Sociedad

Docentes luminosos (II): José Martínez Vilas, el ‘profe Pepe’, un ejemplo de energía y pura inspiración

El isleño está nominado al premio al mejor docente que convoca la Fundación Educa Abanca

No nos conocemos en persona, pero me urgía entrevistar a José Martínez Vilas, el “profe Pepe”, por curiosidad e incluso por cariño contagiado por Estrella, nuestra amiga común, que es la mamá de Héctor, quien fue uno de los alumnos de su tutoría. Tenía muchas ganas de saber, y hacer saber, de iluminar más a los ojos de la sociedad, la trayectoria de un profesional ejemplar. Cuando le pedí que me hablara sobre él, además de sus gustos, su afición al pádel y demás, me llamó la atención que teníamos en común la locura por los superhéroes.

Siempre, el profe Pepe será para mí Batman, pues también es mi superhéroe preferido, y como él mismo nos explica: “Resulta que a diferencia de la grandísima mayoría del resto de superhéroes que impregnan a nuestro alumnado, Batman no tiene superpoder alguno, es una persona normal y corriente (con una cuenta bancaria que quita el hipo, eso sí, pero sin ningún SUPERPODER). Y lo que lo caracteriza es que pasó de tenerle pánico, fobia a la oscuridad y a los murciélagos de niño, a hacer de ellos su símbolo. El murciélago su escudo, su emblema, y la oscuridad su refugio”.

“Es una historia de superación en toda regla, de una persona que supera su experiencia traumática de niño y le da la vuelta a su vida, dedicándose a hacer el bien y pelear por la justicia para los demás, utilizando para identificarse (de una manera poética o filosófica, quien le ha hecho ser quien ahora es), aquellas cosas que le aterrorizaban y bloqueaban. Lo empleo a menudo en mi docencia para hacerles ver a los alumnos y alumnas que muchas veces en la vida, superar algo que crees imposible de vencer, te hace tan fuerte que acaba convirtiéndose en propio motor”, añade.

Y si después de leer esta entrevista piensan ustedes que Pepe Martínez Vilas se merece un premio por su labor, aciertan de pleno, pues está nominado para ser el mejor docente por la Fundación Educa Abanca. Lean, lean, y vuelvan a creer en la profesión más complicada y gratificante del mundo. El profe Pepe es un ejemplo para el gremio. ¿Y es humano? ¿Dónde está? Sí, muy humano y asequible, ejerciendo como interino en el CEIP San Miguel, en Arcos.

A ver, preséntate.

Soy un joven maestro isleño de 28 años, con la suerte de poder ejercer su vocación desde hace varios cursos, en un mundo en el que trabajar “de lo tuyo” es tan complicado como exótico, por desgracia. El profe Pepe es ilusión, emprendimiento, empatía y creatividad, puestas a raudales al servicio de la Educación y de los alumnos y alumnas, a partes iguales. Intento ser cada día todo lo que me hubiese gustado tener delante en mi infancia escolar.

Esta pregunta os va a caer a todos los docentes en esta sección: La vocación se hace o con vocación se nace… ¿qué piensas tú?

Personalmente pienso que se nace con vocación. Al menos, mi experiencia y la de muchos compañeros y compañeras con los que he podido intercambiar impresiones acerca de este debate, así lo piensan. No obstante, conozco también el caso (aunque es menor en proporción) de personas que se han colocado al frente de una clase, o han llevado una dinámica en gran grupo para algún taller educativo, o han colaborado en una actividad grande y jaleosa de estas que nos encanta hacer a los maestros por cada efeméride…y que a raíz de dicha experiencia han acabado diciendo que habían descubierto vocación.

Enseñar me permite infinitas oportunidades de aprender a diario”

Docentes quemados: ¿qué les dirías para salir de ese agujero atroz que supone el cansancio ante un sistema educativo poco empático y con muchos flecos?

Si nos limitamos a enumerar las razones por las que hace aguas nuestro sistema educativo, estaremos empleando más tiempo en contar agujeros que en intentar taparlos. Si de verdad se quiere mejorar, en lo que está en nuestra mano debemos hacerlo desde dentro. Al final de cada curso, cuando uno pone en la balanza, a un lado el agradecimiento y la ilusión con la que han vivido 24 niños y niñas y sus familias, y en el otro lado, las carencias de nuestro sistema, el peso que la inclina habla por sí solo. Merece siempre la pena, dejar huella en la vida de una persona que va a crecer creyendo en que las cosas se pueden hacer mejor, porque tú se lo demostraste, a pesar de tus dificultades.

¿Qué te aporta la docencia a ti? ¿Por qué escogiste ser maestro? ¿Qué significa la palabra “maestro” para ti?

Enseñar me permite infinitas oportunidades de aprender a diario. De cada alumno/a que puebla mi aula, de los que llenan el patio, del intercambio voluntario o involuntario con mis compañeros de docencia, de lo que funciona y lo que no, de las familias que avalan tu manera de trabajar y de las que piensan que otra metodología sería mejor. ¡Hasta de las conversaciones de cruce entre pasillos con el personal de limpieza, o de conserjería se aprende, y tanto!

Desde muy pequeño desde que era alumno de Primaria, tenía claro que quería ser maestro. Y pienso que incluso viene de antes. Intento echar la vista atrás el máximo posible y me recuerdo sentadito en las mesas hexagonales del entonces llamado Parvulito, levantado e intentando explicar a algún compañero despistado de mi grupo lo que había que hacer. Y siendo regañado, por supuesto. ¡Quién me mandaría a mí…! Creo que la base de mi vocación la genera mi incapacidad para guardarme aquello que sé o que he descubierto, solo para mí. La palabra maestro significa para mí ejemplo, el tutorial que los jóvenes de hoy ven en Youtube para aprender cómo hacer frente a cualquier contratiempo que les surja en el día a día, pero de carne y hueso (de hecho la palabra tutorial es prima mía, que soy tutor). La frase de la película Spiderman “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, está hecha a medida para la profesión de un maestro. La vida hasta ahora me ha enseñado el increíble poder que tienes cuando eres el referente en todo para tu alumnado. Debes ser consciente del alcance que tiene lo que dices, lo que haces, cómo lo dices y cómo lo haces, para ser tan responsable como así se te exige.

José Martínez Vilas, el profe Pepe, en una imagen reciente.

Alguna anécdota que quieras destacar en toda tu trayectoria.

En mi segundo centro, en Cancelada (Estepona), me tocó ser el presentador de la fiesta de fin de curso, y era incapaz de terminar una frase al micrófono por el coreado de mi nombre por parte de las diferentes clases que se agolpaban a los pies del escenario era ensordecedor. Y al bajarme para ir a buscar a cualquier compañero o incluso acercarme a la barra a por algo de comer, me era físicamente imposible avanzar porque tenía decenas y decenas de manos sujetándome las piernas para que no diera un paso más. Fue un curso absolutamente intenso. Cubría como interino una sustitución que en cualquier momento iba a terminarse. Mi clase lo sabía, pero lo asombroso era que al resto de clases también les afectaba. Tuve que despedirme en varias ocasiones, por lo que hubo varios “último viernes juntos”, para luego volver el lunes tras angustiosas renovaciones de la baja por parte de la compañera a la que sustituía. Entonces vivimos todo tan al día, tan al momento, que la intensidad y el cariño colmaron nuestra aula y todo lo que hicimos. Pero lo que hace verdaderamente maravillosa esta anécdota, es que el día de aquella fiesta que antes mencionaba ya se sabía que terminaría el curso en el cole, que ya podíamos bajar la guardia tranquilos. Y los pequeños/as de mi clase y del resto de cursos que me apreciaban tanto, seguían reteniéndome a cada metro del patio para que nada ni nadie me pudiera separar de ellos. No se puede describir lo que se siente al vivir ese tipo de situaciones.

¿Te mereces un premio? ¿Por qué? Aparca la modestia y la timidez. ¡Exprésate! Te dejamos…

Yo sinceramente pienso que no me merezco un premio. Porque, ¡hay tantos compañeros y compañeras que conozco, mejores que yo, que no han tenido la suerte de estar nominados a él…! Pienso que primero tendrían que dárselo a ellos, y luego, si es que sobrase alguno (que no lo creo), entonces darme uno compartido con todos los que hacen de mí un maestro candidato a este tipo de galardones. El Profe Pepe, sin un grupo de alumnos entusiasmados, agradecidos y volcados en cada cosa que me invento para ellos, sin unas familias que hagan tan fácil mi labor y me ayuden tanto y de tan buena gana, y sin unos compañeros que permitan, desde su colaboración y orientación, todas las ideas que se me pasan por la cabeza… no sería el Profe Pepe. Yo tengo la suerte de ser, porque tantos otros, empezando por mis padres, logran que lo sea. Si a ese equipo se le pudiera dar un premio, entonces sí que lo merezco.

¿Dónde te encontramos fuera del aula? ¿Qué vitaminas para el alma tomas para seguir con esa energía desbordante?

En casa preparando cosas para el aula. Bueno, no sólo, claro está, pero lo disfruto ¡eh! Me gusta hacer deporte, practico pádel así que también es probable que se me pueda encontrar allí, o con los amigos o la familia viendo algún partido de fútbol o serie en sus casas. O me voy a pasear y despejarme por algún sitio bonito. También me encanta el cine, y voy cada dos por tres, afortunadamente. Mi principal vitamina para el alma es investigar qué puedo llevarle a mis alumnos al día siguiente, o para el siguiente tema, que les vaya a sorprender mucho y que les vaya a suponer una experiencia única y novedosa. Cuando investigo y preparo clases me siento exactamente igual que cuando voy a comprar y envuelvo un regalo. La misma ilusión que siente uno porque el otro lo abra, es lo que yo siento cuando mis alumnos llegan esa mañana al aula. Esa es mi vitamina, nunca dejar de sorprenderme para nunca dejar de sorprender.

Las tecnologías claro que me gustan, y orientadas hacia la mejora del aprendizaje y de la práctica educativa, son un auténtico vendaval de posibilidades. Pero debe uno formarse lo suficiente, y enseñar a utilizarlas correctamente”

¿Qué opinas sobre el sistema educativo actual? ¿Es mejor todo en Finlandia de verdad? Los gurús de la enseñanza… ¿te fías?

Se puede mejorar, por supuesto. Sobre todo la situación de incertidumbre, de inestabilidad profesional y personal que sufrimos los interinos de curso a curso. Pero sigo pensando, como antes mencionaba, que hasta que eso llegue, uno debe jugar las cartas que le ha tocado de la mejor manera posible, y no decir “no juego” porque no sean las que más te hubiese gustado que te repartieran.

Con respecto a la educación de Finlandia u otros países europeos de esa zona, cabe destacar que abanderan un sistema con mucho menos ratio por clase y con las miras puestas en otras prioridades curricularmente hablando. Pero que también, todo hay que decirlo, me consta que tienen otra concepción distinta, en cuanto a compromiso sensible e inclusivo, de la atención a la diversidad, y por tanto, de la integración de todos aquellos alumnos y alumnas con dificultades de aprendizaje o necesidades especiales en algún ámbito, además de la propia diversidad connatural al aula (que en su caso, al ser más reducida, también es mucho menor en proporción). En ese sentido, nuestro sistema, que todos sabemos que debe mejorar en muchas cuestiones, sí que intenta abrazar a toda esa diversidad que igual en otros sistemas no tienen tan en cuenta.

¿Qué lee el profe Pepe? ¿Te gustan las tecnologías? Ay, la polémica de los móviles… ¿puede hacerse una enseñanza innovadora con móviles en el aula, o estás totalmente en contra cuando se trata de menores?

Descubrí a Catherine L’Ecuyer, autora de Educar en el asombro y Educar en la realidad. De hecho tuve la suerte de acudir a una conferencia suya y, tanto el libro como su filosofía educativa supusieron para mí un crecimiento exponencial como docente y persona. También intento leer otros libros de educación que van saliendo por aquí y por allá. Pero sobre todo ahora en este momento de mi vida escribo más que leo.

Con respecto a las tecnologías claro que me gustan, y orientadas hacia la mejora del aprendizaje y de la práctica educativa, son un auténtico vendaval de posibilidades. Pero debe uno formarse lo suficiente, y enseñar a utilizarlas correctamente, para que solo nos roce uno de los dos bordes de este arma de doble filo. Por supuesto creo en una alianza entre móviles o tablets (prefiero éstas) y la enseñanza. En mi caso, he llevado a cabo este curso en el CEIP Sancti Petri un Proyecto de Historia muy guay en el que, gracias a una aplicación offline (no era necesario darles ni conexión a internet) mis alumnos han podido disfrutar de una inmersión virtual por las diferentes etapas de la Historia, visitando pirámides por dentro, termas romanas, templos celtas, han tenido tridimensionalmente hablando, entre sus manos, grandes obras de arte de todos los tiempos… De hecho creo tanto en cosas así que lo estoy maquetando para llevar como mi proyecto principal a la fase final del Premio a Mejor Docente de España al que estoy nominado, y si fuese posible, al Congreso Mundial de Educación que le sigue, el próximo febrero. Con formación mía previa, del alumnado después, y tomando las precauciones pertinentes, se puede.

¿Cómo te llevas con las mamás y los papás? ¿Cuál es el truco para que confien en ti tanto y despertar tanto cariño?

No sé si he tenido demasiada suerte, o si había mucha leyenda urbana cuando llegué a la profesión, pero mi experiencia hasta ahora ha sido inmejorable. O he tenido muy buena puntería en cada sitio que he caído, o es muy fácil llevarse bien conmigo, o ambas cosas a la vez, ¡digo yo! Al final creo que se resume todo en ser tanto empático como solidario. Tener en cuenta que cuando ellos vienen a clase a tener una tutoría contigo, salvo casos aislados, ya saben cómo son sus hijos, las dificultades que tienen, errores que cometen, los comportamientos que deben corregir. No necesitan que les reconfirmes que las cosas no les están saliendo como a ellos les hubiese gustado, como padres que son. Se trata principalmente de ponerse en su lugar y hacerles sentir desde el primer momento partícipes y compañeros en la labor tutorial para con sus hijos. Que ya lo son, evidentemente, pero acentuar, desde tu posición, mucho más la unión necesaria entre casa y escuela. Que ellos te vean realmente involucrado en su mejora como persona, además de como estudiante, y trazar planes de acción conjuntos. En otras palabras, hacerles ver que la educación y la formación integral de sus hijos es un barco que va a ciegas con la corriente, y que tanto familia como tutor deben remar juntos.

Si a eso le sumas que tu manera de funcionar en clase hace que sus hijos salgan por la puerta deseosos de contar en casa o por el camino, lo bien que se lo han pasado aprendiendo algo nuevo hoy, o lo intrigados que están por ver qué es eso tan misterioso o tan fabuloso que el profe va a traer el próximo día…pues ya tenemos a unos padres encantados. No de ti, sino de ver a sus hijos felices, que es lo que más les importa en el mundo.

El profe Pepe, con sus alumnos.

¿Qué significa el “goya” de la Educación para ti? ¿Cómo te ha sentado?

Siendo sincero, soy consciente de mi corta experiencia al lado de tantos otros nominados y nominadas que me doblan en trayectoria, o incluso triplican. Algunos hasta repiten nominación con respecto al curso pasado. Y siendo interino, de la Escuela Pública, con los recursos que tenemos de los que todos somos conscientes, no me veo en posición de competir lo suficiente por el premio, ni siquiera por la categoría de finalista. ¡Pero estas mismas razones son las que me hacen valorar y dar mérito aún con mayor fuerza a mi nominación! Así que me voy a tomar este maravilloso regalo como una empujón para organizar mis proyectos, talleres y demás actividades que he ido realizando hasta ahora y no podía compartir correctamente en una plataforma que mereciera la pena, y sobre todo, como una oportunidad para acudir a un Congreso Mundial (que se dice pronto) de Educación a empaparme de la infinita vitalidad y vocación que habrá allí, tomar todos los apuntes posibles en las ponencias del resto de congresistas y profesionales de mi gremio y aprender, aprender y aprender de los mejores. Disfrutar y crecer, es mi única intención.

Un consejo para los “majaras” que quieren dedicarse a enseñar.

Que nunca se cansen de aprender y de seguir formándose, de reciclar su metodología cada vez que puedan. Que sean empáticos y solidarios siempre, y que no tengan miedo a equivocarse, que de las cosas que no salen son de las que más se aprende, y saldrán la próxima vez. Que no se entreguen a medias, ni se reserven nada. Nadie hace un plato precioso de comer y tira un trozo a la basura antes de servirlo a los demás. Pues igual con la enseñanza, que también es servicio y regalo. Que den cuanto tengan a un grupo de personas que acaban de empezar a descubrir un mundo en el que el sentido de la generosidad, en gran medida y junto con su familia, va a depender de ti.

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