“Ser camarero no es algo denigrante y en esta provincia es una profesión muy castigada”

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Daniel Chouza, antiguo alumno de la Escuela de Hostelería de Cádiz y ahora jefe de sala de una bodega portuense, reivindica la profesionalidad de los trabajadores del sector de la provincia.

Habla con pasión de su profesión, de la satisfacción que le supone que el cliente se vaya contento pero también con el orgullo de tener un “oficio muy digno” que se ha ganado a pulso. Nadie diría que hace unos años, Daniel Chouza, reivindicaba con una pancarta la vuelta de las clases en la Escuela de Hostelería de Cádiz. Él, como treinta y nueve alumnos más, fue uno de los perjudicados en la lamentable interrupción de la formación que sufrió esta institución durante años.

Aquella promoción no pudo terminar el segundo curso de las especialidades de sala y cocina pero para él no fueron sus primeros estudios en este sector. Su formación comenzó en la Escuela de Hostelería Fernando Quiñones, de Diputación, donde estudió cocina. Continuó luego en La Cónsula (Málaga), ya en el servicio de sala y de ahí, a trabajar por distintos lugares de España. Llegó la crisis económica y Danuiel se planteó volver a formarse para seguir aprendiendo en una escuela como la de Cádiz, destacada siempre por su alto nivel de empleabilidad.

“Tanto la Fernando Quiñones como la de Alameda son muy buenas escuelas y tienen personal docente muy profesional y de una calidad humana extraordinaria”. Una característica –esta última- que pudo comprobar durante los años que duró el conflicto durante el que alumnos y profesores hicieron piña por el futuro de la escuela.

“Todos los que hemos salido de allí presumimos de escuela porque se han formado grandes profesionales pero en esta provincia se castiga a esta profesión y la gente tiene que salir fuera”. Y eso que el sector turístico es uno de los pilares del desarrollo económico de la provincia. “Aquí hay mucho talento pero parece que nadie es profeta en su tierra”. De hecho, durante los años del conflicto, antiguos alumnos y restauradores dieron su apoyo a la permanencia de la escuela con un vídeo grabado desde distintos puntos del país. También lo hizo el chef portuense Ángel León, que impartió en aquellas instalaciones una masterclass.

“Esta es una profesión sacrificada, de muchas horas, de trabajar los días en los que la gente se divierte, con un convenio malo y con empresarios que se creen que somos esclavos”. Lo positivo es que en los últimos años “hay empresarios jóvenes que están apostando por dignificar esta profesión y dar un servicio de calidad”. Como en su nuevo trabajo, en El Puerto de Santa María. Daniel es ahora jefe de sala en una de las últimas apuestas de Osborne, Toro Tapas.

El convenio colectivo de hostelería en la provincia de Cádiz afecta a más de 24.000 trabajadores y tendrá vigencia hasta 2019. Además de los sindicatos mayoritarios, en este último año han surgido movimientos como la Marea Café con Leche que tiene como objetivo denunciar la precariedad y los abusos que sufren estos trabajadores.

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