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El culebrón de Juana

“Nos hace sentir mejores volcarnos con un tema que llega al corazón, con el que pretendemos denunciar el machismo con una actitud que supera el feminismo”.

Juana Rivas ha hecho lo que muchas madres harían en su lugar. Juana está en casa de la mayoría de la opinión pública. El nombre de Juana se ha convertido en lo más comentado en las redes sociales en más de una ocasión. La madre más famosa de España ha conseguido que haya manifestaciones en varios puntos del país. Y así llevamos semanas y semanas escuchando hablar sobre este caso de una forma que lleva a la conclusión de que es un tema que se está tratando de una manera un tanto demagógica. Tanto por los medios de comunicación, como por los políticos, como por la ciudadanía. No hay que quitar culpa a ninguno. Nos hace sentir mejores volcarnos con un tema que llega al corazón, con el que pretendemos denunciar el machismo con una actitud que supera el feminismo. Porque si fuera una defensa del feminismo se trataría en igualdad de condiciones a Juana, a su ex marido, y se tendría en cuenta a las verdaderas víctimas de ese caso, sus hijos.

Cuando hay maltrato de por medio son temas difíciles de tratar. Ese hecho es algo imperdonable y ahí la de Maracena lleva toda la razón. Pero al convertir el caso en una historia pública, en comidilla de todos, ha hecho que la realidad se haya distorsionado y las consecuencias sean peores. La versión de Francesco, el padre de los niños, es tan importante como la de Juana y en la mayoría de medios ha quedado silenciada. Y guste más o menos lo que cuenta hay que escucharlo y sobre algunos aspectos concederle el beneficio de la duda hasta que la justicia dictamine lo contrario. No me atrevo a opinar sobre si una persona que ha sido condenado por maltrato está en condiciones de cuidar de sus hijos si ya ha cumplido la pena. Habrá casos en los que no y otros en los que sí. Pero no hay que olvidar que la reinserción es posible en algunas ocasiones y que al fin y al cabo él está luchando por sus hijos. Al igual que hace Juana, al igual que haríamos todos.

Quien debe tratar esto es la justicia y los implicados en el caso no pueden tomársela por su mano. Juana cometió el error de no presentarse la semana pasada en los tribunales y actuando de este modo irresponsable complicó la situación. Hasta sus abogados le recomiendan que aparezca. Los que deberían estar en casa de todos son esos niños y no por ahí perdidos con una madre que por habérselos llevado se enfrenta a una pena que les puede repercutir más negativamente aún. Además probablemente Juana no esté ahora mismo en las mejores condiciones para escapar con ellos. Lo que debería cambiar es la justicia en cuanto a la forma de defender a los menores, a las víctimas de violencia de género y actuar con más rapidez. Lo que no hay que olvidar es que ahora mismo esos niños son las verdaderas víctimas de este caso que se ha convertido en el culebrón del verano. 

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