El Arte Flamenco merece algo mejor

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El Arte Flamenco merece algo mejor

EDITORIAL.

20-07-2017 / 00:20 h.

La noticia de la reciente constitución de una comisión técnica para el desarrollo del Museo Flamenco de Andalucía, su composición, y el primer avance de contenidos flamencos propuesto por la Consejería de Cultura para dicho complejo cultural, que ha adelantado en exclusiva lavozdelsur.es, no invitan demasiado al optimismo. A veces, el nombre de  las cosas nos revela su esencia y a veces la oculta. Cuando se lee el nombre Museo Flamenco de Andalucía no parece excesivo suponer y pedir que sea un museo, que sea flamenco y que sea de Andalucía. Esa es la primera presuposición. Sin embargo, la composición de la comisión encargada de ello, y los primeros contenidos propuestos por el Gobierno de Susana Díaz, suscitan serias dudas sobre esas tres condiciones.

En primer lugar, la de ser un museo, no una colección kitsch de curiosidades peregrinas tangenciales al flamenco, para, con perdón, guiris despistados. ¿Es bueno que haya turismo en Jerez y en su centro histórico? Sí, sin duda, pero no todo vale. El recurso fácil a los "iconos de la cultura de masas" como el toro de Osborne están fuera de lugar. Y un museo debe significar, ante todo, colección, a obtener por vía de compra o por vía de depósito a través de los fondos existentes en la actual red de museos de Andalucía. Sobre esto no habla nada el documento, pero tampoco el presupuesto de 2.480.000 euros para todo —incluida la construcción-, lo que no permite suponer una gran colección futura. Y sin colección no hay museo. Puede haber una exposición didáctica, con reproducciones, pero eso no es un museo.

En segundo lugar, hay que pedir que sea flamenco, o sea, que exponga en su complejidad y con profundidad y veracidad el multiforme arte flamenco, multiforme en orígenes y también en sus desarrollos musicales, y donde se otorgue el lugar adecuado a la importante presencia de los intérpretes gitanos en el origen y desarrollo de este arte. Esto no debe obviarse. Sin embargo, el documento que plantea la Consejería de Cultura no habla de seguiriyas, soleares, bulerías, tarantos, malagueñas, fandangos... ¡no son siquiera citados! Y si no se parte de esa realidad estilísticamente compleja del arte flamenco, mal cimiento podrá tener este museo dedicado a un género considerado por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Hay que pedir que el museo sea flamenco; o sea, que exponga en su complejidad y con profundidad y veracidad el multiforme arte flamenco, multiforme en orígenes y también en sus desarrollos musicales

Y, por último, hay que aguardar a que sea un Museo de Andalucía, que otorgue el lugar adecuado a las aportaciones decisivas de los distintos territorios flamencos de Andalucía, ausentes por completo en el proyecto entregado por la Junta. ¿Y Huelva? ¿Y Málaga? ¿Y Córdoba? ¿Y Granada? ¿Y Almería? ¿Y Jaén? Ausentes por completo en el documento entregado a la comisión técnica.

En el proyecto de los fondos ITI se mezcla, por otra parte, en una sola intervención el Museo Flamenco de Andalucía con el Espacio Lola Flores, dejando en cierta indefinición si el segundo es una sección especial del museo o es un segundo museo. En cualquier caso, esa exposición permanente del legado de Lola Flores puede ser un atractivo turístico, pero de algo realmente ajeno al arte flamenco, y que se mueve en otros parámetros. Aunque con una apariencia estética flamenca, lo que hacía Lola Flores está en las orillas del arte flamenco. Su arte personal es otra cosa, y mezclarlo con el Museo Flamenco de Andalucía dará lugar a futuras confusiones mixtificadoras.

Para finalizar, hay ausencias clamorosas en la comisión técnica recién constituida para ahondar en "el qué" y en "el cómo" del espacio museístico, como avanzó el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez: artistas flamencos, que son la columna vertebral de este arte; musicólogos expertos en el arte flamenco -pues se trata del museo de una música-; expertos en la guitarra flamenca, expertos en el cante flamenco e historiadores generales del flamenco, no aparecen en dicho comité de expertos. Todo esto, que debiera resultar obvio, no son perfiles que estén representados en dicha comisión y esas carencias van en perjuicio de la calidad del proyecto del futuro museo. El Arte Flamenco y la ciudad de Jerez, merecen algo mejor.