El arte de enseñarte a ser

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El arte de enseñarte a ser

14-09-2017 / 09:09 h.
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Antes de empezar el artículo de hoy, me gustaría pedir perdón a todo aquel profesional que se sienta ofendido por el contenido de este artículo, en el que sólo pretendo reflexionar sobre las lecciones y los adoctrinamientos a los que el ser humano desde su más tierna infancia nos vemos sometidos. Dicho esto os relato esta especie de crítica o reflexión como yo prefiero llamarla sobre el arte de enseñarte a ser.

Desde que somos pequeños, incluso antes de nacer vivimos un adoctrinamiento exterior que nos marca, y que hace que nuestro cerebro almacene distintos conceptos difíciles de cambiar con el tiempo. Ese si es niño es azul y si es niña es rosa, es sólo el principio de que nuestra vida, nuestra forma de ser y nuestra forma de vivir comienzan a programarse desde que sólo somos un proyecto de vida. Una vez nacemos nos enseñan a ser, las modas, lo que nos rodea, incluso la clase social en la que nacemos nos hace ser y vivir de una forma u otra, no solo desde nuestro comportamiento, sino desde las distintas situaciones a la que nos vamos a enfrentar en algún momento de nuestra vida. Nos enseñan a vestir, a saber estar en distintas situaciones, nos enseñan cómo reaccionar incluso como debemos vivir en cada situación.

Desde que somos pequeños, incluso antes de nacer vivimos un adoctrinamiento exterior que nos marca, y que hace que nuestro cerebro almacene distintos conceptos difíciles de cambiar con el tiempo.

Todo esto actualmente ha ido un poco más allá y se ha convertido en una profesión. El coaching. El arte de enseñarte cómo comportarte y cómo reaccionar en muchas de las situaciones cotidianas. Para que me entiendan y simplificándolo mucho, se trata de una serie de pautas para reconducir tu vida y distintas situaciones, desde cómo reaccionar en un entorno laboral a las relaciones personas con las que te vas a encontrar, hasta pautas para ser feliz.

El coaching te da herramientas para tratar con distintos tipos de personas, dentro siempre de un catálogo de tipos de persona que los estudiosos en la materia han confeccionado. Y de pronto por arte de magia, los charlatanes antiguos, aquellos gurús americanos que daban charlas sobre la economía, incluso los predicadores que te mostraban el camino a la felicidad tienen una profesión. Y aquellos que pensábamos que nos comían la cabeza en su momento se convierten en coach que nos ayudan y enseñan a comportarnos y a afrontar cualquier tipo de situación de nuestra vida.

Y yo a estas alturas de la vida me pregunto ¿qué nos ha pasado para necesitar que estos coaches nos enseñen a ser felices? ¿No sabemos comportarnos según con quien tenemos delante? ¿Necesitamos pautas para saber qué hacer en cada momento? ¿Necesitamos que nos enseñen a ser?

Que en un momento de nuestra vida estamos un poco tristes y no remontamos ¿Para qué vamos a ir a un especialista que nos diga qué es lo que nos pasa y atajar el problema? Asistimos a una charla donde un coach nos va a dar las pautas para ser feliz. ¿Qué tenemos un compañero que nos pone de los nervios en el trabajo y con el que es complicado controlarnos? El coaching nos enseña como tratarle, pero es más nos enseña a darle la vuelta a la situación porque nuestro compañero tendrá una categoría y no sólo una categoría sino una tipología que a través de una técnica sabremos controlar o incluso cambiar en beneficio propio.

En conclusión, si esta nueva profesión nace, es porque se genera una necesidad, es decir es porque el ser humano en esta época en la que nos ha tocado vivir ha dejado de saber ser, para necesitar que le digan como serlo. Hemos perdido la espontaneidad de las reacciones, la de nuestros actos, la de vivir. Es más fácil seguir una pautas que nos dan, es más fácil tener un esquema sobre el cual reaccionar que reaccionar sin más. ¿Por qué? Pues creo que nos da miedo ser, nos da miedo salirnos de esas pautas que nos programan desde pequeño, nos aterroriza dejar de ser políticamente correctos y como hay que ser simplemente para SER.

 

 
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