Un ejercicio de nostalgia —con todo lo que eso conlleva— para quienes participaron entonces y una interesante recopilación de piezas que abordan, fundamentalmente, un pedazo clave de la historia reciente de la ciudad. Aquello nació en el posfranquismo. Rotas las cadenas, hubo espacio para el debate común y para alzar la voz. Pliegos de opinión, una revista de pensamiento, debate y análisis editada en Jerez en dos épocas (1985-1987 y 2002-2006), vuelve a estar más viva que nunca. Y no precisamente porque la ciudad y la provincia no anden muy necesitadas de ese punto de encuentro y reflexión que representó, sino porque uno de sus impulsores, Joaquín Carrera —presidente de Comunicasur Media, empresa que edita lavozdelsur.es—, ha lanzado a la red todo el archivo histórico de esta emblemática publicación.

En total, 95 pdf subidos a una única web para recuperar el espíritu de una revista que, además, estuvo acompañada por ciclos de conferencias y coloquios —los seminarios Ágora— por donde desfilaron personajes ilustres, muchos ya fallecidos, como el historiador Manuel Tuñón de Lara, el jurista y padre de la Constitución Jordi Solé Tura, los filósofos Agustín García Calvo, José Luis López Aranguren y Fernando Savater, y el periodista Iñaki Gabilondo, entre otros muchos. “En aquellos seminarios abarrotábamos el auditorio de la Caja de Ahorros de Jerez en la plaza de Las Marinas. Era tremendo”, rememora el periodista y socio fundador de este medio, Pedro Grimaldi, que en aquella incipiente restauración democrática tuvo una participación muy activa en la confección de estos encuentros. Como él, Casto Sánchez, profesor de literatura, veterano político —jubilado en ambas vertientes— e igualmente socio fundador de lavozdelsur.es, fue uno de los impulsores de aquel proyecto cívico que ahora revive en la red. “Fue muy bonito y muy intenso, y ahora ponemos a disposición de los lectores aquel trabajo que hicimos”, expresa al otro lado del teléfono.

"Jerez está necesitada de ese lugar de encuentro donde la gente no está en trincheras sino que es capaz de sentarse en una mesa y conseguir algo en común"

Pliegos de opinión nació en junio de 1985 como lugar de encuentro y reflexión, opinión e investigación, “de aquellas personas que en Jerez y su entorno sentían preocupación por la realidad que les rodeaba y querían participar, desde la sociedad civil, en su modernización”. El editorial del número 0 de aquel boletín de la Fundación de Investigación y Debates, que precisamente buscaba “agitar” la ciudad tras la Transición democrática, hablaba ya de esa idea de unificar a un grupo de personas de distintas orientaciones ideológicas y profesionales para crear espacios de crítica especializada, polémica democrática, y defensa legítima de las ideas. Siempre, puntualizaban, “sin prejuicios y sin ideas preconcebidas”. “Era un grupo —recapitula Casto— muy plural aunque está claro que estábamos en el marco progresista, de izquierda, si bien en aquel momento había una obra social de una Caja de Ahorros, la de Jerez, que lo mismo hacía posible la colección Así canta nuestra tierra en Navidad que estas cosas. Lamentablemente, eso se perdió”. Y puntualiza Grimaldi, “creo que fue un hito en Jerez y conseguimos convertir aquellos seminarios, junto a la revista, en un espacio de agitación y reflexión política. Una etapa de ilusión por el cambio cuando aún Felipe González era socialista o hizo parecer que lo era”.

Rafael Illescas, catedrático de Derecho de la Universidad de Sevilla, abordó la incorporación de España a la UE y cómo afectaba a Jerez; Fernando Bermúdez, un directivo de la Caja de Ahorros, firmó un artículo sobre El general de Jerez que tuvo eco nacional, pues demandaba abandonar el paternalismo tan arraigado históricamente en la ciudad, al tiempo que, metafóricamente, pedía bajar a Primo de Rivera de la plaza del Arenal; Luis Pérez Romero, Alfonso Páez Moreno y Rafael Real ya escribían un dossier sobre el vino de Jerez bajo el subtítulo ¿Un ilustre desconocido?; Juan Clavero, histórico conservacionista gaditano, ya citaba al Guadalete como río del olvido; Blanca Flores reivindicaba la figura del poeta arcense Julio Mariscal… “Hay un hombre importante que, además de participar de aquello, impulsó las llamadas conversaciones de Poesía Arenal, por donde desfiló gente de la talla de Mario Benedetti. Me refiero al poeta Miguel Ramos”, subraya Grimaldi.

En el 87, la primera época muere, y no será hasta 2002 cuando resurja como formato de revista digital. “Pero ya era otra dirección, iba todo más enfocado a temas culturales, aunque también incluía dossieres pero sobre todo también intentando abrir la ciudad al entorno e incluso a cuestiones internacionales. Nos leían más en México que en España y fuimos a presentar un número a Tetuán”, rememora Casto Sánchez, quien también destaca el papel que jugó el profesor, escritor y exconcejal Antonio Reyes. Gracias a los contactos de éste, Pliegos incluso contó en cada número con poemas que firmaba la asociación de escritores en lengua española de Marruecos.

La ciudad, huérfana de lo que Casto llama “complicidades”, parece más necesitada que nunca de iniciativas como éstas, aunque “es cierto que también hay muchas actividades culturales y de participación hoy en día”. Si bien sí se echa en falta, recalcan los impulsores de aquellos míticos Pliegos de opinión, “ese lugar de encuentro donde la gente no está en trincheras sino que es capaz de sentarse en una mesa y conseguir algo en común. La ciudad está necesitada de mucho consenso y menos disenso, con más nivel de renuncias”. Aunque insiste Casto: “Ya no nos toca a nosotros menear el patio”.

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