Voz jonda

“El flamenco es mi raíz, pero no quiero quedarme sentada siempre en una silla de enea”

Hablamos con la joven cantaora María Terremoto sobre la carga que conlleva su apellido, sus inquietudes, las mujeres de su casa y su primer disco 'La huella de mi sentío'

María Terremoto (Jerez, 1999) aparece junto a su representante y su comadre Carmen. Las dos tienen una complicidad, una conexión espiritual, que les cuesta explicar. “Mi padre y su madre eran amigos desde pequeñitos”, dice la joven cantaora jerezana. “Y mi madre también falleció muy joven, como el padre de María”, enlaza su amiga. Ambas se han criado entre Santiago y La Asunción, y, juntas, rememoran aquellos años de la infancia donde todos los que se reunían en la plazoleta formaban una gran familia. Tiempos mágicos de risas, compás y mucha comunidad. Tiempos que la Terremoto ha querido reflejar en su ópera prima La huella de mi sentío, que publicó el pasado 21 de septiembre y que presenta este sábado 13 de octubre en el Teatro Villamarta.

La nieta de Fernando Fernández Monge ‘Fernando Terremoto’ e hija de Fernando Fernández Pantoja ‘Terremoto’, es una de las grandes promesas del cante jondo. Después de conseguir galardones como el Giraldillo Revelación de la Bienal Flamenca de Sevilla o la Venencia Flamenca de Los Palacios, María Terremoto estrena su primer disco con tan solo 18 años de edad. Y adelanta que tiene en mente su segundo álbum “de otra forma”, pero que todavía no se ha puesto en ello, que todavía es pronto y que está metida de lleno en exportar el flamenco ortodoxo, de raíz, que siempre ha escuchado en casa. “Si tuviera que quedarme con alguna canción del disco, escogería Lux en los balcones, que ya cantó mi padre y cantarlo para mí es algo que me llena y que se me pone un nudito en la garganta”, confiesa.

¿Recuerda qué es lo primero que cantó junto a su padre, Fernando Terremoto?

Sí…, y no. Es que él me cogía y me encerraba con él en su cuarto, me ponía con la guitarra… Recuerdo que el primer cante, eso sí lo recuerdo, que me enseñó fue la soleá por bulerías, cuando yo tenía 4 años. Él se ponía a tocar la guitarra y me decía, pues mira, esto es una soleá por bulerías, esto son seguiriyas, fandangos… Y la soleá por bulerías era lo que más me gustaba y siempre lo he cantado con él.

Él fue entonces quien le fue enseñando los palos.

Sí.

Siempre ha tenido una conexión muy fuerte con su padre.

Siempre, y la sigo teniendo, aunque ya no esté. Yo era delirio con él. Y lo sigo teniendo, y lo tendré. Es verdad que él con mirarme y yo con mirarlo, nos entendíamos. Él moría conmigo y creo que él sabía que esto podía suceder.

¿Cree que alguna vez se desprenderá de ese peso familiar encima de los escenarios?

No. Nunca. Es algo que siempre voy a llevar a cuestas y que no se me va a quitar jamás porque llevar eso a cuesta pesa. Es algo que se lleva dentro y esa espinita no te la vas a quitar nunca de decir que vengo de los Terremoto y tengo que demostrar. No puedo desprestigiar a mi familia, y tengo esa cruz acuestas.

¿Sabe si su padre, Fernando Fernández Pantoja ‘Terremoto hijo’, también vivió eso?

Por supuesto que lo vivió.

Y jamás se quitó esa carga.

Nunca, hasta el último de sus días. Yo he tenido una gran suerte, no he sufrido las comparaciones que él pudo llegar a sufrir. Es verdad que a él siempre lo comparaban con su padre, que también es normal. Pero no eran buenas comparaciones: que si nunca va a parecerse a su padre… Y él con el tiempo dio lo que era, ¿no? Que era un grandísimo artista, cantaor, compositor, músico… Que mi abuelo, por la generación que era y por los tiempos que eran, no tuvo esa facilidad y mentalidad que podría haber tenido mi padre.

Esa totalidad como artista, dice.

Sí, sí. Él era completo, en ese sentido. Mi abuelo, como yo digo, es el genio de la casa, es la cumbre de nuestra casa. Pero bueno, mi padre sí que era más completo en ese sentido. Y aun así, siendo el gran artista que era, siempre ha llevado eso a cuestas.

María Terremoto durante la entrevista concedida a lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

¿Con qué palo siente el ‘Terremoto’?

Con la seguiriya, es un cante al que le tengo muchísimo respeto, y que no se lo voy a perder jamás. Además, yo me pongo atacá cada vez que me toca cantar por seguiriya. Y después otro de los palos es la bulería, que es el plato fuerte de mi casa.

¿Alguna manía antes de salir a los escenarios?

No… Suelo ponerme atacá. (Ríe). Me pongo muy nerviosa la verdad. Y cuando son acontecimientos importantes… Siempre tengo la manía, por llamarlo de alguna forma, de hablarle a ellos, a los que yo tengo arriba, para que me den su fuerza y me acompañen en el momento.

Participó en el reportaje La rebelión de las cantaoras, de El País Semanal, junto a Lela Soto Sordera, Juana la del Pipa, Ana la Turronera, Esperanza Fernández y Rosalía. En él, la autora diferenció entre etnias. “Las gitanas, que se quedan en la tradición y en las raíces; y las payas, en la experimentación”. ¿Está de acuerdo con esa diferenciación?

Para nada, si te soy sincera. Por qué por el hecho de tú ser paya puedes experimentar y por el hecho de ser gitana no puedas hacerlo. O por qué por el hecho de ser gitana tú tienes que cantar el flamenco ortodoxo y por ser paya no puedes cantarlo. Eso lo veo una ridiculez absoluta, bajo mi punto de vista. Cada uno tiene la capacidad física, mental y vocal que tiene y que puede. Siempre está eso, ¿no? La gitana y la paya, no, señor, porque hoy día estamos muy integrados todos, y eso es lo bonito. Para mí los gitanos somos especiales, pero, ¿por qué un payo no puede serlo?. ¿Por qué no puede ser especial un cantaor payo? Lo veo absurdo y creo que hoy día estamos muy socializados, y más aquí en Jerez, y en mi día a día. Mi madre no es gitana, mi padre sí, gitano por los cuatro costaos. Yo soy entreverá.

Por qué por el hecho de ser gitana tú tienes que cantar el flamenco ortodoxo y por ser paya no puedes cantarlo. Eso lo veo una ridiculez absoluta

Pero usted se siente gitana.

Hombre por supuesto. Además mi madre se ha criado con mi padre. Ellos se conocían desde pequeños y en mi casa siempre ha estado muy relacionada con los gitanos. Pero lo que hay que ser es persona, y si cantas bien ya puedes ser chino, que hay que valorarlo y no desprestigiar absolutamente nada, creo yo.

Aunque sí es cierto que está ahora en un momento muy ortodoxo, con la publicación de su primer disco La huella de mi sentío. En una reciente entrevista en Los caminos del cante, en Onda Jerez, dijo: “Yo no he hecho nada que ni mi padre ni mi abuelo hayan hecho. Yo hago lo que ellos hacían que creo que es lo que me corresponde. Ya llegarán más momentos donde pueda innovar”. Pero pronunció la palabra innovar como con cierto recelo. 

Porque innovar es una palabra fuerte. Innovar es crear algo. Y un innovador del flamenco fue para mí, Enrique Morente. Otros que también innovaron: Manuel Molina y Lole Montoya. Para mí, son los revolucionarios del flamenco. Son los que hicieron canción del flamenco. Los que crearon un estilo… Y en referencia a lo que me dices, creo que ahora mismo lo que me corresponde es esto, pero no pienso quedarme toda mi vida en esto. Y quiero que la gente lo sepa, llegará el momento en que yo también me abra y de un camino más extenso hablando de música, no solo de lo que es el flamenco. Que nunca lo voy a perder, porque esa es mi raíz, pero no quiero quedarme sentada siempre en una silla de enea.

Si su padre tuvo el don de la composición, ¿usted se ha arrancado a componer alguna vez?

No lo descarto, pero tampoco soy compositora ni mucho menos. Pero sí recuerdo que de chica escribí una canción para mi padre y para mi madre. Está en un cajón. Era por problemas familiares y les hice una canción. Y ahora que soy más mayor tengo algunas cosillas… ¡Pero eso no lo sabe nadie! Yo misma. Porque creo que ni es mi momento ni tengo la capacidad, ni estoy preparada para dar un paso tan grande en mi carrera.

Cuando se habla de usted, de María Terremoto, siempre se suele hacer referencia a la estirpe masculina de la familia Terremoto, pero, ¿qué pasa con las cantaoras de su familia? 

En mi familia está mi tía María Soleá, otra de las puntales del flamenco de aquí de Jerez. Y mi abuela María, que sí que es verdad que ha sido una gran maestra para mí. Cuando meo faltó mi padre ella fue la que me encarriló y la que me enseñaba, me aconsejaba. Se me fue hace 8 meses, y bueno, ella ha sido otra de las personas importantes en mi carrera.

¿Por qué en las familias flamencas los hombres han destacado en el cante y las mujeres han sido escondidas hasta que, una vez que enviudan, pueden dedicarse a ello?

Ese es el caso, por ejemplo, de mi tía María Soleá. Ella no salió a cantar hasta que mi abuelo Fernando Terremoto no murió. Y eso es verídico. Ella respetó a su hermano hasta la muerte, ella no salió a cantar hasta después de que él falleciera. Y sí que es verdad que antiguamente, te hablo desde mi tierra, ha habido muchísimas cantaoras que han salido con 80 y 90 años y que se las ha escuchado muy poco porque los hombres, sus maridos, pensaban de una manera totalmente diferente. Pero yo creo que ahora en la actualidad, la mujer está desempeñando un papel opuesto al que ejercía hace un siglo.

La joven cantaora posando frente al Teatro Villamarta. FOTO: MANU GARCÍA.

Hay muchísimas mujeres cantaoras de aquí de Jerez como Tía Anica la Piriñaca, que salió súper vieja, Tía Bolola, que de hecho hay muy pocos audios de esa señora. Han sido cantaoras que no han tenido la repercusión que merecían, por sus maridos y por lo que llevaban atrás. Pero creo que ahora la mujer está cogiendo un protagonismo que debía haber cogido hace ya muchísimo tiempo por lo mismo que te expliqué antes del gitano y el payo. Por qué por el hecho de ser mujer no puedo salir a cantar. Por qué por el hecho de ser mujer no puedo ponerme delante de un público. Hoy ya está el mundo muy avanzado y hoy día somos muchísimas las jóvenes que estamos intentando que esto siga adelante, y que el flamenco, el cante de la mujer se reconozca como se ha reconocido siempre al del hombre.

Creo que ahora la mujer está cogiendo un protagonismo que debía haber cogido hace ya muchísimo tiempo

¿Por qué ha querido que ‘La huella de mi sentío’ sea un cante ortodoxo? 

Porque creo que viniendo de la familia que vengo, no me podía permitir hacer otra cosa que no fuera esa. Y porque realmente también es lo que me llena ahora mismo. Descubrí que es lo que me gustaba. Lo estudiaba pero era algo que salía de mí. Que no era aprendío. Y creo que ahora mismo el camino que llevo es el correcto y el que quiero seguir.

¿Y qué han dicho en casa al escuchar su disco?

Están todos muy contentos, orgullosos, y creo que desde arriba también. Este disco se grabó a los dos meses de que se fuera mi abuela María. Entonces ha sido un disco que se ha grabado con mucho sentimiento y mucho corazón, y con mucha rabia. Y yo lo he hecho para ellos. Cada vez tengo a más gente arriba y que bueno, que desde arriba me protegen. Cada vez tengo más ángeles de la guarda, como yo les digo. Recuerdo que mi tía, que el disco salió el día 21, pues ella lo ha escuchado hace una semana, y me llamó llorando, diciéndome que está muy contenta y que no he podido dejar más alto el nombre de Terremoto y para mí es una satisfacción enorme.

Para terminar, ¿quién es su referente en la música?

Siempre me he decantado por una que me quita el sentío como artista, cantaora y cantante, y es Estrella Morente. Me flipa. Es una referente para mí, de mujer, a día de hoy. Después, de la generación antigua de mujeres tengo a Tía Juana la del Pipa, Dolores Agujetas, José Valencia, Antonio Reyes… Trabajo con ellos, y tengo la suerte de que me traten como a una más. Pero yo por mi Estrella muero.

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