera” (traducción de la expresión francesa “langue de bois”) que es esa forma de hablar indirecta y pomposa que caracteriza sobre todo a los políticos, cuando sus discursos están tan llenos de ideología como vacíos de acción y de significado. Hoy la plata y la madera han quedado en desuso; ahora lo que se estila es la lengua de algodón o, mejor dicho, la lengua de plástico. 

Se puede hablar en plástico de cualquier tema, con la certeza de que el discurso va a ser bien recibido por todos o, por decirlo en plástico, bien acogido “por todos los perfiles de públicos”. Un ejemplo muy evidente del discurso de plástico lo tenemos en el vídeo que la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha hecho público hace poco para la presentación del futuro Museo del Flamenco de Andalucía en Jerez.

El texto que acompaña las imágenes del citado vídeo, pronunciado por una voz en off, castellana, masculina y singular, dice así:

“Identidad, fuerza, emoción, esencia, libertad. Un lenguaje sin fronteras capaz de expresar todos los estados del alma. El flamenco, un arte universal. Nace el museo de del flamenco de Andalucía, el alma de un pueblo. Jerez se consolida como el epicentro del flamenco en el mundo. Un nuevo museo se ubicará en el corazón de la ciudad permitiendo la regeneración urbana y la dinamización del casco histórico. Con una inversión de más de 9 millones de euros el museo del flamenco de Andalucía será una instalación innovadora, viva, abierta y dinámica. Contará con una superficie construida de más de 3300 m2 y dispondrá de diversos espacios para le exhibición el fomento y disfrute de este arte. Salas de exposiciones permanentes y temporales, con contenidos accesibles a todos los perfiles de públicos. Un equipamiento cultural que se complementa con almacenes, talleres y un amplio auditorio para disfrutar de espectáculos en vivo. Espacios diseñados para proporcionar una experiencia multisensorial en torno al flamenco. Un proyecto integral capaz de acoger archivos históricos, fondos bibliográficos, y puntos de consulta dotados de las últimas tecnologías para preservar un tesoro cultural de incalculable valor. El museo del flamenco de Andalucía es una oportunidad para Jerez y Andalucía. Un lugar desde el que proyectar con calidad y prestigio un arte nuestro y a la vez del mundo. Un tesoro inmaterial que vamos a preservar y compartir con la generosidad que se merece. Porque el flamenco es tradición, es presente, pero sobre todo es futuro. Museo del flamenco de Andalucía, el alma de un pueblo”.

Cualquiera que lea ese texto o lo oiga se queda sin duda complacido, con ese atontamiento feliz que proporciona el murmullo del agua de una fuente o algún ruido que no requiere esfuerzo de atención, como el cricrí de los grillos. Así es, en efecto, la lengua de plástico.

La lengua de plástico se caracteriza porque usa palabras fáciles de moldear, de bajo coste intelectual y baja densidad semántica, que funcionan como aislantes de la realidad. 

La lengua de plástico es muy contaminante, pero tiene la ventaja de que no es violenta ni agresiva: todo lo contrario, es de apariencia suave, bonita e higiénica. Permite afirmar cosas que no se pueden contradecir, de tan obvias que resultan, como por ejemplo que el flamenco “es un lenguaje sin fronteras capaz de expresar todos los estados del alma” o que “el museo del flamenco de Andalucía es una oportunidad para Jerez y Andalucía”. 

El vocabulario de la lengua de plástico es limitado y reutilizable: consiste una mezcla de adjetivos y sustantivos ricos en connotaciones positivas (como “vivo”, “abierto”, “multisensorial”, “regeneración”, “dinamización”), salpimentada con algún dato numérico usado sobre todo para recalcar medidas descomunales y las consiguientes grandes cantidades de dinero invertido. Además, el vocabulario de plástico puede contener algún cultismo o tecnicismo sencillo, de manera que se pueda decir, por ejemplo, quedando bien sin aparentemente mentir ni dañar a nadie, que alguna cosa “se consolida como el epicentro del mundo” en un determinado ámbito. 

La sintaxis de la lengua de plástico también es muy simple y repetitiva. Se usan frases cortas, preferentemente con el verbo ser; o mejor sin verbos, en forma de enumeraciones de conceptos de plástico que no significan nada malo, ni juntos ni separados, los ordenemos como los ordenemos, tales como “Identidad”, “fuerza”, “emoción”, “esencia”, “libertad”, con los que se puede calificar indistintamente a un nuevo modelo de coche o a cualquier nuevo proyecto político o cultural.

Hablar en plástico del flamenco en Jerez es anunciar que va a “nacer” un museo para preservar este “arte universal” sin mencionar que ese centro ya existe y que preserva, fomenta y difunde el flamenco (no solo como arte sino también como modo de vida) desde hace tiempo, y que también está ubicado en el centro de la ciudad y, en fin, que se llama Centro Andaluz de Documentación del Flamenco. 

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