Susana la 'rebelde' ya piensa en La Moncloa

La presidenta de la Junta visita Jerez en calidad de candidata a la secretaría general del PSOE, donde apuesta por tener un partido "unido" con la vista puesta en el salto a la presidencia del Gobierno

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La llegada se hace esperar. La hora fijada son las siete de la tarde pero no es, hasta más de cuarenta minutos después, cuando hace acto de aparición. El coche que la trae la deja a unos metros de la puerta de entrada al mitin, lo justo para hacer un pequeño paseíllo que concluye cuando la rodean cargos socialistas de Jerez y la provincia, además de fans que no dudan en pedirle una foto, e incluso que le firmen un autógrafo. Todo ante la atenta mirada de las cámaras de televisión y de los reporteros gráficos que cubren el evento. Susana Díaz llega a la ciudad montada en una nube de la que no se baja durante la hora y cuarto que dura el acto, esta vez no en calidad de presidenta de la Junta de Andalucía, sino como candidata a la secretaría general del PSOE, rodeada de los suyos, que la agasajan sobremanera.

Aunque no todo son halagos. En la entrada a las Bodegas Real Tesoro, donde se celebra el mitin, un grupo de manifestantes espera a Díaz. Antiguos empleados de Delphi, miembros de la Corrala de la Dignidad de Sanlúcar y también de la Coordinadora de Profesionales del Metal de Cádiz. “Viene a venderse”, se quejan, “en la provincia hay mucha ruina y precariedad, la Administración nos tiene abandonados desde hace décadas”. Los extrabajadores de la empresa de automoción, que hace unas semanas finalizaron un encierro que terminó tras 1.074 días, aseguran que “Delphi ha muerto pero queda su fantasma”, que persigue a Susana Díaz cada vez que visita la provincia. “He intentado buscar trabajo, pero con 54 años ya no te quiere nadie, con nosotros se ha cometido una injusticia, nos engañaron”, señala Antonio, con un cartel de “Delphi no se cierra" en la mano. El famoso protocolo que acordó recolocar a los miembros de este colectivo no se terminó de cumplir y muchos de ellos quedaron en la estacada, como José: “Tengo 30 años cotizados, y ahora estoy en paro en paro, mi mujer también, y sin prestación alguna”.

Los silbatos que hacen sonar a la entrada de algún cargo socialista se apaciguaban dentro, donde todo es jolgorio y alabanzas a la que quiere ser, según sus propias palabras, la primera mujer en ostentar la secretaría general del PSOE y, en un futuro, en gobernar el país. El himno del partido suena a todo volumen a su llegada, banderas rojas con el logo del puño y la rosa al aire, y carteles con el lema “100% PSOE” colgando de los laterales del salón donde tiene lugar el mitin, lleno de gente, que llegan al acto en una decena de autobuses que esperan aparcados en la puerta, para evitar la escena de sillas vacías que ha experimentado en otros puntos del país. En Andalucía, ‘su’ Andalucía, no puede pasarle.

La aspirante a secretaria general del PSOE habla ya como si lo fuera, convencida de su triunfo frente a Pedro Sánchez y Patxi López, sus dos rivales. Con la voz tocada después de los mítines de los últimos días, pero con “muchísima ilusión y responsabilidad”, asegura que se presenta a esta carrera de fondo que no ha hecho más que empezar. “Quién me iba a decir que iba a estar aquí cuando empecé a militar en los 90”…, dice aludiendo al pasado, como lo hace cada vez que recuerda que el PSOE tiene 140 años de historia. “¿Quién nos va a arrugar a nosotros?”, pregunta a un público enfervorecido. El PSOE, dice, “ha cambiado el país de arriba abajo, lo ha modernizado”, por eso quiere seguir el legado de Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero.

“Llegamos a casa agotados, pero pensando que ya queda un día menos para la victoria del PSOE en este país”, sostiene levantando al público de sus asientos, con una frase con la que mira más allá de este proceso y en la que alude a las derrotas electorales de Pedro Sánchez, su gran rival en estas primarias, al que no hace muchas referencias, de hecho insta a conseguir “un partido unido, vamos a amar al PSOE, formamos parte de la misma familia”, afirmando que quiere ser “la secretaria general de todos, de quien me vote y de quien no”. Las mayores críticas son para el PP y Podemos. Los populares, desde el Gobierno central, “machacan” a Andalucía en los Presupuestos Generales del Estado, señala, y los acusa de “maquillar los ingresos para tapar el agujero en la Seguridad Social”. De la formación de Pablo Iglesias dice que son “los tontos útiles de la derecha”, y critica que se manifieste junto a ellos en protestas por la Sanidad. “Este país va a defender que con la salud no se juega”, dice Díaz, quien añade: “Nosotros sabemos qué queremos hacer con España” y asegura que el PSOE es “el único partido que puede lograr una alianza entre generaciones”.

Para cuando interviene la protagonista ya lo han hecho la alcaldesa de Jerez, Mamen Sánchez, que ejerce de maestra de ceremonias; y Daniel Moreno, secretario de organización del PSOE de Algeciras. Sánchez asegura: “Siempre he sido libre a la hora de elegir —candidato a la secretaría general—, pero esta vez me siento un poco más cómoda, estoy liberada del Congreso”. Por eso apoya, ahora, “a la primera persona que confió en mí para animarme a ser candidata a la Alcaldía”, porque abandera, según ella, el que quiere ser “un PSOE rompedor, ganador”. Moreno no quiere ser menos y le dice a la presidenta de la Junta que “simboliza la esperanza de un PSOE unido, fuerte, ganador”.

A Díaz la acompañan y muestran su apoyo públicamente cargos del PSOE provincial como Irene García y Araceli Maese; Fernando López Gil, delegado del Gobierno de la Junta en Cádiz; miembros del gobierno local de Jerez como Santiago Galván, Laura Álvarez, Carmen Collado o Francisco Camas; la diputada provincial Isabel Armario, la diputada nacional Miriam Alconchel, o los alcaldes de Sanlúcar, El Puerto o Rota; además de Manuel Jiménez Barrios, vicepresidente de la Junta. “La única bandera de este partido es la de la igualdad”, apunta una Susana Díaz eufórica, que dice casi al final de su discurso: “No somos nacionalistas, ni populistas, ni radicales, somos socialistas”, aunque hace una declaración de intenciones al afirmar: “Soy igual de rebelde que cuando me acerqué al PSOE”, por eso quiere “romper el techo de cristal” que durante 140 años ha tenido el partido para liderarlo siendo la primera mujer en hacerlo. El 21 de mayo se resolverá la duda.

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