El colegio San Juan de Dios: un ‘oasis’ rodeado de marginación

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“Damos mucha importancia a la educación emocional, sin emoción no hay aprendizaje”, dice Raúl Pizarro, director del Colegio de Educación Infantil y Primaria San Juan de Dios, ubicado en la barriada jerezana del mismo nombre, una de los más deprimidas de Jerez. El entorno en el que desarrolla su labor este centro es de sobras conocido: el paro es elevado —más que el del resto de la ciudad, que supera el 30%—, la suciedad es palpable, el mobiliario urbano brilla por su ausencia, el trapicheo de drogas es constante, los edificios presentan un gran deterioro, el asfalto de algunas calles está en muy malas condiciones… Con estos factores, o mejor dicho, contra estos factores, tiene que luchar la comunidad educativa de un colegio que, a pesar de las deficiencias que presenta —que los padres y madres de alumnos, a través de la Ampa, se encargan de visibilizar—, también brilla por su labor integradora en un barrio que lo necesita como ninguno.

“Pelear no se puede”, “no podemos empujar”, “cuando alguien nos quiera pegar hay que decirle: para”, “nos podemos abrazar”, “solo queremos niños listos y educados”. Estas frases las pronuncian alumnos de Infantil del CEIP San Juan de Dios cuando les preguntan qué hacen en el centro. Las respuestas reflejan el triunfo de un profesorado que lucha contra viento y marea en una comunidad que proviene de entornos sociales complicados y que, desde hace unos años, ha ganado en multiculturalidad. Entre el alumnado hay marroquíes, rumanos, mauritanos, en una suerte de ONU en miniatura en la que aprenden a respetarse y a convivir todos juntos y sin conflictos.

“Damos mucho protagonismo a las madres”, dice María del Mar Rentero, profesora de Infantil y la coordinadora de convivencia, del Espacio de Paz, del que forman parte los centros “interesados en compartir iniciativas, recursos y experiencias para la mejora de la convivencia escolar y la difusión de la Cultura de Paz”. María del Mar es almeriense y éste es su quinto curso en el colegio, donde tiene su plaza. “La educación hay que ejercerla en el lugar donde se puedan obtener mejores resultados”, apunta. Por eso está en San Juan de Dios, donde “los niños son muy cariñosos, si les das cariño y respeto vas a recibir eso”. La profesora sostiene que, para los niños, ellos son “modelos de conducta”, porque “los que tienen en su entorno, a veces, no son los más positivos”.

Por eso intentan involucrar a las familias en las numerosas actividades que organiza el centro. “En educación es muy importante el tándem familia-escuela”, señala, por lo que trabajan codo a codo con la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (Ampa), conocida por su carácter reivindicativo y por su implicación con el colegio. Muchos alumnos, dice María del Mar, optan por solucionar sus diferencias con otros compañeros “insultando o a golpes”, por eso los profesores los reconducen hacia la resolución pacífica de conflictos. “Tenemos un aula de reflexión y a los que tienen más problemas para relacionarse los citamos los lunes, de 16:00 a 17:00 horas, para que nos cuenten qué sienten y poder trabajar las buenas prácticas y conocer sus emociones”, dice Rentero.

“Tenemos un motor magnífico, pero el coche está fatal”, dice Raúl Pizarro, director del centro, en una metáfora que escenifica la situación de un colegio que cuenta con un profesorado y una Ampa que están volcados, pero unas instituciones que dan de lado o no cuidan convenientemente las infraestructuras del CEIP San Juan de Dios, que presenta numerosas deficiencias —la puerta de entrada se anega cuando llueve, las cornisas del edificio principal se caen…—. “Somos números, no miran las características de la comunidad”, dice Pizarro, criticando que perdieran hace años la calificación de centro compensatorio o de difícil desempeño, que tuvo en 2006, y que le permitiría contar con más presupuesto y personal docente.

“Somos el centro de Jerez que más niños tiene con el plan de garantía alimentaria”, dice el director del San Juan de Dios. Sus alumnos lo corroboran. María del Mar pregunta a la clase de Infantil: “¿Quién ha desayunado hoy?” No todos levantan la mano. Uno de ellos, de tres años, niega con la cabeza. Una compañera dice que solo “una galletita”. Una dura realidad a la que plantan cara con mucho trabajo y talante. “Nuestro objetivo es mejorar la convivencia para mejorar los resultados académicos”, dice Raúl Pizarro, quien señala que la clave del éxito son los profesores: “El que llega sabe donde está, si quieres estar cómodo no vienes a San Juan de Dios, aquí vienes a transformar”. Él lleva apenas un año como director y dice que, como mucho, estará tres o cuatro “luchando” y luego dará un paso al lado. La labor a la que se enfrenta, sobre todo de cara al exterior, es demasiado intensa. “Lo importante no es el director, son los equipos”, sostiene.

Los resultados que obtienen avalan las palabras de Pizarro. El CEIP San Juan de Dios ha sido premiado recientemente por obtener la máxima puntuación —junto con el CEIP Juan Armario de Alcalá de los Gazules— dentro de la red de centros promotores de convivencia positiva, en la categoría intercentros, compitiendo con otros 400 colegios de toda Andalucía. “Nos dan un suplemento de 1.000 euros que nos vienen muy bien”, señala el director, quien apunta que los usarán para llevar a cabo proyectos para trabajar la igualdad de género. También trabajan contra el bullying, adheriéndose a una campaña puesta en marcha por Área Sur. “Hemos instalado el buzón de los valientes, para que los niños nos cuenten por escrito si ven algún caso”, explica el director. “No tenemos miedo a reconocer que hay bullying, ha habido toda la vida, y hay violencia entre los niños, pero afrontamos la situación”.

El CEIP San Juan de Dios también tiene un huerto escolar. El proyecto lo inició un profesor del IES Josefa de los Reyes, que ocupa los terrenos colindantes, aunque quedó en abandono cuando cambió de centro. Entonces el colegio decidió darle uso. Ahora, cada curso tiene su pequeño bancal, donde siembran variedades de hortalizas que ellos mismos cultivan y analizan, a la vez que aprenden. “Los pequeños aprenden matemáticas contando habas o guisantes, los de 5º y 6º hacen un seguimiento a las plantas para comprobar cómo se crían las regadas con agua de pozo o destilada…”, cuenta Pizarro, quien dice que “todas las clases pasan por el huerto”, que se mantiene con “apenas 200 euros al año”. También se realizan talleres de cocina, enseñan a los pequeños a hacer ensaladas y zumos y, para el próximo curso, quieren rehabilitar el gallinero para criar gallinas y patos.

Los muros del colegio, además, lucen más coloridos que nunca desde hace unas semanas. “La tolerancia empieza en tu casa, “las diferencias nos enriquecen”, “el respeto nos une”, se puede leer gracias al proyecto sobre multiculturalidad llevado a cabo por la Ampa gracias a la financiación de Ganemos Jerez, que lo seleccionó entre los presentados al concurso Tejiendo Ideas, por el que donan el “excedente” de sueldo de su diputada, que premió con casi 1.700 euros el presentado por las madres y padres de alumnos. El sentir del CEIP San Juan de Dios lo resume su director: “El centro no funciona porque tengamos apoyo o recursos, sino gracias a los profesores y a la Ampa”.

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