"Un tomate tiene más tecnología que un iPhone"

Pedro Gallardo, presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) en Cádiz, habla sobre cómo afecta la sequía a la provincia, el cambio climático y las novedades en el sector: "Nos tenemos que sentir orgullosos porque somos muy innovadores en la provincia"

Pedro Gallardo, presidente de Asaja Cádiz. FOTO: MANU GARCÍA.
Pedro Gallardo, presidente de Asaja Cádiz. FOTO: MANU GARCÍA.

Cada mañana, cuando se levanta, comprueba la temperatura que hay en el exterior. De eso depende, en buena parte, el presente —y el futuro— de Pedro Gallardo, agricultor de Puerto Real y, desde hace algo más de un año, presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) en Cádiz, quien confiesa que “aún queda mucho por hacer”, pero asegura estar “satisfecho” de la labor realizada hasta ahora, eso sí, siempre intenta “seguir mejorando”. Precisamente en la sede de la asociación, en el edificio del Centro de Innovación y Tecnología Empresarial Agraria (Citea), del Parque Tecnológico Agroindustrial (PTA), tiene lugar la entrevista, realizada durante uno de los peores periodos de sequía de los últimos años en la provincia. Por eso, la primera pregunta, es casi obligada.

¿Cómo está afectando a los agricultores de Cádiz?

La situación es preocupante. Hemos bajado casi dos puntos desde el inicio de la campaña, en septiembre, cuando estábamos al 39%. Ahora teníamos unas lluvias anunciadas y de momento han desaparecido. Los pantanos tienen diez puntos menos que el año pasado y 20 puntos menos que hace dos años. Desde la Administración nos dicen que en principio está garantizado el riego aunque no lloviera hasta febrero, pero entiendo que no es nada deseable que no llueva. El último día que llovió en condiciones fue el 11 de mayo. La ganadería es la más perjudicada, porque como no ha habido pasto en verano, se está teniendo que alimentar al ganado vía pienso, lo que supone un coste extraordinario. La preocupación es que, si no llueve, estos pastos no van a crecer y no va a haber suficiente alimentación para el ganado. En cuanto al olivar, la Junta dice que la cosecha en Andalucía tendrá en torno a un 16% menos de aceitunas. En la zona del Campo de Gibraltar se está sembrando en seco, si no llueve vamos a ver qué porcentaje de semillas nace y cuánto se almidona. En la Sierra no hay pasto… La situación es preocupante, pero todavía no es del todo alarmante. De momento, si el invierno viene bien se puede revertir la situación.

Durante su intervención en Bruselas, en el Grupo de Trabajo de Cereales, Proteaginosas y Oleaginosas del COPA-Cogeca, dio una posible solución, como es estudiar variedades adaptadas a la sequía…

Lo que estamos demandando es una apuesta firme de la Administración pública, en colaboración con las universidades y las empresas, para que se haga algo en este sentido. Hay ejemplos de empresas privadas, como algunas dedicadas al  maíz, que están analizando más de 3.000 variedades y están regando entre un 30 y un 40% menos, obtenido el mismo rendimiento. Si el cambio climático sigue, esperemos que no, esta evolución va a ser a más, vamos a necesitar cultivos más adaptados.

 "La situación (por la sequía) es preocupante, pero todavía no es del todo alarmante"

La previsión es que, con el cambio climático, cada vez haya menos agua…

En principio, hasta que no haya un compromiso serio de reducción de CO2, entiendo que el cambio climático va a seguir su evolución. Espero que en el futuro la situación empiece a revertir. Hay compromisos importantes del COP 21 (Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), del Ministerio de Agricultura y demás que creo que ayudarán a revertir la situación, no sé si dentro de cinco, diez o 20 años, depende de los compromisos a los que lleguen otros países. Nosotros nos estamos autoexigiendo condicionantes para lograr la reducción del cambio climático, pero hay muchos países que están en pleno desarrollo y no están controlando para nada sus emisiones de CO2. Mientras esto no ocurra vamos a necesitar cada vez más de semillas adaptadas.

¿Cree que el impulso para poner en marcha medidas de este tipo tiene que venir de la Administración antes que de los propios agricultores?

Creo que sí, es importante que haya una apuesta desde la Administración. Lo hemos manifestado en reuniones con el Ministerio y en Bruselas también.

¿Y cree que la hay?

Empieza a haberla. La FAO dice que vamos a ser 9.000 millones de habitantes en 2050, para lo que habría que incrementar la producción un 70% en 30 años y, ahora mismo, no estamos creciendo. Desde 2012 venimos reduciendo la fertilización de nuestros campos, el agricultor tiene una legislación comunitaria y tiene que adaptarse a ella. Tenemos que hacer más con menos. Son muchos los productos que antiguamente se utilizaban y ahora no, en muchos casos hay alternativas pero en otros no hay nada. Además, el cambio climático nos está exponiendo a plagas.¿Pero entienden desde Asaja que los agricultores, y no solo por la sequía de este año, deben ahorrar agua?

Eso se está haciendo. Los sistemas de riego que tenemos a día de hoy para nada tienen que ver con los que teníamos hace 20 o 30 años. Son eficientes, te permiten regar justamente lo que el cultivo necesita. El agricultor tampoco quiere malas hierbas, si riegas a manta, por ejemplo, propicias que nazca de todo. Los cultivos se están regando con unas acotaciones óptimas, sin derrochar. El agricultor es el primero que no quiere tirar el agua, que supone un coste elevado, y también la energía para bombearla.

¿Qué se puede hacer para atraer a la juventud a la agricultura?

El problema es lo que no se ha hecho desde hace muchos años. Nos hemos envejecido. No se le prestó la atención que requería a este tema, aunque actualmente hay fondos comunitarios que destinan el 2% de las ayudas a los jóvenes. Con la reforma de la PAC (Política Agraria Común) de 2015 se incorporó a los jóvenes y agradecemos que hayan puesto estos fondos a disposición de ellos, pero habría que actuar con mayor celeridad, porque llevamos dos convocatorias y la de 2015 se empezó a cobrar en 2017.

"El sector se ha envejecido, aunque actualmente hay fondos comunitarios que destinan el 2% de las ayudas a los jóvenes"

¿Cree que la tardanza en la llegada de ayudas impide que se rejuvenezca el sector?

A nosotros nos gustaría que se pagara en los siguientes seis meses desde que te incorporas, no tiene ningún sentido que se tarde dos años. Es verdad que es una ayuda nueva y a la Administración le ha costado su tiempo adaptarse, pero no entendemos que se haya demorado dos años y medio la ayuda a los jóvenes. De la convocatoria de verano de 2016 recibimos la lista provisional en marzo de 2017, y estamos viendo que acaba el año y éste no ha habido convocatoria.

¿Cree que el sector de la agricultura se sigue percibiendo como algo de otra época?

El sector ha evolucionado, te montas en un tractor y tiene más tecnología que un coche. Tesla que ahora tiene sistema de conducción automática que los tractores llevan desde hace diez o doce años. Ahora el trabajo está muy mecanizado y muy profesionalizado, los que entran en el sector son profesionales, no es como antiguamente, que quien trabajaba en campo era porque no tenía otra salida. Hoy en día tenemos jóvenes universitarios que hacen una apuesta por el campo. Y en cuanto a tecnología, lo decíamos el otro día… poníamos un iPhone y un tomate y preguntábamos: ¿Qué tiene más tecnología? Todo el mundo decía que el teléfono, pero es el tomate, si te pones a ver la investigación y los recursos que ha necesitado para llegar a lo que es hoy día un tomate.A los agricultores, en alguna ocasión, ha pedido que no entreguen sus producciones a empresas que "especulan" con el cultivo. ¿A qué se refiere?

El agricultor no es como cualquier comercio, tiene dos diferencias: su negocio está a cielo abierto y facturamos una vez al año. Nos exponemos mucho a que si todos vendemos y no analizamos lo que tenemos, los compradores se pongan de acuerdo y no paguen lo que merecemos por la cosecha.

“En Cádiz tenemos motivos para sentirnos orgullosos y para sentirnos camperos con la cabeza alta. Para decirle a nuestros hijos que en este sector hay futuro”, dijo durante su presentación como presidente de Asaja. ¿Qué tiene de especial la provincia?

La provincia de Cádiz siempre ha estado a la vanguardia, cuando llegó la remolacha se sembraba en primavera, y aquí fuimos los primeros en darle un cambio y criarla en otoño, porque nuestro rendimiento era la mitad que en Europa, y a día de hoy tenemos los mismos rendimientos. También tenemos cultivos emergentes, como la quinoa, con rendimientos de tres toneladas por hectárea, y en sus países de procedencia, Bolivia y Perú, tienen entre 500 y 600 kilos. Nos tenemos que sentir orgullosos porque somos muy innovadores en la provincia.

Hablando de innovación, usted mismo ganó el premio al mejor joven agricultor innovador por tener la cosecha de girasol más temprana de Europa en 2013.

Sí, pero no fue un proyecto mío del todo, fue una apuesta de mi empresa. Intentamos llevar al girasol la idea de la siembra otoñal de la remolacha: se trataba de intentar adelantar la siembra de girasol y coger producciones de riego pero haciéndolas en secano, ahorrándote el agua y el coste de la energía. En una finca que daba 700 kilos por hectárea, o 1.000 el mejor año, nos hemos ido a 2.200 kilos. El temor era que si sembrabas el girasol en enero o febrero iba a venir una helada, pero me estuve asesorando, pregunté a técnicos que han desarrollado variedades de girasol a nivel mundial, y decían que aguantaba hasta seis grados bajo cero y yo, que vivo en el campo, en 30 años lo menos que he visto ha sido 1,5 grados bajo cero, así que lo hicimos.

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