Opinión

El derecho a la autodeterminación es un Derecho Humano

Ha comenzado el proceso contra el procés. Aunque formalmente se enjuicie a 12 líderes de partidos catalanes y de asociaciones de la sociedad civil (9 de los cuales llevan más de un año en prisión “preventiva”), en realidad se trata de un proceso contra el ejercicio democrático y pacífico de un Derecho Humano reconocido en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966 (ratificado por el Reino de España el 27.07.1977) y en reiteradas Resoluciones de la Asamblea General de Naciones Unidas. El punto 1 del artículo 1º de dicho Pacto dice: “Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho, establecen libremente su condición política y proveen a su desarrollo económico, social y cultural”. Y en el punto 3 del mismo artículo se señala: “Todos los Estados promoverán el ejercicio del derecho de libre determinación y respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de Naciones Unidas“.

Lo anterior obliga a todos los Estados. Si el Tribunal Supremo, que es una alta institución del estado español, no actúa conforme a ello, está poniendo, a sabiendas, al Reino de España fuera de la legalidad internacional, porque estas normas están por encima de las constituciones y legalidades de los estados. Para actuar conforme a Derecho, lo que tendrían que hacer los magistrados del Supremo es obligar a que la Constitución Española del 78 sea urgentemente reformada conforme a lo establecido en estos Pactos y Resoluciones. A menos que se afirme que Catalunya no es un Pueblo, lo que sí es sean cualesquiera los parámetros que se utilicen.

La cuestión a dilucidar debería ser cuáles y cómo se establecen las condiciones necesarias para que ese derecho pueda ser ejercido con todas las garantías por el pueblo catalán y cuáles serían las opciones a presentar en el correspondiente referéndum. Pero este es un tema (o un problema, si se quiere) político y no judicial. Pienso que, frente a tanta contaminación “informativa”, lo anterior es clave para poder situarse adecuadamente no ante “el problema catalán“, como muchos dicen, sino ante el problema constitucional de España como Estado que debe ajustar su marco legal a los Derechos Humanos colectivos reconocidos por Naciones Unidas y por ella misma ratificados.

Mucho me temo que ni la Fiscalía, que pide condenas de 25 años por “rebelión”, ni la Abogacía del Estado, que las “reduce” a 12 años por “sedición”, ni la acusación popular, que representa Vox (¡qué burla!), que las agranda a ¡75 años!, ni el propio Tribunal vayan a tener en cuenta que, en contra de lo que se afirma repetidamente, sí hay algo que está por encima de la Constitución (de las constituciones de todos los estados): los Pactos Internacionales y los Derechos Humanos, tanto individuales como colectivos, reconocidos por Naciones Unidas.

Isidoro Moreno es Catedrático Emérito de Antropología y miembro del colectivo Asamblea de Andalucía (AdA).

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Comentarios

  1. Cádiz también es un Pueblo, con 3000 años de historia, un lenguaje propio, unas fiestas propias y unas fronteras muy definidas: el puente Carranza y ahora el nuevo puente de la Constitución. Esto que digo es una carajotada ¿verdad?. Efectivamente, la misma carajotada que cuando usted dice que Cataluña es un Pueblo. Le recomiendo un repasito de historia; no le vendrá mal.

  2. Es complicado responder brevemente al cúmulo de disparates que contiene este artículo; no obstante, trataré de ser sucinto.
    La autodeterminación puede ser externa (la secesión, la independencia) o interna (la autonomía, la federación, la confederación…). El derecho de autodeterminación no puede ser contrario al principio de integridad territorial de los Estados soberanos, principio que también está protegido por la ONU; de hecho, fue la principal razón de la fundación de la ONU para evitar las guerras. Así, la autodeterminación externa se reconoce para los pueblos colonizados y para los pueblos ocupados o dominados por una potencia extranjera, sin embargo para los pueblos entendidos como grupos homogéneos diferenciados dentro de un Estado lo que se reconoce es la autodeterminación interna.
    Cataluña no es ni ha sido nunca una colonia de España ni ha sido ocupada o dominada por España como si fuera una potencia extranjera. Los catalanes siempre tuvieron la ciudadanía española en igualdad de derechos y deberes con el resto de los españoles. Cataluña nunca fue un Estado soberano ni una Nación política al margen de España (como sí lo fue, por ejemplo, Escocia respecto de Inglaterra); por ello, Cataluña, conforme a la ONU no tiene derecho de autodeterminación externa.
    Por otra parte, es cuando menos dudoso que los catalanes sean un grupo homogéneo diferenciado dentro de España. Si lo miramos desde el punto de vista idiomático, los catalanes hispano-hablantes son más que los catalano-parlantes, desde el punto de vista de la religión mayoritaria no se diferencian del resto de los españoles, tampoco racialmente y el resto son aspectos folclóricos menores; sin embargo, pese a que es muy discutible que sean un grupo homogéneo diferenciado, España les otorgó la autodeterminación interna en la Constitución de 1978 y en su Estatuto de Autonomía, pues tienen una comunidad autónoma con muchas e importantes competencias, más que muchos Estados federados.
    Así que el Tribunal Supremo, que sabe de todo esto muchísimo más y mejor que el articulista, no está incumpliendo ningún precepto de Derecho Internacional Público; está juzgando a unos reos de delito de rebelión, que es un delito existente en todos los Estados del mundo y castigado con penas muy severas.
    No sé si el Sr. Moreno sabrá mucho de Antropología, pero de Derecho Internacional no tiene ni remota idea.

  3. Los pasos son claros para el independentismo sin dejar la legalidad actual:
    1- Conseguir amplia mayoría en el parlamento catalán.
    2- Presentar desde el parlamento catalán una reforma constitucional.
    3- Conseguir apoyos necesarios en Madrid para el cambio de la constitución.
    4- Conseguir que el pueblo ratifique un cambio constitucional mediante referendum.

    No es fácil pero necesita de mucha política de primer nivel, dejar de criminalizar al resto de instituciones y pueblos del resto del estado y presentar esta reforma como una oportunidad de cooperación entre los pueblos del estado español un movimiento hacia una federalización del país que mejore la vida de la mayoría trabajadora. Muchas veces esto parece por ambos lados una campaña de las élites que han olvidado a los que menos tienen.

    En definitiva hay que leer más a Blas Infante.

    1. Pecas de optimista. Una Nación tan antigua y consolidada como la española no se disuelve con una mera y utópica reforma constitucional, pues la Nación es previa a la Constitución; esta sale de aquella y no a la inversa. Desgraciadamente, y aviesamente no se dice, esa disolución (y me remito a la experiencia histórica en supuestos parecidos) solo se podría conseguir con una guerra civil. Cuanto antes se entienda esto, antes se dejarán determinadas fuerzas políticas de jugar temerariamente con fuego y antes nos centraremos todos en resolver las importantes cuestiones estratégicas y cotidianas que tiene planteadas España (palabra cuyo significado excede con mucho a la de Estado).
      Y como seguro que no se soluciona es leyendo al chalado de Blas Infante.

      1. España no parece muy cohesionada y las reformas no disuelven una nación (España en este caso o cualquier otra) simplemente ajustan el marco constitucional a la realidad. Las reformas no llevan a guerras civiles por definición, sí llevan a guerras los miedos y prejuicios muchas veces irracionales al cambio. Usted habla de cuestiones estratégicas importantes por resolver, yo creo que la cohesión territorial desde la solidaridad e integración de los territorios del estado es bastante estratégico para cualquier país y su desarrollo. Ignorarlo y utilizar la violencia dialéctica o física no va a llevar a ninguna solución de futuro para nadie.

        Por otra parte me gustaría dejarle una frase de un chalado, según usted, padre de Andalucía (según el estatuto andaluz) que entendió la idea de Andalucia y el Andalucismo desde la solidaridad con los más necesitados, las libertades individuales como base de una autonomía territorial y una idea de España federal y fuertemente cohesionada. Fue asesinado por ello.

        “Yo tengo clavada en mi conciencia, desde mi infancia, la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales…” – El ideal Andaluz.

        Creo que todos podemos aprender de su obra y muchos aspectos podrían aplicarse al momento actual sin olvidar los distintos momentos históricos.
        Por último un consejo, los términos despectivos como “chalado” no enriquecen el discurso más bien lo contrario. Es mejor rebatir con ideas y su exposición.

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