¿Quién presidirá el Consejo Regulador del Vino?

Faltan tres meses para las elecciones y hablar de candidatos a la presidencia resulta bastante complicado

Pisa de la uva, en una pasada edición en Jerez. FOTO: CONSEJO
Pisa de la uva, en una pasada edición en Jerez. FOTO: CONSEJO

Faltan tres meses para las elecciones al Consejo Regulador, por lo que hablar todavía de candidatos a la presidencia resulta bastante complicado. En primer lugar, habría que comentar de los posibles cambios en la representatividad de las distintas organizaciones en el pleno, con veinte vocalías que se dividen al 50% entre bodegas y viticultores, cambios que pueden tener importancia en dicha elección.

En el lado de las bodegas hay que dejar un hueco para un nuevo representante de la D.O. Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda, mientras que por lo que se refiere a los viticultores, es muy probable –así lo determina un informe elaborado por la Consejería de Agricultura- que crezca la representatividad de las cooperativas, que actualmente ostentan la propiedad de algo más del 47% del viñedo del Marco de Jerez y que podrían pasar de cuatro a cinco vocalías, en detrimento de Asevi-Asaja, que también tendría que mirar hacia el otro lado para ver si Coag concurre finalmente a estas elecciones, algo que no ha decidido, ya que también podría entrar –más bien volver- en el pleno.

Por ahora, más que candidatos, ha habido, digamos, varios ‘caracoleos’, dejarse ver. Se podría citar al menos a un dirigente de una cooperativa, a un bodeguero, un ex bodeguero, un importante técnico e incluso se ha hablado de un significativo político, sin descartarse que, de no cuajar nadie, el sector mire a alguien de la casa, de las propias instituciones, aunque hay que insistir que ahora esa no es una opción que esté sobre la mesa. Eso a falta de quien pueda salir en estos tres meses, que saldrá, seguro que saldrá. Haciendo un símil, nombrar ahora a alguien sería como esas fugas del Tour de Francia que se producen en el primer puerto de la etapa reina a decenas de kilómetros de la meta: son nombres para quemarse o que están dispuestos a trabajar para otros (a no ser que estuviéramos ante ciclismo ‘del de antes’, eso ya…).

Lo que está claro es que la correlación de fuerzas para la elección de presidente no debe –al menos no a priori- pensarse en términos de bodegas frente a viticultores. La división actual en el sector se acerca más a la situación de la que se habló el pasado sábado lavozdelsur.es en … Y se cruzó el coronavirus, es decir, la división se establecería más bien en cómo afrontar la grave caída de ventas de vino de Jerez que ha causado la pandemia, que huelga decir que es el primer y principal problema que deberá afrontar el nuevo presidente al frente de dicho pleno.

Esas fuerzas se dividen entre quienes piensan que lo del coronavirus el grave pero es una crisis más en el sector, que estamos ante una coyuntura grave pero coyuntura al fin y al cabo, y otras voces que piensan que este tema se puede revertir considerándolo como “oportunidad”, tal vez la última oportunidad para llevar a cabo cambios estructurales en un sector que consideran necesitado de reformas de calado en realidad desde mucho antes de que ocurriera lo del coronavirus. Ese es tal vez el nuevo tablero…

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