La asociación de vecinos asume parte del mantenimiento del parque canino del Atocha y lleva a cabo una campaña de concienciación y limpieza contra las pintadas soeces en los muros.

Los excrementos de las mascotas, los restos de la botellona, la dejadez y el deterioro del material urbano, las pintadas en los muros del parque Atocha y sus alrededores... Con el fin de acabar con los resultados de estas conductas incívicas y la mala presencia de este espacio público la junta directiva de la asociación de vecinos Palos Blancos se ha puesto manos a la obra. Para llevar a cabo esta ardua tarea desarrollan varias líneas de actuación sumando esfuerzos a los insuficientes recursos municipales.  

A través de la campaña pedagógica Cuida tu parque -referido al parque Atocha- dentro del cual está el parque canino, tratan de concienciar a todos los vecinos, mayores y pequeños, a mantener limpio el parque y además, son los responsables del mantenimiento y recogida de las cuatro papeleras del parque canino. "El cuidado del parque es responsabilidad de todos. La recogida de excrementos fuera del parque también es algo sobre lo que hay que llamar la atención", afirma Jesús Palomo, presidente de la asociación de vecinos Palos Blancos. Los encargados de llevar a cabo la campaña y la limpieza son los siete miembros de la junta directiva y un joven que debe realizar trabajos para la comunidad. 

Las pintadas soeces en los muros de Endesa y ADIF, también tienen los días contados. La asociación capta a voluntarios que se ofrecen a eliminar esas pintadas, así como a mejorar el aspecto de las papeleras, a tapar los agujeros que hacen los animales y al mantenimiento de Atocha, en general. “La estética del parque estaba muy dañada sobre todo los grafiteros que han hecho burradas ahí”. La solución ha sido de lo más original, ya que une literatura con valores. La organización ha presentado una propuesta al Ayuntamiento que ha sido aceptada, aunque aún no se puede realizar. "Queremos plasmar los dibujos del poemario de Vicenta Guerra, que murió hace un año, que para la barriada es una especie de Gloria Fuertes, para darle colorido al parque pero necesitamos el consentimiento de ADIF que es el propietario del muro", explica Palomo.

Esta particular guerra a los incívicos tiene detractores. Hay quien se opone porque aseguran que ese mantenimiento debe correr a cargo del Ayuntamiento. “Pero si se tiene un parque con expresiones de ese tipo… hay que tomar partido. Es un espacio de recreo al que le hemos dado una vuelta de tuerca más fuerte porque no tenemos espacios públicos deportivos en esta zona”. 

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