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La familia del jerezano Jesús Narbona, de 64 años, sigue sin saber nada de su paradero dos semanas después de desaparecer de un hotel de El Rompido (Huelva).

“Es todo muy raro. Nunca ha dado motivos para hacer algo así, porque conoce sus limitaciones y siempre está pegado a su mujer. Si no sale ni a comprar el pan…”. Francisco, el yerno de Jesús Narbona, el jubilado jerezano desaparecido hace dos semanas en El Rompido (Huelva), atiende a lavozdelsur.es prácticamente recién llegado de la localidad onubense. Allí ha estado desde entonces, junto a su mujer, familiares y amigos, para intentar dar con su paradero o al menos conocer algún dato nuevo que pudiera ayudar a encontrarlo. La Guardia Civil, que llegó a emplear helicópteros y perros especializados, finalizó el pasado viernes las labores de búsqueda y ahora la investigación está en manos de la Policía Judicial.

Según explica Francisco, Jesús es una persona “muy dependiente” tras sufrir hace años un accidente de tráfico que le ocasionó daños cerebrales, y aunque en la actualidad hace una vida normal gracias a su medicación, “siempre está con su mujer. De hecho no usa móvil y su documentación siempre la tiene ella porque es que no se despega de su lado”. De ahí las dudas de que llegara a aventurarse por los alrededores del hotel de El Rompido donde disfrutaba del fin de semana junto a su esposa y los compañeros de la asociación de familiares de pacientes con daños cerebrales a la que pertenece. “Por allí sólo hay campos de golf, pinares, marismas y un río a tres kilómetros”, señala su yerno. 

Los hechos ocurrieron el pasado 14 de mayo. Jesús estaba descansando en su habitación mientras su mujer estaba en la cafetería del hotel. Apenas fueron 20 minutos, pero cuando volvió ya no estaba. Lo último que sabe su familia es lo que les ha relatado una trabajadora del hotel, la última que presuntamente lo ha visto. “Lo vio solo en el salón de congresos y le preguntó qué buscaba. Le dijo que una tele para ver el fútbol y ella le indicó dónde tenía que ir. Eso es lo último que sabemos”.

Estas dos semanas han sido muy largas para los familiares y amigos de Juan, que por otra parte no tienen palabras de agradecimiento hacia los vecinos de El Rompido, que “se han volcado” con ellos. De hecho han llegado a usar un vehículo paramotor y hasta drones para poder abarcar mayor área de búsqueda. Las que peor lo están llevando son su hija Isabel y la madre de ésta, ya bajo tratamiento psicológico. Es por eso que Francisco ejerce de portavoz de la familia en estos momentos.

A pesar de no tener ninguna noticia sobre su paradero, la familia no quiere perder la esperanza. “Nos temíamos lo peor las dos primeras noches, pero conforme fueron pasando los días y vimos que no estaba por los alrededores del hotel ya pensamos cualquier cosa. Manejamos todas las hipótesis y ninguna a la vez, porque no tiene sentido que saliera del hotel. ¿Para qué iba a meterse en un pinar o en una marisma?”.

Jesús Narbona tiene 64 años. Mide un metro setenta, tiene el pelo cano y ojos marrones. En el momento de su desaparición llevaba un polo gris y chaqueta y pantalones de color beige. La familia pide que cualquier pista sobre su paradero sea comunicada a la Guardia Civil (062) o a la Policía Nacional (091).

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