"Me metió en la cámara frigorífica y del susto no sé si tenía frío o calor"

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La propietaria del ultramarinos atracado en la barriada de Icovesa sigue "con el miedo metido en el cuerpo", en tanto que la Policía sigue sin dar con el delincuente.

Mari Carmen todavía tiene el susto metido en el cuerpo a pesar de que ya ha pasado casi una semana desde que sufrió el atraco a su tienda, un ultramarinos de la avenida del Amontillado de la barriada de Icovesa. De hecho, le cuesta narrar la historia y se le cambia la cara cuando sus clientes o amigos del barrio le preguntan por lo ocurrido tras enterarse por la prensa. "José Mari, cuéntalo tú que yo me pongo mala". José Mari no es otro que su marido y el copropietario del negocio, que afirma que en 23 años abiertos nunca habían tenido que pasar por un mal trago semejante, aunque reconoce que para un comerciante esto es "rutina".

En el momento en que visitamos el comercio, un agente de paisano les visita para preguntarles si todo marcha bien y para decirles que siguen investigando lo ocurrido. De momento, la Policía no ha podido dar con el atracador, un hombre de aproximadamente 1,85 metros, de entre 30 y 40 años, según las imágenes que se desprenden de la cámara de seguridad del comercio. Los hechos ocurrieron en pleno día, a las 20:09. José Mari se presta a enseñarnos las imágenes y se ve cómo el individuo, protegiendo su rostro con la capucha de una sudadera y una braga, accede al local en el momento en el que Mari Carmen se encontraba con una compañera en la cámara frigorífica. Es entonces cuando se dirige a la máquina registradora y al oír ruido, la propietaria hace acto de aparición, momento que aprovecha el delincuente para cogerla por el cuello y obligarle a darle el dinero de la caja del día. Tras esto, la encierra en la cámara frigorífica y sale corriendo de la tienda descubriéndose el rostro.

"A mí me metió en el frigorífico y del susto no sé si tenía frío o calor", relata con mal cuerpo Mari Carmen, que afirma que llegó a verlo fuera de la tienda antes del atraco, sin imaginarse que minutos después le haría pasar tan mal rato. Su marido, que en el momento del robo no estaba en la tienda, afirma no tener miedo y lamenta no haber estado para haberle hecho frente. Finalmente, el ladrón se llevó unos 450 euros de la caja. Pudo haber sido algo más si durante su huída no hubiera perdido dinero.

Miguel Zarzuela, presidente vecinal de Icovesa, lamenta los hechos y afirma que cada año en la barriada suelen haber dos o tres robos de este tipo. Icovesa es un sitio muy goloso, porque hay muchos comercios, y los que vienen a robar ya saben dónde tienen que hacerlo".

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