Opinión

Dormíamos, despertamos, seguimos

El próximo 15M será este domingo. En el quinto aniversario de aquel despertar colectivo hay convocadas manifestaciones y concentraciones en casi 200 ciudades en toda Europa, promovidas por el movimiento español y  su hermano francés, Nuit de Bout.

El próximo 15M será este domingo. En el quinto aniversario de aquel despertar colectivo hay convocadas manifestaciones y concentraciones en casi 200 ciudades en toda Europa, promovidas por el movimiento español y  su hermano francés, Nuit de Bout. En cada localidad, el evento se organiza bajo un lema. En Jerez, el lema escogido para la ocasión es el que encabeza este escrito.

Dormíamos, porque vivíamos en un país de cartón piedra en el que nos habían convencido de que la política era algo para especialistas de traje y corbata, y lo mejor era dejarlo todo en sus manos y felicitarnos de poder votar cada cuatro años. La fiesta de la democracia, nos decían. Nos habían amodorrado contándonos el cuento de que la Transición fue modélica y que teníamos una arquitectura democrática de primera, social y exitosa, de Champions League. Dormíamos, porque mientras la oligarquía política y económica diseñaba su sistema, nos dejábamos engatusar cayendo en la trampa de que consumir era igual a ser feliz. Dormíamos, porque lo llamaban democracia, y no lo era.

Pero despertamos un mes de mayo del 2011. De repente nos vimos sin casa, sin curro, sin pensión y sin miedo. Descubrimos que no éramos fracasados, sino víctimas de un sistema que nos utilizaba como mercancía en manos de políticos y banqueros. Despertamos porque comprobamos que podíamos organizarnos sin organización previa, que nos movíamos a través de las redes y las plazas mucho más rápido que ellos; que nuestra fuerza era nuestra mente colectiva y decidimos que lo de todos era mejor organizarlo entre todos, que no podíamos delegar ya más nuestro futuro, porque los que decían hacerlo todo por nosotros se lo quedaban todo para ellos; que no era una crisis, sino una estafa. Despertamos porque mucha gente que nunca participó en política de pronto quería hablar, proponer, decidir. Despertamos gritando que no nos representaban.

Y seguimos, porque la podredumbre y corrupción política que denunciábamos hace cinco años no hace más que escandalizarnos cada día con su “patente y grosera” manifestación diaria. Seguimos, porque todos los indicadores nacionales e internacionales que se lo toman en serio no hacen más que denunciar el progresivo deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de la ciudadanía. Seguimos, porque no se hace justicia con aquellos que mientras roban y expolian por toneladas lo de todos, no tienen ningún reparo moral en cerrar hospitales, acabar con la dependencia, dejar morir por inasistencia de medicamentos, vender los servicios públicos o denigrar a base de recortes la Educación y la Sanidad, baluartes de una sociedad moderna que se precie como tal. Seguimos, en otros espacios de lucha, pero seguimos.

Seguimos, acompañando a nuestros vecinos de París, Berlín, Amsterdan, Casablanca, etc… porque esta Europa que tenemos no es tampoco lo que nos vendieron. Una Europa en la que su sentido de ser, el progreso humano, queda patente que no es su objetivo real. Una Europa en la que la solidaridad humana es una carga desechable. Una Europa en la que la democracia es un estorbo. Una Europa que nos da vergüenza.

Por todo esto, este domingo la plaza del Arenal se llenará de indignación pero sobre todo, de esperanza. Porque lo creemos sinceramente. Porque otro mundo es posible. 

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