Humberto viene de correr 71 kilómetros, la distancia que separa Sevilla de la aldea del Rocío, tras disputar una prueba, la Doñana Trail Marathon, que terminó a pesar de sufrir un resfriado que a punto estuvo de impedirle llegar a meta. Pero lo hizo. Por orgullo y por la causa que le mueve: recaudar fondos para Juntos por la investigación, una asociación sanluqueña que promueve la búsqueda de curas para enfermedades raras. Pero esta no es la única prueba que hará el último trimestre del año, cuando piensa completar un triplete y, a la mencionada, ya sumó la Ultra Trail Breña Extreme, una prueba que recorrió el paraje natural de La Breña a lo largo de 60 kilómetros, y completará la trilogía el 10 de diciembre en Sanlúcar, cuando se disputará la Ultramaratón de la vida, donde hará otros 50 kilómetros.

“Para la de Doñana me levanté a las cinco de la mañana y llegué a mi casa a las diez de la noche, pero no me importa porque es algo que me gusta y lo hago de corazón”, dice Humberto Otero, un auxiliar de enfermería que trabaja en el Hospital de Jerez que, tras perder a su padre por un cáncer, se propuso ayudar a niños que padecen esta enfermedad y por eso hizo 515 kilómetros —ultraman en el argot— el pasado mes de junio, cuando logró recaudar unos 4.000 euros para la asociación Por una sonrisa, que se destinará al equipamiento de una zona lúdica, ubicada dentro del centro hospitalario jerezano, para adolescentes con esta dolencia. Un reto que completó en 36 horas.

“Zapatillas gasto unas cuantas”, dice entre risas quien es feliz haciendo felices a los demás. “Solo iba a hacer un ultraman a final de año”, asegura, pero fue él mismo quien le propuso, a una de las madres de un niño con una enfermedad rara de la asociación sanluqueña, que serían tres. “Así tiene más repercusión”, señala. La última, la Ultramaratón de la vida, al disputarse en la localidad de la que es originaria Juntos por la investigación, será también la más emotiva, ya que pretende entrar en la línea de meta junto a varios pequeños afectados por dolencias raras.

El auxiliar de enfermería y atleta jerezano asegura que “ahora a todo el mundo le ha dado por correr”, y ya que él también lo hace con asiduidad, “qué mejor que sirva para servirle de altavoz a estas asociaciones de niños”. Los padres de Por una sonrisa bien que lo agradecen. La lucha de un pequeño con cáncer motivó la creación de la asociación, que ahora podrá ver cumplido su sueño de contar con un espacio lúdico para adolescentes que ingresen con este mal en el hospital jerezano. “Desde sus inicios, el propósito principal ha sido proporcionar a los niños y adolescentes afectados y sus familiares unas vacaciones, en las que se fomentan las relaciones familiares y sociales, la integración, la convivencia y la diversión, además de conseguir un espacio para compartir experiencias y recursos”, señalan desde la asociación.

“Han encontrado un lugar donde queríamos, cerca de la ludoteca de los niños más pequeños”, relata Humberto, que se verá en los próximos días con la gerencia del Hospital y con representantes de Por una sonrisa para ir perfilando los detalles. “Estoy muy orgulloso de que se haya conseguido”, recalca el jerezano, que está nominado al premio en la categoría de Valores humanos de la I Gala del Deporte de Jerez que se celebrará el 8 de noviembre.

Para cuando acabe el año, Humberto habrá recorrido unos 1.000 kilómetros entre las distintas competiciones que ha participado, pero ya está pensando en los retos para 2018. En abril quiere nadar 42 kilómetros en una piscina —que pretende hacer en unas 20 horas— a beneficio de la integración de niños autistas, en junio realizará el Everesting, que no es más que subir en bici la altura del Everest —26 veces a Gibalbín— y para final del año próximo quiere realizar la Ultraking, la primera ultraman nonstop —sin pausas—, una prueba de 515 kilómetros —diez a nado, 421 en bici y 84,4 corriendo— que tendrá lugar en la provincia de Badajoz, y que hará en beneficio de Por una sonrisa, a la que ya ayudó con el ultraman realizado en junio en Chapín.

“Antes de hacerla, uno de los padres de la asociación me llamó y me dio las gracias por lo que estaba haciendo, y estando allí vino un niño con cáncer que llevaba cuatro meses encerrado en una habitación del Hospital, que le dijo a la madre señalando al cielo: Mamá, mira la luz. Esas cosas te marcan”, relata Humberto. Y le dan fuerzas para seguir superándose a sí mismo y realizando retos solidarios.

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