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El documental 'Las Constituyentes', de Oliva Acosta, recoge el trabajo de aquellas mujeres que participaron en las primeras elecciones a Cortes Constituyentes.

Después de 40 años con la pata quebrada, de un modelo de mujer impuesto por el nacionalcatolicismo que reducía su papel a amantísima esposa y madre abnegada, la libertad también llegó para las mujeres aquel 15 de junio de 1977. De manera residual, muy de soslayo pero de forma imparable.

Pero aquellas 27 mujeres que salieron elegidas en esos primeros comicios a Cortes (Congreso y Senado) después de la dictadura, lucharon y de qué manera para recuperar los derechos la libertad que habían tenido, por ejemplo, ochenta años antes, cuando en la República se aprobó el sufragio universal o el divorcio. Hasta ese año 1977, las españolas no podían abrir una cuenta corriente en el banco, el marido tenía su patria potestad y los bienes del matrimonio los administraba él sin ninguna intervención de la mujer, entre otros atropellos.

Es verdad que muchas de ellas no imaginaban siquiera que pudiesen llegar a las instituciones, teniendo en cuenta que iban las cuartas, las quintas y, en muchos casos, las últimas de las listas de sus respectivos partidos. Salieron en su mayoría del PCE y del PSOE pero la igualdad costaba también entre partidos de izquierda. Sus nombres, sus rostros y sus aportaciones a la historia no han sido reconocidas todavía lo suficiente hasta ahora. La excepción es el trabajo de la directora de cine chiclanera, Oliva Acosta, y su documental Las Constituyentes de 2011. Un trabajo que surgió en el marco de la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812 y que sigue siendo el mejor homenaje a estas mujeres.

Todos recuerdan a La Pasionaria como una figura etérea que desprendía seguridad y firmeza

Para la historia actual, Oliva recordó el nombre de Dolores Ibárruri, La Pasionaria, que todas recuerdan como una figura etérea que desprendía a la vez seguridad y firmeza, cuando entró en el hemiciclo con Rafael Alberti; Asunción Cruañes Molina, Belén Landáburu, Soledad Becerril, Dolores Calvet Puig, Ana María Ruiz Tagle, Esther Tellado Alonso, Nona Inés Vilariño Salgado, María Dolores Pelayo Duque, Carlota Bustelo, Virtudes Castro García, María Izquierdo Rojo, Rosina Lajo Pérez, Amalia Miranzo Martínez y Mercedes Moll de Miguel; Gloria Begué Cantón, María Teresa Revilla, Inmaculada Sabater Llorens, Juana Arca Molina y Elena María Moreno González; Dolores Blanca Morenas Aydillo, Palmira Plá Pechovierto; Marta Molina, Pilar Brabo, María Victoria Fernández, Carmen García Bloise y María Rubiés Garrofé. 

Consiguió el testimonio de catorce de ellas que explicaron cómo se decidieron a entrar en política como Ana María Ruiz-Tagle, el trabajo de Carlota Bustelo, la primera directora del Instituto de la Mujer o la experiencia de las españolas que tenían que ir a Londres para abortar, que recordó Dolors Calvet. También cuando se ausentaron del Congreso en el momento en el momento de la votación de la primacía del varón en la sucesión a la Corona y cómo, y a pesar del ingente trabajo en las comisiones parlamentarias, "sabían que habían comido sus hijos aquella noche o que notas habían sacado".

Acosta recoge en su documental modelos de mujeres en política que rezuman pasión, honestidad, sentimiento, credibilidad y compromiso. Madres –de hasta seis hijos como la socialista Asunción Cruañes- esposas, hijas, mujeres en el franquismo, que formaron parte de comisiones de Economía, de Trabajo, de Agricultura, de Defensa y, sobre todo, que trabajaron en la redacción de la Constitución de 1978. Porque de ellas también fue obra la Carta Magna de 1978, aunque sólo se hable de los padres de Constitución. Ellas fueron madres de los suyos pero también de cada uno de los 169 artículos. 

Y propició un encuentro en el Senado entre algunas de ellas y las representantes de ese año 2010, capitaneadas por la entonces ministra de Igualdad, Bibiana Aído. Un círculo de poder que durante dos horas y desde distintas posiciones ideológicas confraternizó, reflexionó y coincidió en la necesidad de seguir luchando por la igualdad. “Las mujeres tenemos participar, porque la política es muy importante, demasiado para que la hagan solo los varones, y si nosotras no lo hacemos, nos la van a hacer por nosotras, que es lo que ha ocurrido hasta ahora”, señalaba María Izquierdo, diputada socialista por Granada en 1977. Para la que fue la primera  Carlota Bustelo, “el movimiento feminista no debe dejar de existir mientras que no se haya conseguido la completa igualdad de oportunidades” y recomienda que “las mujeres jóvenes no solo sean feministas sino que organicen sus propios grupos feministas”.

Seis años después de aquel encuentro, nueve desde que se inició la crisis económica y social, el papel de las mujeres en las instituciones políticas todavía se sigue cuestionando y el Congreso de los Diputados es escenario vergonzante de comentarios machistas a políticas como la portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero.

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