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Noelia y David, una joven pareja con dos hijas, perdió su vivienda tras el fuego originado en la casa de su vecina en La Granja. 

La madrugada del pasado día 15 de junio cambió sus vidas sin comerlo ni beberlo. Noelia, de 27 años y David, de 30, con una niña de cinco años y otra de seis meses, se levantaron sobresaltados al escuchar los gritos de Concha, su anciana vecina de la barriada de La Granja. Un incendio, provocado por un cortocircuito, les sorprendió sin apenas tiempo de reacción. Las consecuencias fueron nefastas. Concha perdió su vivienda al quedar carbonizada y acabó en la UCI por inhalación de humo, mientras que el piso de la joven pareja también sufrió las consecuencias del fuego y el humo. Y todo esto, a apenas tres meses de contraer matrimonio. Ahora la boda pende de un hilo, reconoce Noelia, ante lo que se les ha venido encima.

“Por la boda, y para ahorrar, no teníamos contratado ningún seguro”, lamenta la joven, que aunque señala que los peritos ya han visitado su piso, todavía no sabe cuánto les va a costar dejarlo como nuevo. Por el momento están viviendo en casa de sus padres, en San José Obrero, y sin fecha de retorno. “El salón está perdido por completo, la puerta de entrada calcinada, los cuadros, persianas y el aire acondicionado derretidos por el calor, y luego el resto de la casa negra por el hollín”. El problema de la pareja fue dejar abierta la puerta de la vivienda. “Íbamos con prisa, porque nuestra prioridad eran las niñas. Además la puerta no se cierra si no es con la llave. Cuando David quiso volver a subir para cerrarla ya estaba todo lleno de humo y era imposible”.

Afortunadamente su familia, vecinos y amistades están mostrándoles mucho apoyo. El pasado viernes los padres del colegio San José Obrero, donde estudia la hija mayor de la pareja, hizo una rifa con el objetivo de recaudar dinero para ellos. “En ese aspecto no nos podemos quejar del cariño que estamos recibiendo”, agradece Noelia, que sigue sin poder olvidar el incendio. “Cuando cae la noche me entra el miedo. Aunque mañana estuviera el piso arreglado no podría volver todavía. Recordar cuando entré con los bomberos, verlo todo carbonizado y ver en el suelo las fotos de mis hijos…”. Aún así, la joven se muestra optimista. “Estoy segura de que vamos a salir para adelante, que se nos quitará el miedo y que el piso acabará bien”.

 

La asociación La Aceptación ha habilitado un número de cuenta para ayudar a David y Noelia: ES70 2038 4738 85 3000531204

Sobre el autor:

Jorge Miró

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