BahíaPolítica municipalEdición Cádiz

El comunista que desafió al silencio y recuperó la memoria de los fusilados en San Fernando

La agrupación local del PCA toma el nombre del camarada Pepe Casado, autor de ‘Trigo Tronzado’, el libro que escribió a escondidas con archivos de la Iglesia y que recoge la crónica negra de La Isla.

La agrupación local del PCA toma el nombre del camarada Pepe Casado, autor de ‘Trigo Tronzado’, el libro que escribió a escondidas con archivos de la Iglesia y que recoge la crónica negra de La Isla.

“Si mi hermano viera esto…” dice entre lágrimas Amalia Casado Montado. Desde Madrid ha venido hasta San Fernando para asistir al homenaje que la agrupación local del Partido Comunista de La Isla le ha dedicado a José Casado Montado, fallecido en 1994: desde ahora tomará su nombre para recordar a este comunista que desafió al silencio y contó la represión franquista en San Fernando. Un camarada querido no sólo por los suyos, sino por gente de distinta ideología. “Cuando nos vinimos a esta sede y empezamos a arreglarla, mucha gente se acercaba y se creían que éramos terroristas. En un mes, Pepe se había ganado  a todo el mundo de la zona”. Quien lo cuenta era un gran amigo suyo, Pepe Santana, que también ha recibido el cariño de los suyos en forma de una placa. Antonio Gil es otro de los históricos al que se le ha escapado una lágrima recordando a su amigo Casado. “Siempre estaba ahí sentado en esa esquina con sus cuadernos”, rememora como si lo estuviera viendo.

En la humilde sede del PCA isleño, en la calle Juan de Austria, el viernes fue un día de fiesta. Hasta el secretario general del PCA, Ernesto Alba, quiso estar presente en este emotivo acto que supone el reconocimiento a una figura desconocida en la ciudad, a pesar de su relevancia. Porque si hoy hay una intervención en el Cementerio de San Fernando para sacar de una fosa común a cientos de isleños y darles digna sepultura es gracias a Pepe Casado, el autor de Trigo Tronzado, la crónica de los fusilamientos perpetrados en La Isla entre julio de 1936 y mayo de 1940 por los partidarios del golpe de Estado fascista.

Casado fue uno de los primeros memorialistas de este país y su trabajo no fue fácil. Enterado de que en la Iglesia Mayor existía un libro donde el sacerdote apuntaba diariamente todos los fusilamientos con nombres y apellidos, accedió al archivo con la excusa de querer buscar partidas de bautismo, matrimonio y defunción para asuntos familiares. Encontró el Libro manuscrito único y secreto y copió página a página cada uno de los nombres de esos 131 isleños a los que le quitaron la vida, entre ellos, al alcalde de entonces, Cayetano Roldán. “Yo le dije que no escribiera los nombres que lo podían meter en la cárcel pero a él le daba igual: mejor, así sabrán porqué”, explica Amalia. Pareciera que ocurriese en tiempos del franquismo pero no. Trigo Tronzado, de Pepe Casado, salió a la calle en 1992 y tuvo que ser autoeditado porque nadie quiso atreverse. Es más, la publicación quedó secuestrada aunque quedaron algunos ejemplares. El Ateneo Republicano y Memorialista de La Isla publicó este año una reedición gracias a una campaña de crowdfunding con la que consiguieron con creces la financiación necesaria para sacar de nuevo al mercado este libro que para muchos ha marcado el inicio para la búsqueda de sus familiares, incluso de fuera de San Fernando, teniendo en cuenta el elevado número de militares que también fueron pasados por armas por mantenerse fiel a la República.

Por eso, los comunistas de La Isla querían que su agrupación llevara su nombre. “Es una tradición que tenemos en el partido que cada agrupación esté dedicada a un compañero y es un orgullo que sea a nuestro camarada Pepe”, decía Antonio Gil. Así que tras el descubrimiento de la placa en la fachada de la sede, procedieron a entregar los carnés a los nuevos afiliados y otros conmemorativos a los antiguos. Todos con el rostro de Pepe. “¡Qué guapo era mi hermano!”, se le escapó a Amalia nada más ver el carné. “A él lo que más le gustaba era viajar”, por eso se metió en la Marina Mercante, porque él tenía que ver mundo, salir de esa Isla asfixiante que para alguien como él, ahogaba. Su homosexualidad también era otro desafío en aquella época. Rojo y maricón era lo que esperaba a personas como él pero supo sobreponerse y echarle valor, denunciando en sus libros no sólo las atrocidades que cometieron contra ciudadanos inocentes por sus ideales sino hablando de cómo muchos homosexuales fueron señalados y hasta repudiados por sus familias, como hizo en Memorias de un malnacido, otra de sus obras que el Ateneo quiere recuperar.

“Él era una persona distinta, era un comunista”, resumía Gonzalo Alías, coordinador local del PCA La Isla. Alías quiso reconocer el trabajo de los militantes que “defienden nuestras políticas y nuestros valores. Esto no es solo un partido, es un camino que tenemos que trazar nosotros para cambiar un sistema que viene a oprimir a la clase trabajadora”.

Todos contaban algún recuerdo de Pepe, pero su homólogo Santana es, por edad, el que mejor lo conoció. Este Pepe que el 23F fue a la antigua sede del partido encima de la Joyería Cerdá a coger dos cajas de papeles por lo que pudiera ocurrir. “Mira si era capaz de atraer gente que en tiempos de Pepe fue cuando tuvimos hasta tres concejales”. Y cantaron todos La Internacional comunista. No necesitaron ni siquiera un antiguo reproductor de CD que se entrecortaba y que terminaron por apagar. Se la saben de memoria.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.