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El ‘boom’ de las cooperativas tras la crisis: “Es otra forma de entender los negocios”

Jare, Paco y Miguel Ángel decidieron un día gestionar su propia trayectoria profesional y constituir una sociedad en la que ellos mismos tomaran las decisiones.

Jare, Paco y Miguel Ángel decidieron un día gestionar su trayectoria profesional y constituir una sociedad en la que ellos mismos tomaran las decisiones.

Era noviembre de 2013 cuando Jare Rodríguez, trabajadora social, decidió autoemplearse junto a dos amigas, Coqué y Ana, psicólogas, quienes después de mucho informarse —“consultamos a unas 15 asesorías”, señalan— decidieron constituirse en cooperativa de trabajo, de las opciones que les dieron, la que más les gustó. “Nos decían que era la fórmula más complicada, porque tienen legislación propia, pero los principios y valores que defiende se ajustaban a lo que estábamos buscando: un trabajo donde hubiera igualdad y todas tuviéramos el mismo poder de decisión”. Esa es la principal característica de este tipo de sociedades que, desde el estallido de la crisis, ha experimentado un auge en la provincia y en toda Andalucía, la región española líder en cooperativismo, ya que aglutina al 19,5% de este tipo de empresas de todo el país, que dan trabajo a unos 62.000 andaluces. La provincia de Cádiz tiene unas 300 cooperativas —70 de ellas en Jerez, la ciudad donde más hay— que generan unos 4.000 puestos de trabajo, una cifra nada desdeñable tratándose de una provincia que tiene a casi 150.000 de sus vecinos en paro.

Apresfam es el nombre de la cooperativa que gestionan Jare y sus dos socias, psicólogas, un centro de psicología infantil que trata de aportar bienestar a familias a través de la psicología. “Estamos especializadas en trastornos psicológicos, autismo, Asperger, damos formación…”, relata Rodríguez, quien cuenta que era la primera vez que se habían decidido a emprender y, cuatro años después, no se arrepienten lo más mínimo. “Psicólogos en Cádiz hay 40.000, pero nuestra forma de trabajar es diferente a la del resto”, cuenta, y añade que “los valores de la cooperativa encajaban con nuestra idea: apuesta por la igualdad, por favorecer la inserción…” El asesoramiento inicial corrió a cargo de Faecta, la Federación Andaluza de Empresas Cooperativas de Trabajo, donde Jare Rodríguez se fue implicando cada vez más hasta convertirse en su vicepresidenta a nivel provincial.

¿Qué ventajas tiene una cooperativa con respecto a otro tipo de sociedades? Jare lo explica: “Es la única forma jurídica que te permite elegir régimen de seguridad social —general o autónomo—; inscribirte en el Registro Mercantil tiene un coste, en el de cooperativas no; aquí no hay gastos de notario; el capital inicial pueden ser 20 euros; la responsabilidad está limitada al capital…” La vicepresidenta de Faecta y socia de Apresfam también valora la “estabilidad laboral” que aportan este tipo de empresas y la posibilidad de conciliar la vida familiar y laboral. Además, “los trabajadores van a cobrar en función del trabajo que realicen, se recompensa el esfuerzo”. Con estas ventajas, ¿por qué no se fomenta más este tipo de sociedades? Rodríguez responde: “No hay paridad con respecto a otras formas jurídicas, y aunque hemos firmado convenios de colaboración con instituciones —con Diputación de Cádiz hace unas semanas—, la desigualdad es muy grande; no hay partidas presupuestarias especificas para cooperativas cuando generan el 80% del empleo en economía social”.

Por eso, la “lucha” de Faecta, dice su vicepresidenta, pasa por visibilizar las ventajas y la labor que realizan las cooperativas. A ella y a sus socias, de momento no les va mal. ¿Cuál es el secreto? “Quien quiera emprender tiene que marcar una diferencia y, sobre todo, tener mucha paciencia, las ideas muy claras, echarle muchas ganas, tener mucha comunicación con los socios y no tomar ninguna decisión de forma unilateral”. Ellas, dice, estaban “concienciadas de que iba a ser difícil”. “Hemos aguantado arrancando en plena crisis —añade—, los comienzos fueron duros, porque no teníamos cartera de clientes, los organismos públicos no facilitan los comienzos… pero pasados los primeros meses fuimos creciendo y ahora estamos en fase de consolidación”.

Los “artesanos” de espectáculos

Paco Barroso comenzó, junto a varios socios, su aventura cooperativista en 2014. “La idea era hacer algo que relacionado con los espectáculos y el management de artistas”, relata. Desde entonces han organizado eventos musicales, cursos o talleres, y también trabajan con jóvenes valores. Faro Producciones, que es como se llama la cooperativa, ha trabajado con artistas como Chano Domínguez, Javier Ruibal, James Taylor o Jean-Luc Ponty, ha montado espectáculos como el Festival de Músicas Avanzadas de Jerez o produce el último show del bailaor El Carpeta o de José de los Camarones. “Al ser de Jerez, el flamenco tenía que estar presente”, relata Barroso, quien cuenta orgulloso que han producido conciertos en Colombia, Francia o Portugal, entre otros países.

Pero, ¿por qué eligieron ser una cooperativa? “Veníamos de otras empresas, teníamos muchos cargos por encima, y queríamos hacer algo distinto, cooperar entre todos para sacar la empresa adelante”, cuenta Paco, quien calcula que durante los tres años de vida de la sociedad han contratado a un centenar de personas para sus producciones. “Nos consideramos artesanos de espectáculos, creo que las cooperativas irán a mas. Todos nos hemos dado cuenta de que hay muchas cosas que han fallado en la economía y estamos entrando en una nueva forma de entender los negocios, donde las cooperativas van a tener su sitio”, señala Barroso.

“No tengo la seguridad que puede tener un funcionario —añade el cooperativista—, pero en mi caso me gusta cómo estoy. Solo tenemos esta vida y dentro de tus posibilidades hay que disfrutar y si puedes vivir de lo que te gusta…” Como principales “logros” de su labor en estos tres años destaca la producción de espectáculos a nivel a internacional, y añade: “Hemos sacado a gente que vivía en las 3.000 viviendas y ahora tocan para otros artistas”. La ventaja de la cooperativa es que “el trabajo es tuyo, y te relacionas mejor con las personas, no solo hay carácter mercantil”. “La gente necesita la confianza de tener alguien cercano, somos gente de aquí, necesitamos nuestro sitio y lo podemos hacer tan bien o mejor que alguien de fuera”, defiende Barroso.

Del colegio a la viña

La viña escuela Las Majadillas nació en 2015 de la mano de Miguel Ángel, José Carlos y Jesús, tres socios que constituyeron esta cooperativa con la que pretendían dar a conocer a los más pequeños “de dónde viene el vino. Queríamos darle vuelta de tuerca y, a través del juego, vivir in situ lo que es una viña, una cepa y una uva”, relata Miguel Ángel Romero, al que le gusta que le llamen Miki, quien cuenta que hacen todo tipo de talleres —de sales de baño, pan, escayola, papel reciclado, aceites— en Las Majadillas, una finca de 40 hectáreas donde reciben visitas escolares y campamentos, y donde también acogen animales. “Hemos recogido a unos cuantos, un pony, un caballo que nos regalaron, una cabrita a la que querían sacrificar…”, enumera Miguel Ángel, para el que esta es su primera experiencia emprendedora. “Nos gustan los retos —dice por él y por sus socios—, estamos todos el día inventando”, relata Romero, que destaca la “solidaridad” que se ha encontrado al tratar con otras cooperativas del sector, “supuesta competencia”, que los han ayudado en todo lo que han podido. También tiene buenas palabras para Faecta: “Hacen una grandísima labor que tampoco se ve recompensada, a nosotros nos han ayudado en todo”.

Eso sí, lamenta que les hayan cerrado otras puertas: “Llamamos a bodegas para presentarles la idea y no recibimos ayuda de nadie, no pedimos ayuda económica, solo de material para hacer talleres en conjunto. Me da pena pero es igual, nos hemos buscado las papas”. Miguel Ángel, Miki, que siempre ha trabajado con niños al ser scout, intenta con su proyecto transmitirles valores a los más pequeños. Estas tres cooperativas —viña escuela Las Majadillas, Apresfrem y Faro Producciones— son ejemplos del resurgir del sector en tiempos de crisis, ya que desde 2008 el número de este tipo de sociedades ha crecido un 75% en todo el país. Y se espera que siga al alza.

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