Down Jerez Aspanido celebra la segunda edición de la 'Noche de las Candelas' para reivindicar los derechos de las personas con síndrome de Down y discapacidades intelectuales.

Mientras padres y madres, voluntarios y miembros de Down Jerez Aspanido rodean al ficus de la Alameda del Banco con velas, Jesús, que tiene un síndrome policromosomático —todos los pares del cromosoma tiene uno afectado— siente los acordes del grupo Carta Blanca y baila en mitad de la plaza. En la segunda edición de La Noche de las Candelas se produce una sinergia entre el rock andaluz y la magia que un día creó Juana Zarzuela, fundadora de la asociación y fallecida el pasado 18 de marzo. "¿Esto es cosa de Juana?", se escucha entre la marabunta. El legado de la exdirectora de Aspanido lo recoge ahora Esperanza Gómez, encargada de pronunciar un manifiesto que honra su memoria y que reivindica los derechos de las personas con síndrome de Down y con discapacidades intelectuales. "No tenemos que pedir como monjitas, sino exigir como ciudadanos", palabras de Juana Zarzuela que retumban en la noche durante el encendido de las velas.

Con alguna que otra candela encendida, los más pequeños se acercan a la luz y se quedan embelesados. Los padres encienden la llama y los pequeños siembran, colocan la vela junto al gran árbol. Sin duda, un ritual lleno de espiritualidad. "Es verdad que nuestra vida cotidiana, repleta de urgencias y pospuesta de prioridades, no nos deja hueco para ocuparnos de cosas importantes. Entre el calor y las prisas del día a día no encontramos respiro. Y vamos a salto de mata entre asuntos terribles, urgentes y súper-urgentes que nos impiden dedicar un minuto a las personas para las cuales llevar una vida como todo el mundo supone un acto cotidiano de heroísmo", manifiesta Gómez, momento en que dos amigas de Aspanido se abrazan. Las emociones están a flor de piel y algunos no esconden su emoción."Para ellos cualquier acto es un obstáculo considerable: alcanzar un nivel mínimo de formación, sacar el graduado, coger el autobús, tener amigos, que te inviten a un cumpleaños, que quieran jugar contigo en el recreo, tener novia… y no digo nada de encontrar un empleo o de hacer prácticas en una empresa", escenas que algunos evocan, asienten y al instante, les provoca un nudo en la garganta. Cerca de las once de la noche, todos los presentes comparten sus sentimientos a través de besos, abrazos, caricias... Incluso Jesús se pasea entre la multitud cogiéndole la mano a las personas como un gesto de agradecimiento, o como una forma de transmitir ilusión, energía, paz... 

Cada año se superan, y en esta edición han conseguido vender cerca de 3.000 velas, beneficio que irá directamente a los fondos de la asociación para que "los niños", como ellos prefieren nombrarlos en vez de usuarios, convivan y se desarrollen en las mejores condiciones posibles. "Nosotros confiamos en vosotros. Sabemos que podéis. Se puede. Y vosotros con un poquito de ayuda lo vais a conseguir. Enhorabuena por todo lo que habéis conseguido y ánimo para recorrer sin desfallecer el camino que os falta", finaliza Esperanza Gómez dirigiéndose a ellos, a "los niños", quienes no pueden remediar tener una sonrisa de oreja a oreja durante toda La Noche de las Candelas. 

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