‘Ni un minuto de silencio más’ es un acto de reivindicación que la Asamblea Feminista de Cádiz ha organizado el 7 de septiembre para alzar la voz contra las violencias machistas.

Ella no lleva gafas pero aclara que cuando se las puso ya no se las pudo quitar más. A Isabel Canto, de la Asamblea Feminista de Cádiz, ya no le hacen falta las gafas violetas porque hasta las córneas las tiene de ese color. Cuando se despega de la piel el heteropatriarcado, se da cuenta una de hasta qué punto las mujeres sufren discriminaciones y violencias simplemente por el hecho de ser mujer, explica.

Veterana en la lucha feminista, a Isabel el afán por la pedagogía le puede: hacerse entender y romper con estereotipos que, en pleno siglo XXI, parecen más latentes que nunca. “El cine y lo medios de comunicación hacen mucho daño”, dice, mientras que asegura que “cada vez que hay un avance en términos feministas, hay un contrataque desde el sistema para poner en duda la lucha feminista”.

Este año ha sido duro: 63 mujeres y 6 menores, según datos de feminicido.net, casos como el de Juana Rivas o campañas transfóbicas como la de HazteOir , además de todas aquellas violencias que limitan y silencian a las mujeres, son situaciones contra las que quieren alzar la voz. Por eso, el próximo jueves 7 de septiembre a partir de las 19.00 horas, Asamblea Feminista de Cádiz y Macondo, Espacio Creativo y Feminista han organizado un acto de reivindicación y lucha contra las violencias machistas. Bajo el lema #Niunminutodesilenciomás, se pretende que, micrófono abierto, mujeres y hombres griten contra ese machismo, a través de una frase, un poema o una canción. “El objetivo es alzar la voz contra el silencio y también superar los minutos de silencio que desde las instituciones protagonizan para rechazar la violencia de género. No estamos en contra de esta medida pero no se puede quedar ahí”.

Menos, sobre todo, “cuando hay un repunte de la violencia machista entre los jóvenes”. Algo que entiende que no tiene visos de cambiar si, por ejemplo, los libros de textos siguen invisibilizando a las mujeres y sus logros.

Y es que, a pesar del avance de las mujeres españolas, “seguimos con los velos invisibles de la igualdad”, dice citando a Marcela Lagarde. Isabel, formadora en igualdad, imparte también un curso de memoria. ¡Cómo olvidar los logros de las mujeres en el 31 y la resistencia durante el franquismo! “¿Qué sería de España y de las mujeres si esa Constitución hubiese permanecido?”, se pregunta.

Aun consciente de los diferentes tipos de feminismo, Isabel quiere ser clara a la hora de describir, dibujar y presentar lo que es el feminismo, “la lucha por la no discriminación de la mujer y por romper con la imagen hegemónica de la mujer”. Por eso, “hay tantos feminismos como mujeres”. El de Femen, por ejemplo, no es entendido por todas las feministas “precisamente por caer en contra de lo que se lucha”. Para ella, supone, en todo caso, “una reapropiación del cuerpo como elemento de lucha”.

Pero Isabel detecta otro tipo de feminismo más alejado del academicista. “Yo lo llamo feminismo a pie de calle y es el que practican muchas personas, en especial, mujeres que, sin saber que son feministas, luchan por los derechos de las mujeres”.

Desde la Asamblea Feminista de Cádiz se trabaja además por derribar mitos, como el de la maternidad y se vuelve a reivindicar tanto la diversidad de modelos de madre como la opción de no serlo y no ser condenada por ello. En el terreno laboral, la crisis ha arrasado los derechos de todas las personas y, especialmente, el de las mujeres, asiente. “Además, estas mujeres se han convertido en muchos casos en las mantenedoras de las familias sin que haya una correlativa corresponsabilidad con los hombres”.

De esta manera, “se nos dice que sí nos podemos ir a trabajar pero para ello tenemos que ser supermujeres. Eso frena a las empresas, que siguen pensando que tener hijos es una responsabilidad de las mujeres”. Con la crisis, al traste se han ido los planes de igualdad en las empresas.

Todavía recuerda la acción reivindicativa a nivel mundial del pasado 8 de marzo para que las mujeres pararan.  Con el rol asignado de cuidadoras, “si parásemos, el sistema se caería, lo pondríamos en jaque”.

De roles también sabe José Quintero. Él es el representante de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género en Cádiz. Él trabaja para desterrar también los roles que persiguen a los hombres: ser los proveedores de la familia, violentos y competitivos. “Además, los hombres no nos cuidamos. Las mujeres, por ejemplo, están acostumbradas a ir al ginecólogo desde la primera menstruación, mientras que los hombres no vamos al urólogo hasta que es completamente obligatorio. Sin embargo, el cáncer de próstata es uno de los más comunes”.

Isabel se muestra esperanzada no sólo con la participación de los hombres sino, sobre todo, con la incorporación de jóvenes al movimiento,+. Lo pudieron comprobar el pasado fin de semana en El Puerto, donde celebraron una verbena femenista. “La provincia está en un momento importante y positivo del movimiento feminista. Hay muchos colectivos, algunos más institucionalizados y otros, sobre todo, de las más jóvenes, más insumisos. Para las más mayores como yo es muy emocionante. Aquí hay feminismo para rato”.

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