Ana, abogada del Consistorio barbateño durante cuatro años, asegura que tras intentar volver a su puesto de trabajo comprueba que habían cambiado su contrato de indefinido a temporal.

Ana trabajaba como abogada en el departamento de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento de Barbate pero, en junio de 2015, embarazada de cinco meses, se dio de baja por posible riesgo de aborto. Su hijo nació en septiembre de ese mismo año y su permiso de maternidad expiraba en enero de 2016, pero pocos días después de reincorporarse recibe un escrito del alcalde, el andalucista Miguel Molina, informándole de la extinción de su contrato, “alegando que es de sustitución de otra trabajadora que se reincorpora el 1 de febrero”, explica la propia afectada.

La ex empleada municipal, que estuvo en el puesto desde septiembre de 2011, critica que, durante su baja por maternidad, el Ayuntamiento barbateño modificó la naturaleza de su contrato, pasando de ser indefinido a temporal, para así poder extinguirlo cuando se reincorporara la trabajadora a la que sustituía, lo que Ana considera que es una práctica que “limita mis derechos adquiridos”. Tras perder su puesto, Ana cuenta que se presentó a una oferta laboral del Ayuntamiento, que solicitó varios abogados al INEM para cubrir una serie de bajas, pero primando la antigüedad como demandante de empleo, “lo que claramente me dejaba en el último puesto en todas las ofertas”, comenta.

La extrabajadora asegura que el Consistorio hasta solicitaba un abogado en materia de Disciplina Urbanística justo antes de extinguir su contrato, por lo que concluye: "Estaban ofertando mi puesto antes de despedirme”. Sin embargo, fue seleccionada más adelante para cubrir un puesto durante seis meses, aunque en Recursos Humanos le dijeron que “las razones de necesidad de asesores jurídicos en el Ayuntamiento de Barbate ya no existen, ya que se incorporaron dos asesores jurídicos a través de ofertas anteriores y también se reincorporará asesora en ausencia por motivos personales”.

“Posteriormente han contratado a otra abogada pero esta vez ya no la han solicitado al INEM, sino que han preferido optar por un contrato de consultoría”, señala Ana, que en diciembre de 2016 obtuvo su particular victoria en los juzgados, que le reconocen la improcedencia del despido, por lo que el Ayuntamiento puede optar por la readmisión o por la indemnización, eligiendo esta segunda opción. “Tenía claro que me iban a readmitir porque si el motivo de mi despido era la extinción del contrato, y ya un juez había dicho que ese alegato no valía, ya no había más excusas”, comenta Ana, que informa de que en casos similares, siempre se había optado por readmitir al trabajador despedido.

Poco después de rechazar la vuelta a su puesto, el Ayuntamiento, según cuenta la extrabajadora, prorroga el contrato de una abogada municipal alegando la falta de medios y la imposibilidad de prescindir de dicha empleada, siendo necesario contratar más personal, “cuando las condiciones económicas lo permitan”. El caso, incluso, ya está en manos de los tribunales tras la denuncia formulada hace unos meses contra el alcalde Miguel Molina (PA), elegido en las elecciones municipales de mayo de 2015, y con el que lavozdelsur.es ha intentado contactar sin éxito.

El regidor barbateño, a través de mensajes de WhatsApp intercambiados con la extrabajadora a los que ha tenido acceso este medio, le expone: “Nunca he tenido nada contra ti y como bien dices esperaba a la resolución de un juez, pero te has encargado durante todo este tiempo de ir en contra mía sin justificación alguna, haciendo escritos en los que nada pintabas y haciendo comentarios tanto tú como tu padre bastante desagradables. ¿Crees que me puedo sentir cómodo ahora? Si eres una profesional tenías que haber esperado a esta resolución y todo sería fácil. De todas formas me lo pensaré”.

El alcalde, en la citada red de mensajería, señala: “Yo no he hecho nada más que esperar a la sentencia y si tanto quieres el pan de tus hijos deberías haber hecho lo propio en vez de ajusticiarme como lo has hecho por todos lados. No he obrado nunca de mala fe contigo. Pero tú si lo has hecho. Pero aún así lo pensaré”. Molina, además, denuncia amenazas a su familia, algo que desmiente Ana. “No voy a seguir aguantando que digas que obro de mala fe, a lo mejor os hace falta una cura de humildad”, expone el regidor. Y remata: “Creo que te equivocas totalmente y esa es tu excusa. ¿Cómo que yo no quiero poner orden ni controlar los expedientes que haya? Eso no es así, todo lo contrario, conmigo no hay trato de favor con nadie”. Ana, mientras tanto, se hace varias preguntas: "¿Por qué a día de hoy yo sigo sin saber cuál es el motivo por el que me despidieron?, ¿por qué yo tengo que esperar a la resolución de un juez y mis compañeros no?"

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído