El recinto lo gestionará desde el lunes el Ayuntamiento y desde ahora, la empresa concesionaria tiene un mes para abonar los 1,5 millones del canon.

La fotografía principal que ilustra la información es significativa. Los propios trabajadores de la ATJ, la Asociación Tenis Jerez, querían que fuera así: delante de la puerta principal, ni abierta ni cerrada, porque no descartan, o no quieren hacerlo, volver a hacerse con las instalaciones en un futuro. Nicolás deambula con la mirada perdida, recogiendo las últimas pertenencias que la asociación tiene en la sede cercana a Chapín que venía ocupando desde 1994.

Desde el lunes, las siete pistas de tenis y siete de pádel que tienen los terrenos pasarán a manos municipales que, a través de Deportes, establecerá unas tasas para su uso. Nicolás Ballesteros, presidente de la asociación, no termina de creérselo y apenas puede articular palabra mientras operarios municipales, acompañados por agentes de policía, recorren las instalaciones para revisar toda la documentación y oficializar el traspaso al Ayuntamiento.

Este jueves ya no se ven personas con raquetas dispuestas a entrenar o practicar su deporte favorito. El ambiente es bien distinto. “Llévate eso para el coche, no se te olvide…”, le dice Elías, el propietario del bar, a un miembro de la asociación. Él, que tiene más de 30 años de experiencia en el mundo de la hostelería y que regenta otros negocios, cuenta que llevaba siete años en las instalaciones y daba empleo a cuatro trabajadores, que ahora irán al paro. “Por el bien de Jerez espero que esto siga funcionando”, dice esperanzado.

El proceso de desalojo comenzó antes de la Feria. Han necesitado más de 15 días para llevarse todas sus pertenencias: documentos, material deportivo, mobiliario… Ya no queda nada. Se han repartido el material entre los socios y, el deportivo, en una nave que ha cedido uno de ellos. Nicolás, con la cara desencajada, dice que espera que el proceso “sea rápido”. Juan Manuel lleva 15 años trabajando como personal de mantenimiento. “Toda mi vida”, dice. “Aquí he conocido a la que es mi mujer, daba clases en la escuela de tenis y la conocí”, añade.

Mientras se van vaciando las instalaciones y el personal municipal comprueba que todo está en perfectas condiciones, los trabajadores de la ATJ se despiden con abrazos y besos. “¿Cuándo nos vemos? Ya quedamos”, se dicen. “Ahora toca reinventarse y buscar nuevas soluciones”, cuenta Borja, trabajador de la escuela de tenis, que cuenta que a raíz de esta situación han sufrido varias bajas. “La situación no es agradable –señala–, aunque el Ayuntamiento no cierra esto; es un paso importante”. Borja empezó de pequeño, como socio, y poco a poco se fue haciendo un hueco hasta ser profesor de tenis. Él y otros siete trabajadores de la escuela también van al paro.

Ahora, la ATJ se organiza a través de un grupo de WhatsApp, aunque temen que la asociación llegue a desaparecer. Las bajas son numerosas, aunque ellos esperan pasar el trance y confían en volver a recuperar la titularidad del recinto. Las instalaciones, tras un concurso público, fueron adjudicadas a Tenis Chapín SL, una empresa que ofertó 1,5 millones de euros para hacerse con el canon y que hasta el momento sólo ha entregado 60.000 euros de fianza. Ahora, una vez desalojadas las instalaciones, tiene un mes de plazo para abonar esa cantidad. De no hacerlo, la ATJ pedirá que las instalaciones vuelvan a salir a subasta pública, a la que piensan presentarse. Por el momento, un empleado municipal gestionará el recinto y el alquiler de las pistas.

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