La ONG de la Iglesia destaca durante su balance anual que, a pesar de que los índices macroeconómicos son positivos, el 70% de los hogares asegura "no estar percibiendo los efectos de la recuperación". 

"Estamos empezando a bajar la campana, a despreocuparnos de los necesitados porque parece que ya estamos mejor económicamente. Pero hay muchas familias que no. La situación en el país no es buena", ha expresado Paco Domouso, director de Cáritas en la diócesis de Asidonia-Jerez. Si bien los índices macroeconómicos indican que estamos saliendo de la crisis, la realidad de las familias en las ciudades es muy distinta. Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez y de Cádiz y Ceuta, destacan que el 70% de los hogares dicen "no estar percibiendo los efectos de la recuperación económica" y que ha habido un incremento del 8,1% en las ayudas realizadas en 2016 conforme al año anterior, en el término de Cádiz y Ceuta.

Ambas diócesis sostienen que no ha habido una mejoría en la situación de las personas a las que atienden, sino que se ha intensificado el mal estado de estas familias y que no son capaces de ocuparse de todo el volumen que les llega pidiendo bienes básicos, información, empleo, un hogar o medicación. "Es curioso cómo ya la gente no pide nada y sin embargo lo pide todo. El 37,70% que llega a Cáritas solo quiere que le escuchen. Quizá nos estemos convirtiendo en una sociedad de sordos", ha ensalzado Domouso, que pide que la noticia no sea el número de pobreza en la región, sino más bien una llamada "para concienciar que los pobres no son un problema, sino una fuente a la que acudir y auxiliar".

Según los últimos datos del Insituto Nacional de Estadística (INE), de diciembre de 2016, Andalucía (35,4%), Ceuta (36%) y Canarias (35%) son las comunidades con mayor tasa de riesgo de pobreza de toda España, frente a un 22,3% de la media nacional. "Cuanto más al Sur, peor", ha puntualizado el director de la diócesis de Asidonia-Jerez. Por ello, exigen "más compromiso y responsabilidad pública" para garantizar el acceso de todas las personas a una vivienda digna. "Tienen un techo, pero no un hogar", ha señalado Paco Domouso sobre las condiciones infrahumanas en las que viven cerca de 600 personas de Jerez en residencias de protección oficial. "No quieren que vean dónde viven no por mostrar no las porquerías, sino porque temen que los saquen de allí", ha añadido."Aquí en la ciudad hay muchos barrios que denuncian cómo malviven, pero en la Sierra es distinto, la Sierra es mucho más solidaria. Sin embargo en las grandes ciudades no hay diálogo", ha compartido José Mazuelos, obispo de Jerez, quien ha denunciado el proceder que tiene la administración pública con los sin techo. "Recogen a un señor de 70 años, un enfermo mental, lo ingresan en el hospital y cuando éste sale, se desentienden. Ahí lo dejamos y nos olvidamos de él. Aquí hace falta luchar por el bien común, como hacen en la Sierra". Por su parte, la directora de Cáritas de la diócesis de Cádiz y Ceuta, María del Mar Manuz, ha reconocido que se deben afrontar nuevos retos, entre ellos, la necesidad de "mejorar en la defensa no sólo de los derechos individuales, sino los de la familia, caminar de forma decidida hacia la promoción y no quedarnos en la asistencia, incidir en la responsabilidad principal de las administraciones públicas en la atención de las personas más necesitadas, aumentar la coordinación con otras entidades y trabajar más la denuncia profética".

En 2016, según destaca la diócesis de Cádiz y Ceuta, ha habido un aumento de las personas que viven solas, ya que actualmente son un 28% más que en el año anterior, y también se ha producido un crecimiento del 3% de las familias monoparentales, mayoritariamente mujeres. "Un año más la pobreza tiene rostro de mujer", ha resaltado Domouso, que pone de manifiesto que las mujeres son el género más atendido ante las puertas de Cáritas. Un 72,3% frente a un 27,70 de hombres. Desde la organización eclesiástica han reclamado la generosidad por encima del "individualismo salvaje" y, en palabras de José Mazuelos, que la riqueza está en los hombres y mujeres que están dispuestos a entregarse y a ayudar a los demás. La diócesis de Cádiz y Ceuta ha cerrado el año 2016 con 1.108 voluntarios, mientras que la de Asidonia-Jerez ha llegado a acumular a 807 voluntarios. 

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