Un solar para esparcimiento de cabras, ovejas y ratas

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Un millar de vecinos de las urbanizaciones Villas del Este y Ronda Este llevan 14 años esperando a que el Ayuntamiento adecente dos parcelas destinadas a equipamiento escolar, deportivo, social y comercial.

Debería ser un inmenso jardín para disfrute de 1.100 vecinos. En una esquina, los niños jugarían al fútbol en una magnífica pista de césped artificial. Junto a ellos, sus padres echarían una partida al pádel y cruzando la acera, los miembros de la asociación vecinal harían talleres en su flamante sede o se tomarían un refresco en el bar. Debería haber sido así. Pero no lo es.

Junto a la avenida Juan Carlos I, los habitantes de las urbanizaciones Villas del Este y Ronda Este llevan 14 años esperando la urbanización de dos parcelas municipales de 6.800 y 5.000 metros cuadrados respectivamente. Cuando pagaron por sus casas en los primeros años de 2000 también lo hacían por unos servicios que siguen sin disfrutar. Las parcelas, según el Plan de Ordenación, deberían estar divididas para acoger equipamiento escolar y deportivo, la más grande, y comercial y social, la más pequeña. Hoy sirven para esparcimiento, sí, pero para vacas, ovejas, cabras y ratas.La alcaldesa Mamen Sánchez visitó la zona en septiembre de 2015 y comprobó el estado que presentan ambas parcelas. “No sirvió de mucho”, lamenta Isabel Canales, vicepresidenta de la asociación de vecinos Villas del Este, constituida a finales del año pasado. “Fue la propia alcaldesa, durante su visita, la que nos recomendó constituirnos en asociación para hacer fuerza y que se nos oyera más. Pues aquí estamos”, señala mientras damos un vistazo por el inmenso descampado, un socarral en pleno mes de agosto, lleno de maleza seca, basura y botellas rotas. Una combinación perfecta para que cualquier día pueda producirse un incendio.

“Lo peor es que hemos pagado por esto. Cuando compramos nuestras casas pagábamos por un equipamiento que seguimos sin tener y no sólo eso, sino que esto está tan descuidado que es un nido de ratas”. La propia Isabel se encontró un día una de ellas, flotando muerta en la piscina de su casa, y Juan José, otro vecino de la zona, también las sufre. De una carpeta saca la fotocopia de una foto de uno de estos roedores, que capturó en su domicilio. “Y esta es de las pequeñas”, asegura. “Fíjate cómo serán, que las trampas que pongo se las llevan”. Pero las ratas no son el único problema en la urbanización. Los mosquitos, incluido el mosquito tigre, invade este entorno por culpa del cercano colector abierto de La Zúa. Las aguas que trae consigo y que inundan buena parte de los terrenos a la espera aún de ser urbanizados –otra reclamación eterna- son el foco perfecto para estos molestos insectos. Técnicos de las consejerías de Medio Ambiente y Ordenación y Salud han visitado esta zona y han corroborado su presencia.

Isabel muestra otras fotos de las parcelas, llenas de ovejas y cabras. “No entendemos porque las traen aquí, cuando a cien metros tienen todo el campo que quieren. Pero bueno, al menos sirven para que se coman las malas hierbas, ya que no las quita el Ayuntamiento”. Eso sí, muestra otra foto en el que se ve la calle Playa de la Costilla, la que pasa junto al solar, completamente llena de excrementos de estos animales.

De momento, el Ayuntamiento no aclara nada al respecto de la situación de estas parcelas. “Nosotros no vamos a parar hasta que haya una solución al respecto”, aseguran desde la asociación de vecinos. No les queda otra.

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