21 puestos sin cubrir en la residencia de La Granja: "La gestión de la Junta es un desastre"

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Cerca de 50 empleados de los diferentes departamentos del centro para mayores de Jerez se manifiestan en la avenida de Arcos para reivindicar una mayor cobertura de personal y más inversión por parte de la administración autonómica.

Cerca de 50 empleados del cento residencial para mayores de La Granja, de todas las categorías —auxiliares sanitarios, clínicos, cocina, limpieza y alojamiento, conserjería...—, se han manifestado junto al edificio, en la avenida de Arcos. "Por la cobertura del personal y más inversión en nuestro centro", son las principales reivindicaciones de una plantilla que sale a la calle porque la Junta de Andalucía no soluciona el número de bajas, vacantes y periodos vacacionales. "La gestión de la Junta es un desastre este año, desde mayo", apunta Isabel Pajuelo, delegada sindical de UGT en el centro de ancianos. "En la residencia estamos desbordados y lo único que reclamamos es un mínimo de personal para trabajar dignamente", manifestaron fuentes del sindicato en el pasado mes de mayo a raíz de que el centro se quedara, durante dos semanas, con dos auxiliares de clínica por planta para asistir a más de 30 ancianos. 

Tres meses después, la residencia sigue teniendo un déficit de personal, sumado al retraso de los contratos de verano. Es el caso de Rocío García, trabajadora de la limpieza que cubre unas vacaciones y que entró previamente en el centro cubriendo una prejubilación. "Yo debía entrar el 1 de agosto pero finalmente empecé a trabajar el 3. Pero mis compañeras tardaron más", dice mientras las busca con la mirada y una a una van diciendo los días que la Junta "se comieron" de sus contratos que habían firmado a mediados de junio. Seis, ocho, incluso nueve días de trabajo que no han podido llevar a cabo y cobrar porque, según cuentan, el contrato no estaba fiscalizado. "Nos han dicho que solo hay una persona en toda Andalucía para ello", de ahí el retraso. "Este año ha sido un desastre", reitera Pajuelo, que lamenta las carencias de la residencia y que espera que la administración inyecte una inversión de un millón de euros.

"Cuando se abrió la residencia había un total de 59 empleados de PSD —Personal de Servicio Doméstico— y ahora efectivos reales son 33", señala la delegada sindical, al tiempo en que pide una proporcionalidad: "No puede ser que hoy haya la mitad de personal porque no es normal". Miguel Molina, ATS especial en clínica del centro, destaca que en este periodo los residentes se encuentran en una situación de riesgo, con una necesidad de especial atención. "Son abuelos frágiles y encima coincide en una época de riesgo, con diarreas, golpes de calor...", indica Molina. "Si en el SAS se está aumentando el personal, aquí al contrario", agrega. A día de hoy hay una vacante, dos vacaciones y dos bajas sin cubrir en el departamento de auxiliares de clínica; una vacante de auxiliares sanitarios; una vacante y dos vacaciones sin cubrir en el área de ordenanza; cuatro vacantes —que en septiembre se convierten en seis—, una baja de larga duración, una liberada sindical y una vacante en el departamento de personal de limpieza y alojamiento y por último dos vacantes y unas vacaciones sin cubrir en la cocina. Un total de 21 puestos que no están cubiertos. "Esperamos que la administración dé un paso hacia delante, solvente estos problemas y que se conciencien de que son personas con necesidades especiales y no muebles", expresaron fuentes sindicales sobre la falta de personal de la residencia en el pasado mes de mayo. Una vez más, los trabajadores reclaman una asistencia digna a los 103 usuarios de la residencia, 70 de ellos con cuidados especiales. Por ello, la delegación sindical de UGT en la residencia de ancianos continuará manifestándose durante todos los lunes y miércoles del mes de agosto, a partir de las 10:00 horas, en la avenida de Arcos. 

"Hay una falta de personal. En la cocina, por ejemplo, no responden a las exigencias de los residentes", declara José López Vidal, jerezano de 69 años, que ha observado cómo se desarrollaba la protesta desde su sillita de ruedas, en la entrada del centro residencial. "Se quejan de que trabajan mucho y que no hay personal", estima José sobre la manifestación mientras saca un cigarro de su pitillera. "Pero aquí se está bien, la ropa te la tienen limpia...", continúa. Otro residente, que permanece sentado en un banco junto al aparcamiento del centro residencial para mayores de La Granja, también critica el funcionamiento del departamento de cocina: "Todas las noches fideos y puré. Como un cochino aquí".

No obstante, la gran mayoría de usuarios —personas encamadas, en silla de ruedas, con deficiencias mentales, alzheimer...— viven ajenos a la mala gestión del centro por parte de la Junta. "Aquí tienes todo lo que necesitas", incide Manuel García López, que mantiene una conversación con su amigo Paco Rosado, un jubilado que todos los días se acerca al centro de día de la residencia para hablar y echar un dominó con los demás. "Cuando ya no pueda hacerme las cosas tendré que venirme aquí", ríe. 

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