Elecciones al Consejo Regulador: paisaje después de la batalla

Ni bodegas ni viticultores han obtenido sus objetivos en la lucha por la presidencia de la institución, tanto por la fragmentación del voto -a causa de los problemas que arrastra el Marco y la configuración de los propios censos- como por la evidente falta de liderazgo palpable en el sector desde hace años

César Saldaña, director del Consejo Regulador en Jerez, en una entrevista para lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA
César Saldaña, director del Consejo Regulador en Jerez, en una entrevista para lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA

Falta de liderazgo y un cierto regusto negativo. Esas son las dos conclusiones, así, a vuela pluma, con la votación todavía caliente, que se pueden extraer de la pasada sesión constitutiva del Consejo Regulador del Vino, en la que tomaron posesión los nuevos vocales y decidieron nombrar presidente a César Saldaña, hasta ahora director de la propia institución.

Falta de liderazgo manifiesta en las bodegas, pero falta de liderazgo también en las cooperativas. En el Marco de Jerez la iniciativa, a la hora de elegir presidente del Consejo, siempre ha correspondido a la patronal bodeguera, a Fedejerez. ¿Por qué? No vamos a descubrir nada si decimos que las bodegas, de una u otra manera, siempre han mandado en el sector y no solo por un tema económico, que también, sino por la formación y disponibilidad de cuadros propios, prestigio y presencia mundial… son muchas las variables que se pueden invocar, incluido el reparto de poder -digamos, de antemano- que garantiza la constitución de los censos por ‘subsectores’ de los que sale la elección de vocales. Poco de eso queda hoy en Fedejerez, con una evidente ausencia de líderes entre sus bodegas asociadas, incapaces no ya de pergeñar una candidatura que interesase al resto de organizaciones sectoriales (hablar de ilusionar sería ya…), sino siquiera de tener una candidatura propia unánime e indiscutible… y así es muy difícil. Ricardo Rebuelta, César Saldaña, Ricardo Rebuelta… y al fin César Saldaña, todo ello en menos de 48 horas: casi da para una serie de Netflix. A la vista está que ni siquiera había decisión de antemano sobre el carácter que debía tener la presidencia, su ‘traje’, ya que evidentemente Rebuelta significaba mantener la vis representativa de los últimos años con Beltrán Domecq frente al carácter ejecutivo que significa la ‘opción Saldaña’, en principio segunda opción de las bodegas de Fedejerez y finalmente nombre por el que se decantaron sumándose a una mayoría que llevaba días fraguada por las cooperativas y las dos bodegas sanluqueñas representantes de la manzanilla. 

Extraoficialmente se ha vendido que la mayoría de 5+5 que Fedejerez intentó a última hora con Asevi-Asaja -un acuerdo al fin y al cabo entre la patronal bodeguera y la patronal agraria, es decir…- era forzar demasiado las cosas, aunque no parece que hubiera sido muy complicado haber sumado a José Estévez y, a lo mejor, digo, a lo mejor, una o dos cooperativas. A este cronista le da la sensación de que ese “forzar demasiado las cosas” –un evidente crujido de cuadernas- puede hacer referencia tanto a la elección del Consejo como a la situación interna en que podía quedar Fedejerez con esta tensión, máxime tras la salida hace unas semanas de uno de sus principales asociados, la bodega José Estévez, que lleva años pidiendo cambios estructurales en el sector y, harta, ha decidido marcharse. 

Bien... González Byass, Osborne, Fundador (lo que queda de Domecq más Harveys y Terry)… son nombres míticos de la vinicultura española, con reconocimiento incluso mundial, pero da la sensación de que, por lo que al Consejo Regulador se refiere, están a otra cosa. No es ya el relato de los últimos hechos, sino que hace mucho que las cuestiones relacionadas con la institución dan, por resumir, como pereza. ¿Cuánto hace que los primeros espadas no van a los plenos del Consejo, delegando en sus números 2, 3 ó 4? ¿Diez, quince, veinte años? Esto es incuestionable. Ya se ha hecho referencia más arriba a que tampoco el cambio en la representatividad de los censos ha beneficiado a Fedejerez, está claro, pero antes cualquier modificación en ese sentido se peleaba hasta la extenuación ante la Consejería de Agricultura o los juzgados, donde fuese necesario. Ahora… ahora, cuando se trataba de convencer al resto más allá de la fuerza apriorística de los números nos encontramos con la patronal sumándose a última hora a iniciativas de otros. “O tempora, o mores”… que diría Cicerón.

Pero cuidado, que hay para todos. El papel de las cooperativas, que se han encontrado con siete representantes tras la modificación de los censos, también es más que discutible. Tras semanas esperando a que deshojara la margarita un posible candidato propio que nunca llegó pero que tiene nombre, apellidos y cargo, protagonizaron extraños movimientos antes de apostar por César Saldaña y “la independencia” que, desde su (último) punto de vista significa dicha opción frente a las candidaturas que podríamos definir como ‘de parte’. En realidad, las cooperativas llevan años con una –otros que tal- alarmante falta de liderazgo, probablemente desde la primera descomposición de Aecovi-Jerez, la cooperativa de segundo grado en la que se agrupaban las siete que hay en el Marco de Jerez. Ángel Espejo, en Diario de Jerez, ha recogido en informaciones previas a la elección de Saldaña que las cooperativas estaban dispuestas a que se dividiera el mandato de cuatro años en dos y dos, los dos últimos para alguien de su designación (¿pero no era Saldaña su candidato?), e incluso otra opción era ceder abiertamente este mandato que ahora se inicia con la condición expresa de que dentro de cuatro años el presidente fuera nombrado por ellas. Vamos, que ante la falta de un perfil claro, preparado y convincente en el seno propio, a la vista de estas informaciones las cooperativas aspiraban a que uno de sus dirigentes hiciera una especie de ‘máster’ (o de MIR) que le formase para desempeñar, efectivamente, un cargo de esta envergadura. Las cooperativas llevan años hablando de reorganizarse, de hacer valer su fuerza, de dejar de hacer cada una la guerra por su cuenta, pero cuando llega el momento de la verdad excusan como “responsabilidad” su apuesta por una opción de compromiso… Visto lo visto, bastante que han mantenido la disciplina de voto.

González Byass, Osborne, Fundador (lo que queda de Domecq más Harveys y Terry)… son nombres míticos de la vinicultura española, con reconocimiento incluso mundial, pero da la sensación de que, por lo que al Consejo Regulador se refiere, están a otra cosa

Asevi-Asaja ha sido tal vez el grupo más coherente hasta el final. Desde punto y hora estos viticultores no querían un presidente ejecutivo y ahí se han mantenido hasta la votación. El queme que arrastran desde hace años por el precio al que se paga la uva en el Marco de Jerez (se sigue concertando en pesetas para que parezca algo, por cierto) hace que la asociación agraria se haya convertido en un grupo, digamos, bastante descreído sobre lo que se habla y se negocia. Hubo una opción al final con Ricardo Rebuelta –que también es asociado e incluso vocal suyo-, finalmente no salió y votaron que no a algo que no querían y que, en efecto, nunca contemplaron como opción, que era elegir a alguien de la casa y que, de facto, como director, lleva cosa de una década al frente de lo que ocurre en el Consejo Regulador.

Cabe dedicarle unas líneas a César Saldaña, un hombre que lleva toda la vida en el Marco de Jerez, en empresas tan significativas como González Byass y Sandeman y desde hace cosa de veinte años en el propio Consejo. Hace unos días le definíamos en este espacio como el ‘candidato no candidato’, el hombre finalmente de consenso o de compromiso después de que las organizaciones sectoriales representadas en el pleno fallaran a la hora de promover a sus propios candidatos. Tal vez no haya sido así, tal vez no exactamente así y Saldaña en realidad haya sido –sea- el hombre que siempre estuvo ahí y eso ha tenido el premio que, a buen seguro, colma una carrera profesional. Siento decirles que les voy a poner un ejemplo futbolístico —ya saben muchos de ustedes mi pasión, digamos, por el Atlético—, cita que espero que pese a ser de balompié no les defraude. Alguien, creo que fue el entrenador Radomir Antic, dijo hace años que el Atlético era el segundo club de España. Evidentemente, el Atlético no es el segundo equipo con más seguidores de España, es claramente el FC Barcelona, pero el autor de la frase a lo que se refería es a que el Atlético, aparte de los suyos propios, es el segundo equipo de muchos aficionados en España: la gente prefiere al Real Madrid, al Barsa o al equipo de su ciudad, pero mucha, incluso seguidora de estos equipos, dice que el Atleti es su segundo equipo. Y eso es muy importante, definitivo cuando no hay posibilidad de acuerdo sobre el número uno. Pues algo similar es lo que ha ocurrido… 

¿Qué se puede esperar del mandato que ahora se abre? Pufff… y el cronista sigue sin recibir la bola mágica por Amazon. Lo primero que le viene a uno a la cabeza es hablar de continuismo, claro, no obstante, como ya se ha señalado más arriba, Saldaña lleva cosa de una década siendo el primer ejecutivo de la institución. Y estos últimos años han sido de profundos desacuerdos en el sector, de continuas caídas en las ventas… aunque también es cierto que con una leve mejoría en los márgenes de valor añadido y, sobre todo, una importante subida en el nivel de apreciación del vino de Jerez como producto, que ha pasado de ser considerado un vino anticuado a un vino ‘cool’, gracias sobre todo a la labor que se ha llevado a cabo con los grandes cocineros y sumilleres. Y ahí estaba Saldaña. Que ya no es director, ahora es presidente. ¿Que lo va a tener difícil? Seguro. Pero eso él ya lo sabe.

Conoce perfectamente la institución, lo que cabe esperar de la Consejería de Agricultura y lo que cabe esperar del sector. De los problemas que deberá afrontar, qué decir, desde la eternizada renovación del pliego de condiciones de las denominaciones de origen a lo que se viene/se ha venido encima con la COVID. Aunque al final, los grandes acuerdos deben ser cosa de las organizaciones sectoriales e incluso reconociendo que el Consejo Regulador no es el foro más adecuado para abordar determinados asuntos sectoriales -aunque termina ocurriendo a falta de una organización interprofesional, una ‘rareza’, al parecer, con la que cuentan muchas denominaciones de origen-, el presidente modera pero también propone y prioriza… Personalmente, este cronista ve complicado que Saldaña emprenda las reformas estructurales que reclama parte del sector, al menos no el ‘programa de máximos’, como puede ser el de Jerez 100% en cada botella, pero es posible que veamos a un Saldaña más suelto y con menos servidumbres, digamos, de las que muchos imaginan. Al fin y al cabo, ahora es presidente y en ello han tenido tanto o más que ver los cooperativistas que las bodegas.

Ah, nos olvidábamos del regusto. Qué decir, ya saben cuál es: el de cuando las cosas no salen como uno quiere… Nadie –salvo Saldaña, claro está- sale fortalecido de las elecciones. Otra cosa será ver el juego que se produce a partir de ahora en el pleno, si la mayoría que ha establecido la presidencia se mantiene o si, por el contrario, se fraguan distintas alianzas en función de los distintos temas que vayan pasando por el pleno, que es lo más probable. Se abre un período de cuatro años que probablemente será duro pero, seguro, serán forzosamente años de cambio y, sin duda, apasionantes para el sector.

Sobre el autor:

Carlos Piedras

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Comentarios (1)

José Alfonso Hace 1 año
Un articulo muy certero, desde mi punto de vista. Me ha encantado.
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